Snoval: Emma Hope

HOGAR DULCE HOGAR

 

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CAPITULO 3
HOGAR DULCE HOGAR
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Por mucho tiempo había soñado estar en casa, hoy estoy observando la ciudad desde mi propia habitación al fin puedo sentir la brisa en mis mejillas con tranquilidad, la vista desde el balcón es la mejor.

—Emma, ¿ya has visto toda la habitación?

—No señora, digo mamá —Sigo observando la ciudad desde el balcón

—La vista es la mejor de esta habitación, la elegimos especialmente para ti —Se acerca a observar también —Ven deberías ver tu ropa y el resto de la casa, no te quedes solo admirando el atardecer

—¡Claro!

Hace pocas horas llegué a casa y la verdad todo me ha encantado, ¿recuerdan que dije un día que me gustaría saber cuál era la empresa Hope? Bueno, pues tal como pensaba esa empresa es de mi familia, y ha llegado tan lejos debido a que mis padres querían recuperarme de alguna manera y esa era con poder. Es por eso que el gobierno me dio la libertad que tanto necesitaba, mi familia estuvo trabajando duro todos estos años solamente para tenerme de vuelta en casa.

—¡Esto es increíble! —Observe atónita el closet por tanta ropa que el mismo contenía, parecía una niña pequeña midiéndome todo lo que había. Estaba tan emocionada que no me daba cuenta de las lágrimas que salían de mis ojos hasta que mi mamá me paso un pañuelo para secarlas. -Gracias, en serio muchas gracias. En la academia tenía muy poca ropa para ponerme.

—¿En serio tan mal estabas? —Le mostré mi pequeña maleta que traía desde que Salí.

—Esto es todo lo que tengo

—Por dios, pero si esto está feo y viejo, además de sucio ¿cada cuanto lavas eso?

—Mm bueno únicamente tenía permitido lavar cada 8 días así que usaba la misma ropa por una semana y después la cambiaba.

—Pero ¿por qué no utilizabas las dos en la semana?, ¿no era mejor?

—Eso pensaba, pero cuando llegaba la hora de lavar tenía que esperar hasta 3 días para que se secara bien mi ropa para poderla usar

—Así que te quedabas sin ropa por unos 3 días. No puedo creer como te tenían, si eres del gobierno te deberían tratar mejor

—Me trataban así por miedo a que se me subiera el poder a la cabeza y con las habilidades que obtuve sería demasiado riesgo

—¿Habilidades? —Pregunto uno de mis hermanos que pasaba por el pasillo

—Mm sí, creí que ya sabían —Me quedé mirando la cabeza de mi hermano que se asomaba por la puerta antes de pegar un grito de mi parte

—Sal de aquí Maicol ¿Qué no ves que tu hermana se está cambiando de ropa?

—¡Perdón! —Salió corriendo de la habitación

—Lo siento están acostumbrados a que hacen eso entre ellos, olvidaron por completo que eras una mujer

—Está bien... Mm creo que lo mejor será que me duerma.

—Pero si no has cenado

—¿Qué es eso?

—Comer antes de acostarte, además son las 6 pm

—Ah cierto que aquí afuera es diferente, a estar horas tengo que acostarme y mi última cena es el almuerzo —Mi madre me mira perpleja por lo que acabe de decir —¿Ocurre algo?

—Ponte una pijama y baja al comedor, vas a aprender desde hoy que es vivir afuera de esas estúpidas reglas —Escuche a mi madre y me coloque una camisa larga como pijama mientras ella me miraba aterrorizada

—¿Y Ahora?

—Esa... no es un pijama —Tomo un pantalón azul con una blusa blanca con estampados de ositos —Esta es un pijama —Observé las prendas que sostenía mi madre y luego lo que me había puesto, solo pude devolverle una sonrisa mientras me colocaba lo que ella me había dicho

Después de poco tiempo bajé con mi mamá a cenar, en la mesa nos esperaban mis dos hermanos y mi padre quien sostenía un artefacto extraño en sus manos, era redondo y de este salía el rostro de una pequeña persona quien al parecer le estaba hablando.

—Hermana me alegro de que ya bajaras, mi papá ya casi termina de hablar para que sirvan la cena. Ven siéntate aquí —Señala el asiento al lado de él

—Gracias Esteban —Me siento quedando al frente a Maicol, lo único que puedo ver es un chico que se cubre el rostro contra la mesa al parecer por lo que había sucedido hace poco

—Hay Maicol no te preocupes, es normal ustedes no están acostumbrados

—Perdón... No puedo ni verte a la cara —Esteban y mi madre se ríen al parecer mi hermano ya sabía que había pasado

—Listo ya podemos cenar

—¿Qué necesitaba tu secretaria a estas horas?

—Calma mujer, me estaba diciendo que las armas que estaban siendo ensayadas salieron a la perfección y que mañana temprano nos esperaba para que observemos las últimas pruebas en el campo

—Emma, ¿te gustaría ir mañana a la empresa? —Todos se quedan observando y al ver mi si con mi cabeza se emocionaron tanto que comenzaron a realizar planes para pasar el día después de ir a ver las armas de ensayo

Seguí observando la vista desde mi ventana, asombrada por la luz de las estrellas, hermosas y radiantes. Realmente estaba fuera de ese laboratorio y de esa academia, sonreí levemente mientras me acostaba dejando la ventana abierta para seguir viendo las estrellas desde mi cama

—Emma, el científico Cho quiere verte

—Por favor, déjame descansar por hoy —cae una lágrima por mis ojos

—Un guerrero no debe llorar, levántate antes de que el mismo venga aqui, y bien sabes que podría pasar —Me levanto de mi cama y voy detrás de la señora Wilson, observo desde el pasillo como los demás niños duermen en sus camas hasta que se escucha la voz de un niño en su habitación...

—Señora Wilson... Que me ha hecho...

—¿Wilson? Vuelve a tu cama por favor, no es momento de estar en la puerta

—Señora Wilson ¿Que le ocurre a Daniel?

—Emma,  no te preocupes tal vez no puede...

—¡Ustedes son unos mounstros! —Levanta su mirada mostrando sus ojos salidos y sangrantes




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