Sol De Medianoche... Luna De Sangre - Libro ll

06

Aron Black

Todos permanecíamos en silencio. Los niños dormían y los adultos más cercanos de la familia, junto a Zafara, nos encontrábamos en la sala sumidos en un mutismo absoluto. Sabía que alguien hablaría pronto, pero no quería que fuera para cuestionarme; odiaba que se involucraran en mi vida de esa manera. El carraspeo de Eliot rompió la tensión.

—¿Son conscientes de que en nuestra estancia hay una completa desconocida y que no tenemos idea de qué demonios está sucediendo en nuestra propia casa? ¿O con Aron? —suspiré pesadamente. Sabía que empezaría, pero Zafara resultó ser una defensora formidable; serviría como una excelente abogada en mi bufete. Yo no suelo usar mi faceta profesional con ellos, pero empezaría a hacerlo si seguían entrometiéndose.

—Mi nombre es Zafara Williams y no soy una desconocida. Al menos no para Aron —dijo ella, desafiante, frente a Eliot.

—Que Aron te conozca no es de mi incumbencia. Expliquen qué hace esta mujer de olor dudoso en nuestra casa —insistió Eliot.

—¿Todos ustedes son así? ¿Acaso creen que no hay más cosas sobrenaturales ahí fuera? —Zafara nos miró a todos. Nuestro círculo solía reducirse a los cambiaformas conocidos, ignorando el resto del mundo—. Para que lo sepan, soy una cambiaforma de pantera —confesó con dificultad. Se notaba que no le gustaba hablar de ello.

—¿Una pantera? Es la primera vez que escucho algo así —dijo Eros, pensativo.

—Somos menos comunes que los leones. Hace siglos, las panteras se aislaron del mundo. Mi manada fue masacrada hace mucho; me crié fuera de ella. Mi padre era un clarividente, como el padre de Claire, y mi madre era la bruja de su manada. Pero prefirieron huir. Las panteras se concentran en la magia oscura y cada cierto tiempo traen al mundo a una bruja. Mi madre no poseía esa oscuridad; mi abuela la protegió en secreto.

Zafara continuó su relato, transportándonos a un mundo de reglas crueles. Explicó cómo la magia oscura se perpetuaba mediante actos atroces contra las primogénitas, y cómo su abuela logró enviar a su madre lejos con su mate cuando cumplió diecisiete años.

—No puedes elegir dónde naces —dijo Zafara ante la mirada horrorizada de Emma—. Los linces masacraron a mi manada por negarse a esas prácticas. Ahora solo quedo yo. Oculto mi rastro bajo el olor a bruja. Llevo cincuenta años huyendo; solo en Rusia he logrado estar a salvo estos últimos diez años.

—Pareces de veinte. Ya sé cómo nos veremos a esa edad —comentó Emile con una sonrisa, intentando aligerar el ambiente.

Zafara se estaba ganando a la familia. Su seguridad encajaba con los Black, a diferencia de la timidez sumisa de Claire.

—Existen brujas, diversos cambiaformas, aves... —Zafara miró a Jacob y sus ojos cambiaron de color—, y toda clase de depredadores. Están los clarividentes, ninfas, hadas, enanos, duendes... y los Elementales. Claire es una mezcla rara que sucede una vez entre un millón. Es una híbrida de tres especies. Sus padres sellaron sus poderes en ella para protegerla; en cuanto ella los descubra, sus hermanos también lo harán.

—¿Y el olor a humana? —pregunté, confundido.

—Es una fachada creada por Glenda para despistar a Mijaíl. Solo a él. Por eso ustedes detectaron la anomalía; si no fuera por eso, Aron, jamás la habrías encontrado. Como su "aurora", mi deber es protegerla. Claire es miedosa porque no sabe quién es; se escandalizaría si lo supiera. Lo del lago fue instinto, pero no lo recuerda porque el sello aún controla su mente.

—Quiero conocerla. Suena surrealista —dijo Emile, mirándome con picardía.

—Es mejor tenerla alejada por ahora —advirtió Zafara—. El olor de una manada de leones en ella alertaría a Mijaíl. Él es envidioso; si descubre que ella tiene lo que él no —un igual, un hogar—, no sé de qué sería capaz.

Zafara cambió el tono y empezó a bromear sobre los vampiros y los libros de los humanos, haciendo reír incluso a una Freiya muy hormonal.

—¿Cómo está ella? —pregunté tras una semana sin verla.

Zafara puso sus ojos en blanco por un instante; un frío repentino recorrió la sala. Al volver en sí, me miró fijamente.

—¿Eres abogado? —asentí—. Soy clarividente, sé leer mentes, así que cuidado con lo que piensan —le advirtió a Jacob—. Y no, no hago hechizos de Harry Potter. Ella te llamará, Aron. La visión no fue clara, nunca lo es con ella debido al sello de su madre, pero sucederá.

Zafara nos explicó que Claire es una Ondina (ninfa del agua) y una Limnìade (hada de fuego). Puede respirar bajo el agua y proyectar luz y calor, pero sus dones aún son débiles. Sus orejas se volverán puntiagudas cuando se transforme, pero por ahora, el sello la mantiene "humana".

Claire (Dos días después)

—No me importa si te tragó un estanque; este justificativo no significa nada —Mijaíl rompió el papel en mi cara—. No tendrás paga este mes por tus faltas.

Se marchó de la cafetería dejándome temblando. Mire a Zafara, quien se encogió de hombros.

—Es un imbécil, Claire. Tus hermanos te necesitan. Contrata al abogado.

—Tienes razón. Tengo el dinero guardado y creo que conozco al abogado perfecto —sonreí al recordar nuestra despedida en el hospital.

Aron me había tomado de la mano, pidiéndome que lo llamara. Recordé el beso en la mejilla que me dio antes de irse y cómo me llamó "preciosa". Sin embargo, al llegar a casa, me di cuenta de que había perdido su tarjeta.

—Estás pensativa. ¿Qué te perturba? —preguntó Zafara en la cafetería vacía—. ¿Tu aquelarre está en llamas?

—Prométeme que no serás dura conmigo... perdí el número de Aron.

—¿Es broma? ¡Han pasado nueve días! —Zafara me miró con los ojos muy abiertos.

Bajé la cabeza, sintiéndome fatal por haber roto mi promesa. Pero ella me acarició el cabello con ternura.

—Tranquila, brujita. Yo tengo su número. Me lo dio en el hospital mientras estabas inconsciente; me hizo prometer que lo llamaría si despertabas.




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