Llegar al final de esta novela es un momento lúbrico y muy emocionante para mí, y no habría sido posible sin el apoyo de las personas que leyeron cada capítulo en la plataforma.
En primer lugar, quiero darles las gracias a ustedes, mis queridos lectores. Gracias por acompañarme en cada actualización, por sufrir conmigo con las intrigas del consejo, por odiar a Sofía y por celebrar cada pequeña victoria en la Ciudadela. Sus comentarios, sus votos y su fidelidad en Booknet han sido el verdadero motor para seguir escribiendo y dándole vida a este mundo. Esta historia es tan suya como mía.
También quiero dedicarle un espacio a mis personajes, porque aunque nacieron de mi imaginación, terminaron sintiéndose tan reales como cualquiera. A Adelaide, por enseñarnos que una reina no teme quemar el tablero entero con tal de proteger a los suyos. A Caspian Blackwood, por ser el protector implacable y el esposo devoto que toda historia necesita. Y a la pequeña Elea, nuestro arcoíris, por ser la luz que puso fin al invierno más largo de la Ciudadela. Gracias por dejarme contar sus vidas.
Gracias a todos por creer en la fuerza del acero, en la magia del Valle y, sobre todo, por darle una oportunidad a mi libreta y a mis ideas. Nos vemos en la próxima aventura.