Snoval: Emma Hope

FAMILIA

 

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CAPITULO 2
FAMILIA 
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Parece mentira que al fin de tanto tiempo pueda ver a mi familia, he soñado todo este tiempo con poder verlos, no sé qué es esta sensación que tengo en este momento, solo sé que se siente bien.


Aún no sé por qué hay tantas lágrimas recorriendo mis mejillas, es extraño, ya que no siento dolor ni estoy triste. Es una sensación agradable que nunca había sentido antes, quiero seguir sintiendo esto siempre.

Preparo todas mis cosas y las guardo en mi maleta aun sin poder controlar las lágrimas, mientras pienso en que voy a hacer con todo esto al llevarlas.

—Creo que lo mejor será botarlas —Sonreí feliz por primera vez en mi vida —Me hubiera gustado que mis compañeros vivieran esta situación —Abrazo la pequeña caja llena de recuerdos que había tomado antes sin saber que hacer aun con ella —Viviré por ustedes

Abro la caja, contemplando en ella unas pequeñas cosas de mis compañeros. Después de enterarme de todo lo que pasaba en el laboratorio, hable con los científicos y optaron por la decisión de darnos a todos los sobrevivientes algo importante de nuestros compañeros que se iban. Todo lo que tengo en esta pequeña caja, es muy valioso para mí, cada juguete, cada mechón de cabello que hay en ella.

—Saldremos juntos de aquí —Cerré y abracé la caja antes de dejarla cerca de mi maleta para sí no olvidarla cuando me fuera de la academia

Al día siguiente desperté a las 5:30 de la mañana lista para comenzar el día. Lo primero que hice fue darme un baño largo y al salir vestirme con un pantalón sencillo y una camisa blanca, peine con cuidado mi largo cabello debido a que estaba frágil al estar mojado, lo dejé suelto para que la misma naturaleza se encargara de secarlo. Tomé algunas cosas y fui al restaurante de la academia para desayunar, pero a mitad de camino decidí no hacerlo, ya que no era muy buena la comida de ese lugar y sabía que al salir de aquí nuevos sabores me esperarían.

Mientras se cumplía la hora de llegada de mi familia terminé de empacar mis cosas, me acosté en mi cama y me despedí de la pequeña habitación que me acompaña desde los 6 años.

—Señorita Hope ¿puedo entrar? —Se escuchó una voz femenina fuera de la habitación, al parecer era una de mis compañeras de academia

—Claro, pasa —Le sonreí con amabilidad, algo que hizo temblar un poco a la joven al ingresar debido a que era una sonrisa sincera

—El Teniente Roberts me... me ha enviado a decirle que su familia ya está aquí para llevarla a casa —Tartamudea un poco al hablar además de verse levemente asustada —¿desea que le ayude a llevar sus cosas?

Observo a mi alrededor y solo contemplo la pequeña maleta que está a los pies de la cama y la caja de recuerdos —No te preocupes, yo misma me encargo —Tomé todas mis cosas y Salí de la habitación sin dar vuelta atrás. Quería llorar, aunque estaba en medio del campus con todas las miradas encima, suspire un poco y me calme, era obvio que no iba a mostrar tal fase frente a tantas personas.

—¡EMMA! —Se escuchó una voz de una mujer de unos 40 años gritando desesperadamente desde la entrada a la academia, dos jóvenes más la acompañaban y se veía como la sostenían evitando que entrara debido a que la entrada está prohibida a personas no autorizadas. Apenas Salí, estas 3 personas corrieron hacia mí y por segunda vez en años sentí algo que nunca creí volver a sentir en mi vida, un cálido abrazo que me rompería en mil. Llore hasta más no poder, me dio igual si estaba en la academia y si todos me miraban, estaba feliz de sentir a mi familia. Muchas veces imaginé esta escena, pero nunca creí que pasaría, parece un sueño y si lo es solo pido una cosa... No me despierten.

—Mi Emma, mi hermosa y pequeña Emma. No sabes cuánto te extrañé, cuanto le pedía al cielo de tenerte en mis brazos otra vez —Dijo la mujer con lágrimas en sus ojos mientras me abrazaba con fuerza junto a los dos jóvenes que al parecer también estaban llorando

Me separé un poco de ellos para tratar de entender todo lo que estaba pasando, sin fijarme bien que atrás de ellos había un hombre de unos 45 años con su gorra en su pecho y lágrimas en sus ojos. Decidí acercarme a él, sabía que era alguien importante, sabía que...

—Mi bebé —Sus brazos me rodearon, al fin me sentí protegida —No dejaré que nada, ni nadie te vuelva a alejar de mí, ni tú, ni tus hermanos van a tener que alejarse de nosotros

Todo era tan irreal que hacía que dudara, no quería despertar del sueño que estaba teniendo, pero quería confirmar también si era cierto, pellizque suavemente mis mejillas y al ver que era verdad comencé a llorar aún más.

Unos minutos más tarde, estaba sentada en medio de mis dos hermanos en la parte trasera del auto, mientras ellos no dejaban de abrazarme y de pedirme perdón por no haberme cuidado bien el día que me llevaron al laboratorio, además de que me contaron todo lo que habrían logrado todos estos años y como mis padres habían trabajado para lograr recuperarme de las manos del gobierno.

Hace 15 años me separaron de los brazos de mi familia y hoy, justo el día de mi cumpleaños, estoy de vuelta con ellos. La última vez que sentí un abrazo y que recuerde bien fue de Lisa un día antes de que ella falleciera, estuvimos hablando de las maravillas que podría haber afuera y que juntas saldríamos al mismo tiempo de ese lugar.

—Podemos... ¿Parar un momento? —Mis padres me miraron extraño mientras yo abrazaba con fuerza mi caja de recuerdos, baje del auto y me acerque a la orilla del río que estábamos cruzando. Coloque la caja sobre el agua y la empuje

—Hermana, ¿y esa caja? —Pregunto uno de mis hermanos, algo curioso mientras observábamos a la misma flotar en el agua




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