Sobrevivir a la Universidad ¡y no morir en el intento!

CAPITULO 2

Para mí la universidad es una etapa en donde puedo aprender de todos, pero lo único malo es que detesto levantarme temprano, es decir ¿A quién le gusta levantarse temprano? Yo quiero creer sinceramente que a nadie. Pero gracias a mi padre querido el cual es un hombre bondadoso y decidiera comprarse un nuevo carro y a mi regalarme el antiguo, eso me ayuda a trasladarme con mayor facilidad y sobre todo a no levantarme tan temprano.

Estaciono mi carro para poder ingresar con mi credencial e ir a mi salón, donde ya se encontraba mi mejor amigo desde la secundaria él me ayudo a darme cuenta de lo que me apasionaba estudiar y casualmente es lo mismo que a él le gusta también.
-Tengo mucho que contarte de mí fin de semana, mi papá durmió en el sillón todo porque mi mamá quería la cama para ella sola por su embarazo, eso que apenas tiene 6 meses y no me quiero imaginar cuando llegue a los 9, pero dime ¿A ti como te fue? - pregunto Eliot un chico de 1.72, ojos café oscuros, con pecas en su cara y cabello negro lacio.
-Todo fue tranquilo, nada nuevo que contar- respondió Bastián un chico de 1.79 ojos azul claro y cabello rizado color castaño claro.

No pudimos seguir, el maestro llego para iniciar las clases en este nuevo semestre.
-Muy bien niños y niñas, en esta materia se verán estos temas- el profesor Roberto 1.65, ojos negros, cabello peinado de lado, explicaba su clase a los alumnos los cuales toman apuntes.

Se llego la hora de nuestro receso, nos fuimos a la cafetería para comprar nuestras sagradas bebidas y poder consumir los alimentos. Subiendo las escaleras notamos en una banca a unas chicas las cuales ya se estaban retirando, no les tomamos mucha atención, me regresé para tirar la basura en el bote y me encontré con una cartera.

-Seguro les pertenece a esas chicas- le comento Eliot.

-Si, pero no las conozco y no sé en qué aula se encuentran para entregarla.

-Por fortuna mi querido amigo yo sí, una de ellas es Dayla, es la hermana del chico con el que estoy saliendo y si mi preciada memoria no me falla su amiga se llama Winter.

-¿Winter?, un nombre un poco común.

-Es que no es su nombre, es su apellido, pero mi hermano por respeto o para molestarla le dice así o eso creo.

Para estar seguros le preguntamos a otra chica la cual nos dijo su salón, me arme de valor por no admitir que Eliot me obligo hacerlo y fui al aula donde toque la puerta e inmediatamente cuando se abrió sentí todas las miradas de las chicas, pero era muy tarde para darme la vuelta y escapar.

-Buenos días maestra, me encontré esta cartera y creo que le pertenece a Winter.

Observé a la chica por pocos segundos y me di cuenta de que estaba distraída hasta que su compañera la empujo o le dijo, pero cuando se acercó no levanto la mirada y con la mano un poco temblosa tomo su cartera y creo escuchar un leve gracias.

-No es nada y gracias maestra- cerré la puerta y escuché las burlas de las chicas.

Eliot por fortuna no hizo preguntas lo cual es preocupante pero no pude analizar bien ya que nos estábamos dirigiendo a nuestro salón con la esperanza de que el maestro nos dejará entrar por el retraso que teníamos.

-Buenos días maestro ¿Nos permite entrar? - preguntó Eliot

-Buenos días jóvenes ¿A qué se debe su retraso?

-Lo que paso maestro Saúl es que mi amigo Bastián se encontró una cartera y la fue a regresar a su dueño, pero como sabe que es un poco tímido me pidió de favor que lo acompañará- a Eliot no le importo sentir mi mirada de odio y amenaza.

El maestro Saúl es el mejor amigo de mi padre casi su hermano, por ende fuera de la escuela es un tío para mí y estoy seguro que saliendo de esta clase le va a contar lo que paso.

-Muy bien jóvenes pueden entrar por la buena obra que hicieron, pero no crean que se les va a dejar entrar a la próxima y va para todos.

Nos sentamos en nuestro lugar para poner atención a la explicación del maestro quien nos daba clase desde el primer semestre.

A pesar de que lo conozco desde niño siempre es muy profesional y nunca me ha tenido algún favoritismo hasta creo que me llega a odiar como alumno ya que me hace la vida pesada dentro de la universidad, más cuando pregunta algo y nadie responde aprovecha para preguntarme directamente, odio que lo haga, pero le parece divertido y más cuando se lo cuenta a mi padre y los dos no paran de reírse.

Eliot quiere llamar mi atención durante la clase, pero lo ignoro ya que aún no me creo lo que hizo y a su vez siento la mirada del tío-maestro Saúl, solo puedo distraerme en mis apuntes tratando de comprender la materia deseando muy en el fondo que llegando a casa no saquen el tema, pero para mí mala suerte se acaba la clase dando paso al segundo y último receso del día.

Antes de poder tener un momento de paz y seguir ignorado a Eliot, este me jala del brazo sacándome del salón para caminar y sentarnos en una banca, sé que va a preguntar, pero le debo agradecer que me sacará del salón ya que estoy casi seguro que mi tío Saúl no me hubiera dejado salir hasta que le contará todo con lujo de detalle y de seguro lo hubiera hecho en llamada con mi querido padre.

-Antes que nada, yo sé que hay una pequeña posibilidad de que me odies, pero quiero que sepas que en el fondo eres mi mejor amigo, aparte nos conocemos desde hace mucho tiempo y esto no puede influir en esta sagrada amistad.




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