El clima era más frio pero no tanto, suficiente para que las personas usaran mangas largas y algún abrigo encima aunque tampoco iban muy cargados. El grupo de personas presentes se contaba en algunas pocas decenas, eran suficientes como para sacarle una sonrisa satisfactoria al administrador del evento pero no tantas como para que sus voces formaran un murmullo que no permitía oír a quien tenías a un lado.
Para cuando el hucamin llegó a la plaza, vestido de forma casual, su mejor amiga ya se encontraba esperándolo. La mujer de rostro ovalado y nariz corta estaba vestida de negro y gris, a pesar de tener un enorme paraguas rojo protegiéndola encima de todas formas esperaba debajo de un árbol. Cuando Bulent se acercó lo suficiente ella lo notó y eso lo hizo sentir algo mal <Claro ella tiene la piel muy sensible al sol, e igual aceptó venir de día. Y además a un evento como este>. Y sumado a todo eso el motivo de su encuentro hoy era solo para que él pudiera desahogarse <¿Me merezco a una tan buen amiga como ella?>. Dudó, de todas formas no llegó a pensar en una respuesta porque Bora le habló.
–Buenas tardes ¿Qué tanto va brillando tu día? –Ella levantó la mano para saludarlo aunque no la sacó de la protección del paraguas.
–Lo siento por llegar tarde, hubo una demora y el subte tardó un poco más en llegar. –Se llevó una mano detrás de la oreja para rascársela, podía sentir en su propio rostro una sonrisa falsa.
–No pasa nada, lo importante es que ya estás aquí. –Él sabía que lo decía en serio, podía notarlo en su sonrisa. Su talento, además de permitirle generarle felicidad a aquellos que coman lo que cocina, le enseñó a reconocer distintos tipos de sonrisas. La de ella era sincera, participaban los músculos cigomáticos, sus mejillas estaban elevadas y aparecían las patas de gallo a un costado de los ojos–. ¿Te parece si nos ponemos en marcha?
–Claro.
Los dos se pusieron a caminar, uno al lado del otro. La plaza del distrito residencial tenía forma cuadrada, todos los árboles plantados a los costados estaban pelados, y a sus lados altos cilindros metálicos estaban preparados para iluminarlo todo cuando salieran las constelaciones. Por fortuna la vereda era muy ancha, de ambos lados distintas personas habían colocado negocios improvisados y llenos de cosas; y aun así las demás decenas de personas que vinieron a comprar podían caminar sin problemas.
–En serio, gracias por venir –dijo Bulent sintiéndose algo nervioso. El líquido dentro de su estómago le daba vueltas y la vergüenza de ver a su amiga lo obligaba a mantener la vista al frente y baja.
–Me dijiste que querías hablar de algo importante, obvio que voy a ayudarte si te pasa algo importante. El estrés puede dañar tus lindos huesos –soltó una pequeña carcajada al final. A pesar de que era un chiste algo extraño el Iluminado ya estaba acostumbrado al humor negro de su amiga, e incluso si le llegó a parecer algo divertido, o al menos sirvió para aligerar un poco el ambiente pesado que sentía a su alrededor.
Él estuvo a punto de decir algo, solo que la voz de su mejor amiga continuó. Ahora un poco más vacilante. –No quiero meterte presión. –Eso le hizo sentir mucha presión–. Sabes que siempre que pueda voy a estar para ti ¿Entonces porque vinimos a un lugar como este? ¿Tiene que ver con lo que vas a contarme? –Ella se detuvo en medio de la vereda, las demás personas paseando y decidiendo que comprar a sus costados.
Las esferas de luz en el cabello de Bulent menguaron su luz, se sintió algo avergonzado. –Lo siento, no sé porque lo elegí. Pensaba que necesitaba una excusa.
Ella levantó una ceja inquisitorial. –¿En serio?
–Sí, eso pensaba. Pero fue porque la cabeza me daba vueltas, no pensaba con claridad. –Soltó una bocanada de aire, no se había dado cuenta que estaba encorvado hasta que sintió una mano de Bora en su espalda para enderezarlo. De alguna forma sintió que eso le dio más ánimos.
Los dos retomaron su paseo y el Iluminado prosiguió. –Sé que no eres muy fan de los eventos religiosos, sigo a la comunidad de Agethea en Estrellanet y subieron una publicación de que harían este evento. Fue lo primero que me salió y en mi confusión lo usé como excusa.
–¿Y de que se supone que es este evento en específico? Parece más una venta de garaje. –Ella pasaba su cabeza confundida por los diferentes stands, dentro había mesas colocadas de formas improvisadas y ninguna parecía tener una temática específica. En realidad, todos parecían vender cosas randoms que uno podría encontrar en la casa de cualquiera.
Bulent volvió a sentirse un poco avergonzado, él sabía que su mejor amiga no era muy religiosa así que no solía hablarle mucho sobre sus creencias y dogmas <Si ella pregunta, entonces querrá saber>. –Los Portavoces de la Doncella del Trabajo suelen organizar este tipo de eventos, un Guía Versado también suele estar muy involucrado. –Giró su cabeza en todas direcciones intentando buscar a algún Portavoz, son quienes viven en el templo dedicado a cada Doncella en específico.
No debería ser difícil reconocer a alguno, suelen vestir ropas negras como el cielo estrellado y llevan un emblema que representa a su Doncella. Para la del Trabajo es un girasol. El hucamin se desilusionó un poco de no encontrar a ninguno así que siguió explicándole. –Nos centramos en contribuir al bienestar de la comunidad, entre las enseñanzas se dice que lo que no le sirve a uno podría ayudar a otro. Por eso es que lo hacemos cuatro veces por traslación, cada subciclos.
Bora se llevó una mano a la barbilla y levantó sus ojos azul oscuro hasta el paraguas, pensativa. –En resumen, en vez de tirar las cosas que no les sirven organizan esto para vendérselas a los vecinos –concluyó.
–No lo diría así, pero sí.
Ambos dejaron de estar en el medio de la vereda, guiado por Bora que se acercó más a un stand con cosas sobre la mesa. Observó con detenimiento las cosas allí y le señaló al Iluminado una gema celeste y de manchas blancas, estaba agrietada por lo que no podría contener luz y transformarla en energía mágica. –Por ejemplo, eso me parece basura ¿Por qué lo venderían en vez de tirarlo? –quiso saber ignorando que estaba el vendedor en frente de ella.
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Editado: 10.01.2026