Cuando me vi reflejada en sus ojos,
como si de un espejo se tratara,
el sufrimiento que había en mí
se desbloqueó.
Sus heridas,
mis heridas.
Palabras de aliento,
acciones de cuidado,
bailes espontáneos,
voces graciosas.
Su tristeza,
mi tristeza.
Caminando de la mano fría,
en plena oscuridad,
sintiendo el sudor asqueroso,
mis dientes chasqueaban.
Su pasado,
el pasado de él en mí.
Sus gritos en mi oído,
golpeándose,
las palabras como balas pérdidas,
quieta y paralizada.
Su dolor,
mi dolor.
Sus labios gentiles como armas,
sus detalles como señuelos,
sus manos como soga,
su voz como el final.
Él,
yo…
Él,
yo…
Él,
yo…
Yo no soy él,
no puedo ocuparme,
no soy responsable.
Hey…
en ese rincón,
sucio y apagado,
¿por qué mi corazón se permitió latir ahí?
Es mejor apagarlo,
esto no es hogar,
no lo fue en el pasado,
no lo será nunca.
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Editado: 16.11.2025