La universidad puede ser una etapa estresante para la mayoría de las personas, pero no para mi padre aún recuerdo que antes de entrar me dijo es demasiado importante porque llega determinar la vida de las personas e influir en su futuro y trabajo.
Ahora yo me encuentro un lunes a las 7:20 am en un taxi de camino a la universidad para estar a tiempo en mis preciadas clases todo porque decidí ser feliz y dormir un poco más en mi cómoda y preciada cama, aparte de que no me quería levantar ni quitar mi pijama, no entiendo porque el pijama no puede ser de uso para todo el día, pero yo no hago las reglas de la universidad es decir no quiero que me dejen afuera y que mi padre se entere de eso.
Por cierto, me encuentro en mi tercer semestre en la Licenciatura de Educación Preescolar y aun así a estas alturas sigo pensando si de verdad quiero esto o si estoy a tiempo de salirme para poner mi humilde puesto de pollos asados o de barbacoa, por estar pensando en ello no me doy cuenta que llego a mi destino.
Antes de ingresar a la universidad saco mi poderosa credencial porque sin ella me sería imposible entrar, cuando por fin logro pasar tomo el camino que me lleva al salón que casualmente y gracias al universo es el mismo que el semestre pasado pero mi querida coordinadora nos cambia cada dos semestres para según conocer las instalaciones de la universidad y el lado positivo es que no me pierdo con tanta facilidad porque soy terrible con las ubicaciones y direcciones sinceramente no sé qué haría sin Google maps.
En esta etapa lo que más me gusta es la libertad de usar ropa casual en lugar del típico uniforme a excepción de la bata de maeta y dos playeras que debemos de usar solo cuando tenemos que ir a observaciones o prácticas a los jardines de niños para tener presentación y formalidad.
Al entrar al salón evito saludar a mis compañeras ya que la mayoría no son de mi agrado, pero siempre muestro respeto, aunque algunas veces no esté de acuerdo con sus acciones, opiniones o comportamiento y siendo sincera no me interesa pertenecer a su circulo social.
Llego a mi lugar y saco mi libro de Harry Potter y la Cámara Secreta para poder leer en lo que llega la maestra y para mi mala suerte en mi lectura solo tardo 10 minutos, entro con una expresión seria como si estuviera analizando a cada una de nosotras y antes de que pudiera iniciar la puerta se abrió de forma brusca.
-Buenos días, perdón por llegar tarde, pero ¿Me permite entrar? – preguntó una chica de cabello negro y ojos café claros.
-Si pero que no se vuelva a repetir- la maestra espero a que se sentará en su lugar para poder iniciar.
-Buenos días señoritas mi nombre es Astrid y seré su maestra en la asignatura de Educación Socioemocional, no solo aprenderán de las emociones- maestra alta de 1.75, cabello largo rubio y ojos miel, explica de forma clara y apasionada la materia.
Para poder tomar apuntes se me complica encontrar los colores adecuados para resaltar los títulos o subtítulos, una gran ayuda es la pantalla donde los maestros proyectan sus presentaciones y nos dejan tomar fotos o en la plataforma la suben para poder revisarla con más calma o las veces necesarias.
-Para continuar les toca a ustedes presentarse ya que no tengo el placer y gusto de conocerlas. Cada una de mis compañeras lo hizo hasta que llegó el turno de mi mejor amiga o mi hater número 1 dependiendo de la situación.
-Mucho gusto, mi nombre es Dayla Nell tengo 19 años, estudio esto porque me gustaría ser un ejemplo a seguir para todos los niños y prometo no volver a llegar tarde.
-Eso espero- La maestra me miro dando a entender que era mi turno.
-Mucho gusto mi nombre es Lilian Winter, tengo 19 años, lo que me motiva es ser esa maestra que todo niño merece tener.
Terminamos con las presentaciones y como ultima dinámica nos reunimos por equipos y una integrante tenía que sacar un papelito con una emoción y representarla por el juego dilo con mímica, debo de admitir que fue divertido.
Por fortuna la clase termino sin tener tarea, justo a tiempo para salir a nuestro primer recreo.
-Vamos Lilian hay que aprovechar el recreo - Dayla me lleva del brazo con destino a la cafetería donde nos compramos un chocolate para recargar energía o motivación.
Para nuestra buena suerte encontramos una banca sola y cercas del salón donde nos sentamos para platicar o ver tik tok.
Regresamos al salón 5 minutos antes y aproveché para tomar café el cual me fue patrocinado por mi querida amiga y su mamá ya que por obvias razones yo no tuve el tiempo de hacer el mío.
Sin darnos cuenta inicio la clase con una nueva materia, pero con la maestra Calíope que nos acompaña desde el primer semestre.
-Buen día chicas, me da gusto volver aquí con todas ustedes, ahora con la materia de Lenguaje y Alfabetización la cual tiene relación con el campo formativo de lenguaje y comunicación del plan 2017- pero la maestra no pudo continuar, se escuchó que tocaron la puerta.
-Permítanme un momento.
No sé pero sentí un mal presentimiento, me distraje haciendo una lista mental de los animes que tengo pendientes por ver pero sentí que Dayla me dio un codazo el cual me regreso a la realidad, en donde todas mis compañeras me estaban mirando.