Sobre las nubes I

Cap2. Sospechas

Los  hermanos se encontraban disfrutando de su paseo por la Academia, pero para Aoi que había presenciado esa faceta de su querido hermano jamás antes  vista, le parecía un poco difícil el concentrarse por lo que acababa de presenciar, sobre todo porque le parecía que tras esos ojos cariñosos que la  miraban cada día estaba asustada de encontrar un ser muy distinto a lo que ella siempre se imaginó.

-Aoi, Aoi, ¡¡Aoi!! Cuidado- dijo Shiro tomando  ha Aoi de la mano ágilmente para evitar que se tropezara con un adorno de flores que estaba frente a ella.

Con la impresión del momento Aoi despertó de la nube en la que se encontraba y cayo completamente rendida en el hechizo del príncipe azul que aparentaba ser su hermano.

-Siento mucho lo que acaba de ocurrir ni-san, gracias por ayudarme, este es tu premio- decía Aoi con una voz dulce y dándole un tierno beso en la mejilla de Shiro como recompensa por su ayuda.

Shiro con cara de sorpresa miro gentilmente a su hermana y  continuaron su paseo hasta que pasaron por unas aulas de clase donde llamaron a Shiro para solicitar su ayuda, a lo que este no se pudo negar, dejando así a Aoi esperando al frente de una ventana.

-Aoi espérame en este lugar, ¿sí?, luego que termine aquí iremos a comer el dulce que tú quieras- dijo Shiro apresurado por irse.

Con solo escuchar la palabra dulces los ojos de Aoi se iluminaron y obedientemente asintió con la cabeza para aceptar la propuesta de su hermano, pero la curiosidad mato al gato, luego de esperar tanto a su hermano frente a una ventana Aoi decidió ir a caminar por su cuenta dejando atrás lo que le había dicho su hermano.

Puesto que su inquietud le gano, Aoi comenzó a caminar por los pasillos de la Academia, ella no podía evitar escuchar los chismes que hablaban algunos en su tiempo libre de las actividades, para ella era natural escuchar toda clase de cosas de ellos, más que nada las chicas que hablaban mal de ella por ser la hermana preferida de su popular hermano.

-¿No lo has escuchado? , para la próxima competencia el príncipe  de Arcanus va a participar- decía un grupo de chicas que se encontraban reunidas en la esquina de un aula.

-¡No puede ser!, es increíble que el venga, tendremos la oportunidad de conocerlo- Decía otra chica del grupo. 

-Pero no te parece extraño que después de tantos años de no participar, justamente este año vaya a participar...- dijo una chica con lentes del grupo y seguido de ella otra más hablo.

- Es triste que sea parte de la academia rival, sería un sueño si los dos príncipes de academias rivales estuvieran juntos, aunque yo prefiero a  su alteza Shiro-sama- dijo la otra chica dejando escapar un suspiro que las dejo soñando  despiertas.

Pero para su infortunio, su burbuja de ensueño exploto al  escuchar el sonido de la campana que indicaba que ya ella hora del almuerzo,  y Aoi no se quedó atrás al escuchar el timbre y continuo con su pequeña aventura por la academia. A pesar que  conocía la academia de pies a cabeza por el tiempo que llevaba allí, aun así cada vez que salía era como respirar un poco de aire fresco fuera de esa jaula donde se encontraba, además casi nadie la molestaba cuando salía por el miedo que tenían de lo que les correría si lo hacían.

A pesar de la apariencia angelical y torpe que mostraba Aoi, ella era una de las mejores estudiantes de la Academia (ella ocupaba el puesto número 1), puesto que recibía   clases privadas y el tiempo que no pasaba con su hermano se la pasaba leyendo libros de toda clase, que le daban un conocimiento amplio y mucho más avanzado que los demás estudiantes.

Aunque parecía extraño que una estudiante tan buena se encontrara aislaba de todo, para los estudiantes de la Academia Jhalou era un peligro tener a alguien como ella cerca por la  diferencia de intelecto que representaría para ellos, cuya cosa a Aoi no le importaba en lo más mínimo, para ella lo único importante en su vida era su hermano. 

Mientras Aoi caminaba por los pasillos como un pequeño conejo silvestre, en otro pasillo una persona de quien se habían olvidado reposaba de ira y quien hubiera pensado que la pequeña escapada de nuestro conejito silvestre  traería tantos problemas.

-¡¿Dónde te habrás metido Aoi ?!, si tan solo esos inútiles no me hubieran llamado..., y lo peor es que por el bien del proyecto no puedo hacer nada contra tuya. No paro de contar los días para poder deshacerme de ti- decía Shiro para sí mismo,  a lo que acto seguido deslizó su mano en el aire abriendo una pantalla que mostraba varios puntos parpadeando y solo uno de color dorado que estaba alejado del resto.

Para lo que Shiro se puso en marcha en busca de su hermana, pero para el no sería tan fácil encontrarla, dado que alguien más se adelantó a su búsqueda. Lo que no se  imaginaba era que al llegar al lugar solo podía encontrarse con una escena impresionante. Pero incluso a tan solo unos pasos de llegar a la azotea, (que era desde donde se podía sentir un fuerte prama brotar), era simplemente obvio saber que allí estaba a punto de ocurrir una pelea.




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