Las clases transcurrieron de forma normal, ahora si tenemos tarea, pero nada grave, solo responder unas preguntas con base a una lectura y un ensayo, cabe mencionar que me estresan mucho ya que nunca se cómo iniciar o como terminar, pero al final logro hacerlos y no me va tan mal.
Aún me encontraba un poco afectada por lo de la mañana, pero gracias al universo no paso a mayores, da inicio nuestro primer recreo y observo a Dayla estando muy atenta al celular
- ¿Todo bien? - pregunto un poco preocupada.
-Si, bueno más o menos mi hermano me está contando que se acaba de pelear horrible con mi papá y ahora no puede salir con Eliot- responde Dayla estresada y preocupada
- ¿Y qué tiene que ver Eliot en el asunto de tu padre y hermano?
-Que mi hermano no quiere que Eliot lo vea así y prefiere mil veces ser él quien reciba esos comentarios a que los escuche su querido Eliot.
-Mis respetos para tu hermano, se ve que va enserio y créeme que lo entiendo perfectamente- lo dije como si no importará para no preocupar a Dayla cuando en el fondo me afecta demasiado.
-Lo sé, pero mejor vamos a dar una vuelta para despejar nuestra mente en lo que se termina nuestro recreo.
Decidimos hablar de otras cosas y sin darnos cuenta el tiempo se pasó volando y nos tocó clase con la maestra Calíope.
-Buenos días chicas, en la clase de hoy veremos los puntos para presentar un proyecto el cual consiste en que realicen material didáctico en relación al campo de formación lenguajes y comunicación y se invitarán a alumnos de otras carreras para que vengan a observar y ustedes explicarán su función y el aprendizaje que favorece.
Esta será nuestra primera exposición y estoy un poco nerviosa ya que no me gusta hablar con los demás y tampoco me gusta exponer, aunque este en una licenciatura donde soy el foco de atención, esto es irónico pero que se le hace. La maestra explica todo con detalle y lo bueno es que vamos a tener una semana para prepararlo.
-Bueno esto sería todo por el día de hoy, cualquier duda me pueden preguntar con confianza, nos vemos hasta mañana.
La maestra Calíope salió del salón y Dayla no perdió oportunidad para arrastrarme a la cafetería para poder desayunar y echar chisme como es debido. Estábamos hablando cuando escucho una notificación en mi celular y me quedo congelada.
Mensaje de papá
En la casa hablamos.
Eso no era buena noticia, ahora no quiero llegar y solo espero que mi tía este en la casa para cuando él quiera hacerlo.
-Lilian ¿Estas bien? Te pusiste muy tensa.
-Mi papá me acaba de mandar un mensaje y solo espero que mi tía este ahí conmigo.
Dayla se quedó asombrada y un poco preocupada, ella sabe perfectamente la historia y relación que tengo con mi padre, sabe cómo me pongo cuando le tengo que pedir permiso, sabe todo lo que me dice y el cómo me regaña, sabe que nuestra relación siempre es muy tensa.
-Tranquila, quizás sea algo bueno o se trate de alguna pregunta sobre la universidad.
-Eso espero amiga mía.
Sin darme cuenta el tiempo para mi mala suerte pasa demasiado rápido, se terminan las clases, ahora estamos esperando el camión el cual igual pasa y esta vez no se tarda, es como si el universo hubiera conspirado contra mi para que llegue pronto a mi cruel destino.
Antes de bajarme Dayla me desea buena suerte y mi tormento al fin va a dar inicio, llego a mi querida casa.
-Deja tus cosas y siéntate- me dice mi padre muy serio y solo le hago caso.
Al bajar las escaleras me siento frente a él y por lo visto mi tía no está en casa.
-Hola papá, ¿de qué querías hablar conmigo? – preguntó un poco asustada sin verlo a los ojos.
-Te voy a preguntar una sola cosa y quiero que me digas la verdad, ¿Qué paso en la mañana? – me preguntó con un tono muy enojado, mirada seria.
-Me dejaste en la universidad y te fuiste a trabajar- trato de responder tranquila.
-Una última vez y no me hagas repetir, ¿Qué paso en la mañana?
-Me dejaste en la universidad, eso paso.
- ¿QUÉ PASO EN LA MAÑANA? – esta vez grito y del susto brinque en mi lugar, a este punto ya sentía las lágrimas en mis ojos.
-Ya te dije, no sé qué otra cosa decir- la voz me salió entrecortada por el llanto.
-NI LLORES, sabes que no me gusta que llores por tonterías, sabes PERFECTAMENTE DE LO QUE HABLÓ- seguía gritando y yo no podía responder por el miedo.
- ¿POR QUÉ NO ENTRASTE INMEDIATAMENTE? – otra vez sus gritos, odio cuando grita, pero odio más no poder decirle y tener el valor de hablar con él.
-Es que no encontraba mi credencial- yo seguía en llanto, mi padre estaba preparado para volver a gritar cuando mi tía entra a la sala.
-Lilian querida, ya llegué y te traje una máquina para cortar cartón como la que viste en tik tok – mi tía no se había dado cuenta de mi estado ni la cara de enojado que tenía mi papá.
- Gracias tía- respondí muy bajo y solo así se dio cuenta de que estaba llorando y que mi papá estaba muy enojado.