A veces siento frío, a veces siento nostalgia y, muy seguido, siento tristeza.
A veces necesito aliento, a veces necesito consuelo y, muy seguido, necesito un abrazo.
Cierro los ojos e imagino lo cálido, reconfortante y abrigador que puede ser. Constantemente camino imaginando que llevo unos brazos rodeando mi cuerpo y que, aunque camino sola, no voy sola. Cierro mis ojos y siento el calor; escucho los latidos de un corazón que late constantemente por la alegría de reencontrarse conmigo.
Un abrazo: un acto que puede parecer banal, pero que en realidad esconde todo el amor que el universo puede guardar
. Todo lo que quiero es un abrazo.
Todo lo que quiero es sentirme cálida por dentro.
Todo lo que quiero es sentirme parte de esto, parte del mundo. Todo lo que quiero es un motivo para seguir volviendo.
Tal vez no parezca tanto, pero si estoy triste, abrázame. Si lloro, abrázame. Si me molesto, abrázame. Si estoy feliz, abrázame. Si quiero escapar, abrázame. La respuesta siempre será un abrazo.
Carta para la que solo quiere un abrazo
Hola, querida pequeña y valiente tú.
Hoy más que nunca sigues queriendo abrazos.
Hoy sigues buscando refugio en el calor para alejar el invierno que vive en ti.
Querida tú, hoy seguimos lidiando con el frío y con el vasto mundo.
Hola, querida tú.
Aún abrazamos con los dos brazos y con mucha fuerza; aún abrazamos por todo y por nada. Aún seguimos buscando excusas para abrazar.