Soberano de Constelaciones

Estrella Nova 34

Ahora con la vista un poco más adaptada a la oscuridad atravesaba su cuarto, al cual le faltaba una barrida, para llegar a un placar de ropa el cual abrió. El interior estaba lleno de cajas con zapatillas dentro, él abrió una para dejar la máscara y la corona dentro. Luego la cerró y dejó la caja entre las demás para cerrar la puerta corrediza al final.

Había aprendido a lidiar con cierta emoción con el tiempo, pero cada vez que ocultaba sus cosas para seguir con su vida de civil tenía el miedo de que alguien fuera a robárselas. Bulent pensaba que le daba un buen uso a aquel extraño y poderoso objeto, solo que no ocurriría lo mismo si otros la tuvieran. Aun así, sentía que llevarla oculta en la mochila a todos lados sería igual o incluso más peligroso, con dejarla oculta en su casa era suficiente y una de las reglas que se impuso cuando las Doncellas le permitieron encontrar la corona fue que solo sería vigilante por la noche; así que no hacía falta llevarla a todos lados.

Antes de cerrar la puerta corrediza del placar primero abrió un cajón para sacar el pijama enterizo, era negro con puntos blancos y hecho de una tela que debería ayudar a resistir el frio. Empezó a sacarse toda su ropa negra: la campera, el buzo debajo, la remera al final, los guantes, los pantalones. Eso provocó que cuando una fría brisa entrara a su cuarto la piel de su cuerpo se erizara, recordando que tenía que ir a cerrar la ventana.

Se puso la ropa de pijama y aunque era cómoda de igual manera la primera sensación de su cuerpo era una molestia, él estaba demasiado acostumbrado a dormir en ropa interior para que la piel de su cuerpo respirara. Solo que desde hace un par de semanas, cuando encontró la corona, venía con algunos moretones por sus entrenamientos y su madre que suele entrar en su cuarto sin avisar podría verlo así; para evitar que se preocupara por eso fue que compró esos pijamas.

Una vez cambiado fue a la ventana para cerrarla de una buena vez, aunque en el proceso se le escapó un bostezo. <Me siento cansado pero aun así con energías> era una sensación a la que tenía que acostumbrarse pero que le gustaba <Que brillante idea fue tomar esas vacaciones del trabajo>. Gracias a eso su cuerpo ya no se sentía agotado, ya no tenía que tomar bebidas energéticas ni pastillas para mantenerlo funcionando.

Estar trabajando desde muy temprano en la mañana hasta la noche, y luego toda la noche protegiendo a la ciudad, no era algo que le pasara buena factura a su cuerpo. Es algo de lo que tendría que volver a preocuparse cuando acabaran sus vacaciones, igual por ahora solo se concentraba en disfrutar el momento.

Corrió las sábanas de la cama para acostarse, desbloqueó el celular y puso una alarma para mañana bien temprano. Apareció un cartel indicando cuantas horas de sueño tendría, un número preocupantemente poco, al menos en el pasado eso lo hubiera estresado. <Voy a poder recuperar esas horas de sueño, me despierto temprano para hacer ejercicio con mamá y cuando ella se vaya al trabajo me vuelvo a dormir. Luego almorzar y a la tarde la cita con Abi>. Eso último le generó el estrés que la hora de la alarma no.

Intentó acurrucarse en la cama, buscando una buena posición para dormir. Solo que ahora esa tarea se le estaba complicando <Muchas cosas pueden salir mal en la cita>. No era una lista precisamente corta: desde que no congeniaran en absoluto, que sus perspectivas diferentes del mundo los pusieran en contra, pasando por que tal vez él fuera demasiado aburrido para ella, la lista era larga y muy larga.

<La salida al cine de la otra rotación salió bien> intentó reconfortarse. La primera salida que tuvieron, donde se conocieron sin la presencia de Varnis, no habían hablado mucho y fue todo muy formal. Ahora eso tendría que empezar a cambiar, a abrirse un poco más para poder conocerse y saber si todo esto saldría bien <No quiero arruinar las cosas con ella> pensó, dentro de su cabeza sonaba como una tortura. Lo peor de todo sería arruinar la relación ya existente entre Varnis, Abi e Irfan. Eso si no podría perdonárselo <¿Pero cómo puedo asegurarme que todo pueda salir bien, por él?>.

Ese pensamiento llegó justo a su mente cuando la búsqueda de una posición cómoda para dormir lo llevó a observar el armario con su ropa, recordó lo que esta ocultó entre zapatillas y cajas <Claro, es perfecta para el combate. Podría usarla en esta situación, solo para asegurarme de que todo salga bien. No abusaré demasiado de ella tampoco>. Era una idea perfecta, nada podría salir mal.

-----O-----

El Iluminado se encontraba sentado en una banca de cemento en una plaza, el lugar era rectangular y tenía varios círculos de cemento llenos de tierra y con árboles plantados, sumado a eso había caminos de color amarillo que los unían entre sí. Si alguien quisiera ir de una punta a la otra en la plaza de forma rápida no sería la mejor idea usar estos caminos, zigzagueaban mucho; y el motivo de eso era que no fueron diseñados por su eficiencia.

La plaza estaba rodeada de cuadras llenas de edificios de todos los tamaños, aunque en su mayoría muy altos, quienes estuvieran en los pisos superiores y se asomaran por las ventanas podrían ver la plaza desde arriba y como los círculos con árboles y caminos amarillos formaban un reflejo de alguna constelación del cielo.

Hace mucho tiempo, incluso antes de la Invasión del Imperio Centient, esa era una de las formas de construcción de las ciudades. En esa época serían más considerados pueblos pequeños, y era fácil hacerlo, solo que mientras aumentaba la población y se requerían más estructuras construirlas de esa forma dificultaba muchas partes de la vida diaria, por lo que dejó de hacerse a gran escala.

A diferencia de la cita anterior ahora Bulent llevaba consigo una mochila negra, y no era capaz de despegar una mano de su agarre, tenía miedo y aun así había decidido traerla. Intentó distraer esa inseguridad, se fijó en todas las personas que pasaban por la plaza pero cuyos destinos eran otros: humanos, hucamins, morcamins; todos parecidos pero con rasgos únicos <Seguramente todos están yendo a sus trabajos o cumpliendo alguna función importante para la comunidad, no como yo que estoy de ocio>. Eso casi lo pone mal también hasta que lo recordó <No, solo trabajar puede fatigar y agotar, lo que lleva a no poder desempeñarse bien y se perjudica igual a la sociedad. El descanso es tan importante como el mismo trabajo>.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.