Tony corre a toda velocidad, huyendo de la casa. Su mente está nublada, no es por lo que le sucedió a Arthur, si no ¿cómo alguien es capaz de hacer eso a alguien? No sabe la respuesta pero lo que debe hacer ahora es descansar. Cuando está lo suficientemente lejos, él se detiene y mira con dificultad aquella casa.
—¿Quieres tomar algo?—El Soñador abre los ojos con delicadeza, su vista se adapta a la cálida luz del interior de la casa. El Soñador se levanta del frío suelo y mira a todos lados en busca de algo. Es Arthur, él está en la cocina, calmado, preparando un café.
—¿Si o no?—El soñador mira sin creer todo, no hay rastro de sangre en ningún lado ni en ellos. Sus temblorosos ojos miran con prejuicio a Arthur, nada extraño y justo eso es extraño.
—No tomaras nada entonces—un cuchillo de la cocina es tomado por las temblorosas manos de El Soñador. aquel objeto filoso apunta torpemente hacia un no interesado Arthur. El Soñador está asustado, no sabe lo que sucede ni nunca vio algo parecido. Se aleja de Arthur aun sosteniendo el cuchillo, toma su martillo y se larga de la casa en busca de su objetivo principal. Un lugar donde siempre terminan sus sueños, donde siempre se encontrará con Tony.
Tony corre nuevamente hacia su objetivo, un lugar, donde ya todo terminara. El sol comienza a caer, escondiéndose y mostrando tímidamente solo una parte de él.
Son las 9:34 PM y la oscuridad comienza hacer acto de presencia en el mundo.
“¡Y se hará la luz!” es lo único que piensa Tony mientras la noche llega. Aquel rostro confundido va cambiando ligeramente por cada paso que da a uno más emocionado, eufórico. Su mente se va despejando y las ideas llegan nuevamente. Está vivo ¿qué más puede hacer? Todo esto es una hilarante situación.
“...el fin será mío, no de ustedes” Caminando. Tony mira a su alrededor observando los detalles. Personas caminando con sus propias historias sin contar, interesantes o no, realmente no importa. Otras personas están en busca o van entrando a sus casas, como si huyeran de la oscuridad, un miedo primitivo hacia la noche o solamente aceptan el fin del día y la espera de un nuevo comienzo.
“...mi pequeña abeja…” Se detiene. Lo único que permanece en este mundo son los objetos, todo eso permanece quieto donde se dejó, aunque cambie ¿es correcto todo esto? No lo sabe pero el tiempo concluyó, todo tiene un final y ¿qué mejor manera que terminar todo en paz? Fue la respuesta a la que llegó para calmar aquel remordimiento.
Un cuchillo apuñala la espalda de Tony, este se derrumba hacia al suelo. Sin saber que sucede, se arrastra por el rasposo suelo pero un golpe violento por un martillo ataca a su cabeza.
El Soñador desvía su mirada hacia algo más fácil de digerir. La hermosa media luna que emerge a lo lejos. Como si el mundo le estuviera dando un regalo al cielo.
Tony se levanta con la adrenalina que invade su cuerpo y trata de derribarlo pero el cuchillo penetra de la mandíbula. cayendo al suelo nuevamente junto al objeto punzocortante. Solo es tomar la máscara y listo, piensa El Soñador. Pero Tony con el cuchillo, corta el talón de su pie, El Soñador cae al suelo, gritando. Tony toma la máscara con su mano ensangrentada y huye a toda velocidad del lugar, desapareciendo de la vista de El Soñador.
Y como si fuera un milagro divino, las heridas de ambos se cerraron. El tiempo para morir de El Soñador no ha llegado, aún no. Tony aún debe cumplir su misión, terminar con todo.
Tony llega al lugar, una simple silla de madera que apunta hacia la carretera donde antes fue un gran parque. Tony da el primer paso hacia ahí y siente como todo el mundo se desvanece. No colores, no personas, solo almas que deambulan a su alrededor mientras son rodeados por la oscuridad.
El Soñador llega al lugar, Tony está frente a él, cruzando la carretera sentado en una silla de madera, con la máscara blanca puesta.
Sin importarle la oscuridad que le rodea, El Soñador comienza a caminar hacia Tony mientras sostiene el martillo con firmeza. Cada paso que da, mientras más se acerca a él, más se sumerge en la oscuridad y las almas que deambulan diariamente desaparecen de su vista. Pero él sigue, directo a su objetivo.
Frente a frente están ambos, El Soñador, exhausto, mira fijamente a un Tony inmovil. Levanta su martillo y golpea con fuerza a Tony.
El Soñador mira a la luna esperando un nuevo comienzo pero aquel medio satélite permanece inmovil, atascado en el tiempo.
La mirada de El Soñador baja hacia la silla de madera. Tony sigue sentado en ella con la máscara puesta pero al mismo tiempo estaba en el suelo, derramando sangre,
El Soñador no entendía lo que sucedía, estaba en pánico, no sabía qué hacer. La máscara comenzó a llamarlo, una luz que provenía de la máscara empezó a seducirlo, algo raro sucede dentro de ella y El Soñador trata de comprenderlo.
“Aunque esto no haya sido igual que en mis sueños, siento un extraño sentimiento de familiaridad y calidez en esto aunque me rodee la oscuridad. ¿Debería hacer esto? No lo sé, no me siento cómodo con esto, nunca me sentí cómodo haciendo esto. Solo quería descansar, por fin de todo esto… ¿Sabes lo que se siente dormir sin descansar? ¿Dormir mientras estás consciente? ¿¡O TAN SIQUIERA DORMIR…!? No creo que lo sepas, no eres humano. Yo solamente quiero descansar de todo…
Son las 11:07 PM del 31 de… Maldita sea, hoy es fin de año y no lo note. Solo nos quedan 23 años para el 32. Debería estar con mi familia pero sería incómodo después de tanto tiempo, aunque realmente nunca me importaron, pero sus rostros nunca se borraron de mi mente, supongo que sí son importantes para mi.
Maldita sea, es esa mujer de nuevo, la mujer de los ojos sin rostro. Tal vez fui muy grosero con ella, simplemente ella estaba ahí y yo la insulto.
Ella levanta su mano hacia un lugar, apuntando a una casa en medio de la carretera. Se ve tan fuera de lugar, como si fuera una pegatina pegada en una foto. Quiero entrar pero no estoy seguro. Puede ser una buena idea pero también una mala ide-”
Editado: 05.01.2026