Sobrevivir a mí misma libro I | Ariana Medina

2

Decapitaron a una chica en el bosque

.

.

No sabía qué ponerme para no verme desastrosa y estar presentable;

Terminé con una camiseta con tirantes fina y negra, arriba una chaqueta de jean azul claro y mangas largas arremangadas, atada a la cintura con un nudo. Debajo me puse una falta corta y acampanada con estampado floral en tonos oscuros. En los pies llevaba unos botines de color beige de gamuza con taco medio de madera. Eran muy cómodos y nuevos, mamá me los compró la semana pasada. Me ajusté la peluca y comencé a ponerme algunos accesorios. Solo era mi colgante dorado con un dije de ancla y algunos anillos minimalistas. Nunca tuve que esforzarme para verme bien porque siempre permanecía en casa, salía solamente lo justo y necesario para tomar aire o solíamos irnos a un lugar alejado para que yo no conviviera con mucha gente. Antes no era problema, pero después de la muerte de papá y Sam la gente comenzó a ser un problema para mí. Después de ese día cambió todo.

Me arrepiento tanto de haber sido tan arisca y antipática con esos chicos, fueron muy amables conmigo y yo solamente supe rechazarlos.

Mi primera clase fue danza, mamá me llevó al salón y me presentó a la profesora Grace Thompson. Era hermosa, una piel morena y su cabello completamente rizado, cuando bailaba parecía tan liviana como una pluma, se notaba que había nacido para eso.

Después de esa clase volví a ir al patio para disfrutar de una buena dosis de vitamina D. A lo lejos podía sentir la mirada de Mason, y para ser honesta, me preocupaba su preocupación excesiva.

—Hola.—Scott se sentó a mi lado y yo le sonreí.

Creí que jamás volvería a acercarse a mí después de mi mal comportamiento de ayer.

—Lamento lo de ayer.—No perdí más tiempo para disculparme—. Lo que sí no entiendo es por qué Mason te mandó para que me dieras esos apuntes, él se apareció en la noche, es mi tío.—Le aclaré.

—¿De verdad?—Su asombro me sorprendió, creí que lo sabía.

—Pensé que te habías dado cuenta.

Niega—. ¿Quieres decir que él y la directora son hermanos?—Negué con una sonrisa.

—No. Él es su cuñado. Cuando papá murió ella no quiso volver a su apellido de soltera. —Asiente compresivo.

—Entiendo...—Se quedó observando un punto inespecífico.

Bajé la mirada y él estaba sosteniendo su muñeca derecha, debe de sentir dolor.

—¿Qué te pasó?

—¿Qué? Ah, me torcí la muñeca en el entrenamiento de lacrosse, pero no es nada.—Quiso hacerse el indiferente pero sabía que le dolía mucho.

Ok. Probablemente lo que estoy a punto de hacer sea estúpido, pero tomé su mano y comencé a acariciar su muñeca. Antes que todo eso bajé la cabeza para evitar que vea el cambio en mis ojos.

Mason debe de estar maldiciéndome en todos los idiomas posibles.

Fingí acariciar y mover su muñeca para que vea que sí estaba haciendo algo más que solo tocarla, no quería dejarme tan expuesta.

Podía sentir un calor que se colaba entre su piel y la mía, y sé que él también lo sintió. No puso resistencia, no me detuvo, como si supiera que estaba haciendo algo por su dolor. Creo que... confió en mí. Lo solté y alcé la mirada nuevamente hasta encontrarme con la suya.

—Tus ojos...—Dejó la palabra flotando en el aire sin decir más—. Wow, ya no me duele. ¿Qué haz hecho?

Sonreí y bajé la mirada sonrojada—. Solo era una torcedura, necesitabas masajes. Eso es todo, no era nada de otro mundo.

—¿De verdad? Porque el accidente fue ayer, anoche no pude dormir del dolor y hoy no entrené, si no fuera imposible creería que tienes manos mágicas.—Sonreí.

Créeme, no es imposible.

—Lo tomaré como un cumplido.

—Me alegra, porque era justo eso.—Por primera vez pude experimentar lo que era comenzar una amistad, creo que me alejé antes de tiempo, debería darles una oportunidad, a él y a su amigo.

—Por cierto... Ehmm... No pude evitar notar que tus ojos... Algo pasó con ellos.—Para ser mi primera vez manejé la situación mejor de lo que esperaba.

—Ah, sí.—Solté una risita—. No te preocupes, cuando me expongo mucho al sol mis ojos suelen brillar...

—Era como ver dos esmeraldas en su máximo esplendor.— Él parecía estar alucinando.

Sentí un cosquilleo en el estómago de los nervios. Mason, ¿cómo hago para controlar esto? Dices que las emociones me exponen pero... es imposible no sentirlo, para eso tendría que apagar mi humanidad.

Papá pensaba lo mismo; mientras yo creía tener los ojos de Maléfica, él decía que eran dos esmeraldas preciosas.

—¡Ey, chicos!—James se aparece casi corriendo.

Le sonreí y lo saludé.

—Hola chica nueva, ¿te sientes mejor?—Asentí y volví a apenarme por la manera en la que me porté ayer.

—Sí, gracias por la paciencia.—Él hace un gesto despreocupado con su mano y vuelve a mirarnos con vehemencia.

—Scott—empezó a susurrar—. ¿Vamos a buscar cadáveres al bosque?—Lo miré con el ceño fruncido completamente confundida, como si creyera que estaba loco.

Scott comienza a reír como si estuviera acostumbrado a esos arrebatos de su amigo.

—James, creo que consumiste demasiado Teen Wolf, ya te crees Stiles.—Reí.

—Para tu información, me gustan las aventuras.

—No sé mucho del tema, pero estoy segura que hay otras maneras de buscar aventuras.—Scott me señala como si estuviera remarcando el hecho de que yo tenía razón.

—Gracias.—Volví a reír.

—Lettie, ¿puedo llamarte así?—Asentí sin problema—. ¿Te gustaría acompañarnos?—Volví a Scott.

—Eh... ¿Tú dices?—Asiente completamente enloquecido con el tema.

—Por supuesto, verás que seremos grandes amigos.

—Tampoco sé mucho del tema, pero creo que para forjar una amistad no necesariamente necesitamos buscar cadáveres.

—¡Es lo que le digo siempre!—Salta Scott.

—Bueno, si no me acompañan iré solo.—Se dio la vuelta pero yo lo llamé para que no se vaya de esa manera tan triste.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.