Sobreviviendo a, ¡mi ex!

Capítulo cuatro:Agua caliente

—Disfrutaste mucho poniendo multas hoy, ¿eh? 

Sorbo un poco de mi merengada de fresa y trago grueso. Asiento, efusiva. Ryan sonríe divertido al verme. Decidimos cenar comida italiana, fue una noche amena comparado con el desastre de día que he tenido. Vamos camino a nuestras residencias, la noche está un poco fría y mi merengada helada tampoco me ayuda con la calidez, pero está delicioso.  

—Aunque admito que me decepciona un poco la cantidad de personas irresponsables que manejan barcos y controlan la pesca local. Según tenía entendido, Beko era una isla con un gran potencial comercial, pero cuando salí solo vi... 

—¿Miseria?

—Algo parecido a ella—respondo. 

Resulta que Ryan es agradable una vez que deja de llamarme Bañora y burlarse de mí como uno de esos puertos que tenía de compañeros de clase que se burlaban hasta del trastabille de un pie. 

—Las costas de japón han tenido dificultades estos últimos años. Beko ha sido uno de los puertos más afectados.  

Mi instinto periodista se enciende sin que pueda evitarlo. He estado al pendiente de lo que ocurre en los puertos locales, pero siempre he sido partidaria de ser mi propia fuente, no confío en ninguna información dada, a menos que la haya visto con mis propios ojos. Es una de las razones por la que estoy aquí, después de todo. 

—¿Qué clase de «dificultades»? —por un segundo, el rostro de Ryan se torna inexpresivo, liego sonría y niega. 

—Cambios climáticos, contaminación.Lo usual, bañora, no le des tantas vueltas—se burla y bufo. 

—Será mejor que cuides cada paso que das, porque el más mínimo gesto vergonzoso y te marcaré con un sobrenombre denigrante durante el resto de tu vida. 

—¿Te invito a comer y así me tratas? 

 —Me invitaste a comer solo para que pagara. 

—A cambio de agua caliente, cabe destacar. 

—Ni toda el agua caliente compensaría la cantidad de comida que te metiste hoy. Lasaña, postre, espagueti, pizza, ¿ya dije lasaña? ¿En dónde cabe tanta comida? Pareces como... ¡Oh!—salto y lo señalo, emocionada—. ¡GARFIELD!—se sobresalta al oír mi grito, luciendo espantado. La gente que aún se encuentra caminando por las calles me mira como si me hubiese vuelto loca. 

—¿Garfield? 

—¡Voy a llamarte Garfield! Santo cielo, qué eres idéntico al gato muerto de hambre. 

—Fingiré que no te escuché decirme muerto de hambre. 

—Nos vemos mañana, Garfield. Me levantaré temprano para ir a tu departamento y tomar una ducha caliente. Ya tengo tu número agendado así que te llamaré. 

—¿No vas a darte una ducha hoy? 

—¿Estás loco? No sé si eres un psicópata pervertido. En la noche nadie me ve y quién sabe si quieres descuartizarme o algo así mientras estoy en el baño. En cambio, en el día, las posibilidades son más bajas. Además de eso, mi electrizador está descargado. ¡Nos vemos mañana, Garfield! 

—¡Se me hace que no quieres bañarte! ¡Qué cochina!

Corro hasta el edificio y subo hasta el departamento. Duro unos minutos luchando con la puerta para que se abra y cuando ingreso a mi pequeño espacio me quito los zapatos y guindo mi bolso y mi chaqueta en el perchero. Enciendo la luz. Respiro profundo y observo mi entorno. 

Soledad.

«No, no la conozco» 

No importa cuánto intenté entretenerme durante toda la mañana. Una vez que mi mente se desocupó de cualquier distracción impuesta por mí, sus palabras me golpearon con fuerza. Más ahora, sintiéndome tan solitaria. 

Y es que, desde hace tres años, no había tenido aquella sensación de desolación que me embarga ahora. Hacer mi trabajo hoy me subió considerablemente el ánimo. Mi familia me enseñó a hacer las cosas bien o simplemente no hacerlas.

 Escogí este trabajo porque amo lo que hago, y cuando se ama, siempre se trata de dar todo lo mejor de sí. Es por esa razón que me irrita que me pongan trabas o intenten detenerme. No soy una persona que se desanime con facilidad, menos cuando sé que el camino que estoy tomando es el correcto, pero sé que será todo un reto para mí intentar alcanzar mis propósitos si tengo que lidiar con mi ex. 

¡Con el hombre con el que estuve a punto de casarme y pasar el resto de mi vida!

¡Todo es tan frustrante! 

¿Por qué tenía que cruzármelo justo ahora? ¿No pudo ser dentro de otros tres añitos cuando yo no me sintiese diminuta e insignificante a su lado sino empoderada y divina?  

Tienes un nuevo mensaje de Ariel2568. 

Abro la bandeja y leo el mensaje.  

Ariel2568: ¡Guardián! Mira la taza que nuestro club de fans ha hecho para ti.

Me carcajeo al ver a un sujeto, que se supone soy yo, con piel azul, usando lentes oscuros y montado en una tortuga gigante como si fuese el rey del mundo mientras dos delfines lo abanican con palmeras. Qué creatividad. 

Guardián_del_océano: XD esta taza me ha alegrado el día. Quiero siete por cada día de la semana. 

Ariel2568: ¿Alegrado al día? ¿Acaso tuviste un mal día, guardián? :,( 

Guardián_del_océano: Un poco, sí. Bueno, no empezó como un mal día, pero sí terminó como uno. Nada en especial, sólo me entristece un poco que la gente no se tome en serio su trabajo o la responsabilidad que se les ha impuesto. 

Extrañamente, sentía una profunda confianza al hablar con Ariel. Quizá porque había sido la primera seguidora o seguidor de mi trabajo y también porque me había subido el ánimo cuando más lo necesito. No tengo la dicha de conocerle en persona, pero no por eso me siento menos cercana a esta personita. 

Ariel2568: Bueno, los malos días siempre existirán, guardián. Lo importante es que, a final del día, decidas que el siguiente será mucho mejor que ese. Además, eres el guardián del océano. No dejes que nadie jamás te desanime por lo que amas hacer. Tus fans siempre estarán para apoyarte en lo que sea.

Sonrío. Una lágrima se desliza por mi mejilla y la limpio rápidamente.




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