Sobreviviendo a mi Vida

Hazel

Hazel. Dicen que es una mezcla de marrón, verde y dorado; una danza de pigmentos que parecen fluctuar con la luz. Otros lo llaman "iris variable", pero para mí, simplemente es el color de lo que no puedo explicar.

La primera vez que vi tus ojos, me quedé sin aliento. Dorado, pensé. Eran tan brillantes, tan llenos de un sol propio, que me quedé sin habla. Recuerdo perfectamente cómo tuve que ensayar mi calma, disimulando el rastro del impacto que dejaron en mí. Semanas después, volví a encontrarte y, para mi sorpresa, el oro se había marchado. Ahora tus ojos eran verdes; un verde claro, un verde agua, un verde tan profundo como el sentimiento que, poco a poco, se iba construyendo en mis cimientos. Ese sentimiento que me negaba a nombrar en voz alta, pero que me obligaba a temblar cada vez que estaba a tu lado.

Días más tarde, volvimos a hablar y tus ojos volvieron a mutar. Ahora eran marrones. Un marrón café, cálido y honesto; un refugio en el que podría perderme durante horas de conversación. Tus ojos fueron lo primero que reclamó mi atención: siempre tan nobles, siempre tan amables. Y aunque aún no descifro cuál de todos es mi tono favorito, sé que me gustan todos los cielos que caben en tu mirada.

No sé si esto cuenta como una declaración, pero sé que tus ojos son mi lugar preferido. Ayer te vi de lejos y se veían diferentes otra vez; no pude descifrarlos por la distancia, pero sé que habían cambiado. Me gustaría pasarme la vida entera observándolos, solo para entender cuál es el tono que predomina cada día. Me pregunto si cambian por tu humor o por el capricho del sol.

Pero, sobre todo, me pregunto: ¿de qué color se quedarán tus ojos el día que decidan sostener, fijamente, mi mirada?

Carta para la chica que vio sus ojos por primera vez

Hola, querida tú.

Sé que te perdiste en ellos desde el primer segundo. Sé que lo que empezó como una intriga visual se transformó en algo que ya no cabe en tu pecho. Te mueres por apreciarlos más tiempo, pero entiendo que quieras ir despacio, protegiendo ese pequeño secreto que guardas.

Hoy descubriste que ese color se llama Hazel, pero para ti sigue siendo un misterio sin nombre. Sé que las palabras se te quedan atrapadas en la garganta y que la timidez te detiene el pulso, pero no te preocupes. Algún día, el miedo se hará pequeño y la honestidad será lo suficientemente grande para decirle que sus ojos... sus ojos son tus favoritos.

Disfruta el descubrimiento. Disfruta el cambio. Algún día no habrá distancia entre su mirada y la tuya.



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En el texto hay: relatoscortos, gratis, comingofage

Editado: 03.01.2026

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