Sobre Mis Cadaveres. [borrador]

CAPITULO 2

PEDALEÉ mi bicicleta por las calles de mi ''querido" pueblo natal, siendo por momentos más odiado que querido, y sólo pensé en que este sería un buen momento para tener mi propio auto o siquiera saber manejar, pues no solo llegaría más rápido a mi destino, sino que tampoco tendría que preocuparme por la lluvia de estas épocas o el terrible sol que hacía en el verano. Y aunque no parecía que el clima se fuera a convertir en un inconveniente por ahora, a veces yo, Lilith, tenía una divina suerte.

Estaba saliendo del trabajo y pedaleé aún más rápido en un intento de llegar pronto a la casa de Devon. Me había dicho que podíamos hacer una pre-fiesta antes de la 'verdadera fiesta', lo que fuera que significara eso.

Pensé que esto sería mucho mejor si viviera más cerca, así no me cansaría tanto en la bicicleta, ambas vivíamos en una urbanización no tan poblada fuera de la ciudad de Pensilvania, pero algunas casas del lugar estaban separadas por los inmensos terrenos que tenían, sobre todo la de ella que era mucho más grande comparada a la mía.

Cuando llegué baje la pata de apoyo de la bicicleta para estacionarme y busqué mi teléfono en la mochila de cuero que llevaba sobre la espalda. El viento calaba mis piernas a través de los pantalones marrones gruesos que tenía y el suéter tejido que ella me había regalado dos años atrás.

—¿¡Ya estás aquí!? —Mi amiga respondió con un tono lleno de emoción.

Me sentí inmediatamente contagiada de la alegría que solo ella podía transmitirme.

—Sip, ven a abrirme. —Contesté mientras aparcaba la bicicleta junto a la reja y le ponía el seguro.

—Yendo —Escuché sus pasos resonar a través de la línea, —sólo dime que no viniste en esa cosa espantosa —Devon rogó mientras se dirigía a la entrada aún hablando conmigo a través de su celular.

—¿A qué te refieres..? —Pregunté como si no supiera que se refería a mi anticuado medio de transporte. Hice una pausa mientras admiraba su ya conocido hogar y disfrute de la vista del estilo colonial de un piso con ventanales y sus jardines preciosos. La familia de Devon se había mudado tan sólo hace cinco años atrás —a diferencia de mí que toda mi vida creci aquí— parecían una de esas típicas familias americanas que imprimían en los cartones de leche. Secretamente el tipo de familia, que en ocasiones, me hubiera gustado tener.

Crucé mi mirada con la de mi amiga desde uno de los ventanales, estaba ahí parada observándome con una mirada llena de desaprobación.

—No vine en mi bicicleta. —Mentí como si no me estuviera mirando ya, manos en el manubrio y freno.

—Entonces estoy alucinando, ¡porque estoy viendo a otra persona idéntica a ti con una bicicleta igual de vieja! —Abrió la puerta y se quedó parada en el umbral, aún contestándome a través del teléfono.

—Estas alucinando, y hey, no la llames vieja, se dice 'vintage' —Le corregí— Prometo empezar mis clases de manejo la próxima semana.

Devon chasqueó la lengua incrédula.

—Eso llevas diciendo desde Mayo.

—Bueno, pues es que estoy tratando de ser más ecológica.

—Entonces sé vegetariana, no te bañes, limpia las calles —Me dijo sarcásticamente sabiendo que esa no era la razón principal — Solo dilo, te da miedo.

Me mordí el labio sabiendo que tenía razón.

—No, sólo le tengo cariño a Trixie... —Le dije puesto así me referia a mi bicicleta cuando era mas pequeña— y bueno también pueden pasar ciertas cosas, ¿sabes...? El auto se puede averiar, una llanta puede pincharse, me puedo quedar sin frenos, alguien se atraviesa, me duermo, sobretodo sabes lo somnolienta que soy y...

—...Un avión puede caerse, una manada de leones perseguirte, Dios ¿pero en qué estaba pensando? —Devon continuó por mi intentando minimizar mis preocupaciones, caminando hacia la reja con una sonrisa burlona en su rostro. Portaba un saco verde oliva que hacían resaltar sus ojos aceitunados.

Sonreí sabiendo que ella solo trataba de aligerar mis preocupaciones con su sarcasmo, que en su parte funcionaba. Con el pasar de los años mi lado pesimista había disminuido, pero habían cosas simples que aun me aterraban, como claramente manejar.

—La semana que viene es la definitiva. —Tan pronto abrió la reja, colgué y le extendí el meñique con una mirada llena de suplicio.

Devon entornó sus ojos: —Eso espero, ¿sino qué vamos a hacer contigo?

Y así entrelazando nuestros meñiques, la rubia aprovechó para jalarme hacia ella fundiéndonos en un cálido abrazo.

—Feliz cumpleaños, de nuevo, Lily...te quiero demasiado a pesar de tus manías ¿lo sabes?

—Lo sé...—Aspire el perfume de su pelo, fresas y cerezas, ella era lo más cercano que tenía a una hermana—yo también te quiero, Dev.

—¡Bueno, ya! Entremos. Ya sabes que mis papás no están desde ayer, se fueron a a ayudar a Carter en sus sueños y delirios fantasiosos de ser un Kennedy, pero no sin antes decirme que yo ya era lo suficiente grande para cuidarme y no hacer un desastre. Yo creo que querían sembrarme un poco de culpa para que no hiciera locuras. —Conversó Devon mientras nos adentrábamos en la casa y nos dirigíamos a la cocina— Pero no lo lograron. Así que ¿qué quieres tomar? Hay coñac, whisky, vino rojo, vino blanco, ¿uno rosa creo? Son de su aniversario, pero la ocasión lo amerita. O algo más relajado, un martini, martini en las rocas, con aceituna, sin aceituna, tú dime. —Se sentó en la isla de la cocina mientras me recitaba su larga lista de bebidas alcohólicas de las cuales solo había probado a lo mucho...¿dos?

—Jugo con un chorrito de vodka, por favor. —Ordené contenta con mi elección y me subí a la meseta de mármol junto a ella.

—¿Y ya? —Me miró incrédula, y me sacudió por los hombros — ¡Vamos, Lilith es tu cumpleaños, desinhíbete un poco!

—Momento. Recuerda que todavía tengo que ir alistarme, y la cena es a las 8. —Apreté mis labios en una fina línea mirando mi reloj que marcaban tan solo las 4 de la tarde, y yo era pésima tolerando el alcohol.




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