Hace 750 traslaciones – Hemisferio Boreal.
Las estrellas eran falsas, imitadoras maliciosas infiltradas en el cielo nocturno. Resultaba sencillo darse cuenta porque las verdaderas no son capaces de provocar lluvias de fuego.
Cuando la poderosa Saglamak se marchaba por el horizonte su ausencia generaba una oscuridad profunda y densa, las formas de contrarrestarla y poder moverse en la noche era encendiendo antorchas o con árboles Isigis. No obstante, por las malas, Eldabaran presenció una tercera forma de hacer retroceder la oscuridad de la noche.
Él se encontraba en su habitación, el lugar era más espacioso que las demás aunque insistió que no la hicieran asi, y la mirada arcoíris de sus ojos estaba clavada en el desierto que se extendía más allá del hueco en la pared que simulaba ser una ventana. Los árboles y antorchas estaban a sus espaldas, y aun asi tenía la cara iluminada, de hecho, una gran fracción del desierto y la noche se iluminaban de forma antinatural y aterradora.
La razón de aquello era simple, las falsas estrellas del cielo dejaban caer una lluvia concentrada de fuego hacia una ciudad que se encontraba muy a la distancia. La palabra ciudad le quedaba grande, más bien era un asentamiento precario para refugiados y miembros del ejército rebelde. Lo era, porque ahora todo eso estaba siendo reducido a cenias por el fuego que caía arriba como si fuera un chorro de agua concentrado. Incinerando todo a su paso.
El dolor que sentía el interior de su cuerpo al presenciar aquello era enorme, devastador, se hubiera caído de rodillas al suelo para llorar si no fuera porque sus manos se agarraban al marco de la ventana. Pero Eldabaran estaba tan ensimismado en ese sufrimiento que dentro de su cabeza podía oír los gritos desgarradores de los refugiados y soldados, a su mente no le era difícil imaginarse esa situación: la ceniza mezclada con la arena, el fuego surgiendo del suelo, los cuerpos achicharrados y ennegrecidos.
No fue hasta que escuchó una voz femenina que pudo regresar en sí, sus ojos arcoíris se despegaron del infierno desatado sobre la tierra para moverse por la habitación. Se obligó a concentrarse en la mujer que estaba en el marco de la puerta. El pecho de ella se inflaba y desinflaba agitado, tenía los ojos bien abiertos y los músculos firmes.
–¡Están por llegar! –repitió ella gritando al haber sido ignorada la primera vez–. Tenemos que marcharnos de aquí antes de que sea demasiado tarde líder.
–Nos tomó dos subciclos instalar y organizar todo ese refugio, se suponía que los Centients no podrían encontrarlo. No tan fácil. –Empezaba a tener la sensación de que incluso fue apropósito, intencionalmente sus enemigos los dejaron instalarse, gastar recursos y energía hasta sentirse seguros. Y cuando bajaron la guardia solo les tomó una noche reducirlo todo a cenizas, con su ataque ellos no tendrían una sola baja mientras que el ejército rebelde perdería un tercio de todos sus miembros, y ni hablar de las personas inocentes.
Al escuchar esas palabras la mujer se acercó, las placas metálicas y doradas de su armadura tintinearon sobre su túnica blanca. Cuando la Cancerbera Constelaria estuvo lo suficientemente cerca su rostro también se iluminó por la lluvia de fuego, sobre su frente apareció la constelación de Savas en color gris.
Ella tomó el brazo del joven. –Sí, a todos nos duelen tantas perdidas. Pero los Centient siempre están un paso por delante, y eso no evita que sigamos sobreviviendo. –La mujer intentó tirar de él para hacerlo reaccionar y salir de la habitación, pero su fuerza no fue suficiente–. Ahora nosotros tenemos que concentrarnos en escapar y seguir vivos, mientras sigamos vivos podremos luchar una rotación más. Defender nuestro mundo para ver las constelaciones una noche más.
–Es verdad, siempre digo eso –contestó Eldabaran, solo que su voz sonaba monótona y su mirada de múltiples colores carecía de vida–. Y cada vez es más difícil llevarlo a cabo.
SI él no se mantenía como la esperanza de todos entonces verdaderamente estaban acabados, ella no podía permitir que los demás vieran a su líder en ese estado o perderían la moral. Aunque también era cierto que cada vez era más difícil mantener la moral en alto, no, pero ese no era motivo para rendirse. Siempre, en los peores momentos su líder fue la luz de la esperanza, y si su luz flaqueaba entonces era turno de los demás de revitalizarla.
–Solo será difícil por poco tiempo más, es hasta que Ali regrese de su misión. –Ella intentó transmitirle toda la fe que tenía–. Ambos nos aseguraron que cuando completara su misión podríamos hacerles frente ¡No flaquees ahora!
Recordar eso le regresó un poco más de vida al líder de la rebelión <¡Cierto! El Receptáculo del Crepúsculo fue a reunirse con sus congéneres de la Penumbra Radiante, iba a buscar información sobre cómo enfrentar a los Centients>. Solo tenían que ganar tiempo hasta su regreso, dijo que no tardaría mucho. Y es verdad que ya perdieron a su asentamiento de refugiados más grande, era un golpe fuerte pero no estaban acabados.
La mujer se sorprendió cuando su líder reaccionó, con un solo movimiento de él ella casi cae al suelo si no hubiera sido porque Eldabaran le agarró del brazo justo a tiempo. –Tienes toda la razón, cuando peor nos va es cuando menos hay que flaquear. –La mirada de la Cancerbera Constelaria se iluminó de la alegría, ese era el líder que conocía.
No obstante, antes de que pudiera llegar a decir algo toda su base tembló, algo perturbador sabiendo que estaban ocultos en el interior de una montaña en el desierto. Arena y tierra cayeron del techo excavado y todo el bullicio más allá de la habitación se detuvo en seco un momento, ambos se voltearon a ver lo inevitable.
–Mi vacilación nos condenó a todos –dijo llevándose una mano a la boca.
–Siempre habrá tiempo –contestó ella. Sin mediar más palabras ambos salieron hacia una sala llena de personas, todos estaban vestidos igual que ellos. Eran Cancerberos Constelarios, pero lastimosamente no contaban con el tiempo y los recursos para estar bien entrenados, asi que eran personas con más valentía que otra cosa. Aunque eso era todo lo que se necesitaba para defender a su tierra.
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Editado: 07.03.2026