Sol De Medianoche... Luna De Sangre - Libro ll

07

Claire

Al llegar a casa, saqué el trozo de papel donde Zafara había anotado el número de Aron. Lo analicé durante un largo rato, sintiéndome como una cobarde; ¿cómo podía pedirle ayuda sin sentirme una carga? Por Dios, a veces me odiaba a mí misma. Glenda no vendría esta noche, así que podía sopesar mis opciones sin su mirada inquisitiva sobre mí.

Tomé valor y marqué el número en mi pequeño celular. Al ver la hora en el reloj de la pared, me arrepentí de inmediato, pero ya era tarde. Del otro lado de la línea se escuchó su voz, gruesa y algo somnolienta. Pensé en colgar, pero el número ya quedaría registrado.

—Buenas noches, habla Aron Black. ¿En qué puedo ayudarle? —suspiré profundo y me armé de un valor que no sabía que poseía.

—Buenas noches, Aron. Es Claire... no sé si me recuerdes —Claire, idiota, ¿por qué dijiste eso?, me recriminé. La línea quedó en silencio por unos segundos; solo se escuchaba su respiración, que se volvió algo agitada.

—Oh, Claire. Pensé que te habías olvidado de mí. ¿Cómo estás? —una pequeña risa se me escapó sin querer.

—No me olvidé de ti. Más bien, me sentí culpable por no llamarte el día que llegué a casa, pero perdí la tarjeta y no había guardado el número. Hasta hoy, que Zafara me lo dio. Siento llamarte a esta hora, me tomó mucho tiempo decidirme —dije atropelladamente. Él me ponía nerviosa incluso sin tenerlo frente a mí.

—Pequeña, puedes llamarme a la hora que sea. No me molesta; al contrario, me encanta escucharte.

Inevitablemente me sonrojé. Podía apostar que el color de mis mejillas camuflaba mis pecas a la perfección.

—Me encuentro muy bien, Aron. Los malestares que el médico mencionó no aparecieron. Me siento excelente, gracias por preguntar. ¿Y tú?

—He estado de maravilla, aunque un poco dolido porque cierta dama prometió llamarme y no lo hizo —noté el tono cálido y bromista en su voz, lo que me hizo relajarme—. Pero ahora que sé la razón, el dolor desapareció.

Respiré hondo para ir al grano.

—Aron, la razón de mi llamada, aparte de... bueno, de escuchar tu voz —me frené al darme cuenta de lo que había soltado—. Olvida eso.

Su risa ronca y suave vibró a través del teléfono, dejándome casi sin aliento.

—La razón es para pedirte un favor muy importante. Disculpa mi atrevimiento...

—Claire, tranquila —me interrumpió—. Puedes pedirme lo que sea. Tú solo pide, que yo te daré lo que necesites —sus palabras tenían un peso que me hizo arder la cara y el cuello. Sentía un doble sentido que no me atrevía a indagar—. Ahora, respira y dime qué deseas.

—Necesito tu ayuda como abogado. Quiero la custodia de mis hermanos. Te lo pido a ti porque no conozco a nadie más en quien confiar, y ya tengo el dinero para el pago...

—No te cobraré, Claire —intenté replicar, pero no me dejó—. Sé lo que estás pensando, pero esto no es caridad. Te lo debo. Salvaste a mi familia dos veces, y la segunda le salvaste la vida a mi sobrino. Te ayudaré, pero mi única condición es que no me pagues nada. Guarda ese dinero para buscar un lugar mejor y para tus hermanos. Será un caso difícil, pero te prometo que volverán contigo.

—Dios, Aron... de verdad no debería aceptar...

—Eres una chica fuerte, Claire. Acepta mi ayuda como la recompensa por lo que hiciste por nosotros. Por favor —la súplica en su voz me doblegó. No podía dejar pasar la oportunidad de recuperar a mi familia solo por orgullo.

—Está bien, Aron. Lo haremos a tu manera.

Escuché un estruendo de cosas cayendo y un "¡SÍ!" entusiasmado que me hizo sonreír. Parecía un niño atrapado en el cuerpo de un hombre imponente y apuesto. Quedamos en reunirnos al día siguiente para entregarle la documentación de mi madre y mis hermanos. Me advirtió que tendría que estar mucho tiempo a mi alrededor para la investigación, y que Jacob, su investigador, nos seguiría de cerca.

—Quisiera llevar a Evan mañana —añadió—. No deja de preguntar por ti, y sería una buena excusa para verte de nuevo después de que ganemos el caso. Porque vamos a ganar, Claire.

—Me parece bien que venga Evan —respondí, escuchando más ruidos extraños de su lado.

—Bueno, pequeña, tengo que dejarte. Me he golpeado varias veces con la emoción y tengo algo de sueño.

—Buenas noches, Aron. Que descanses.

—Si sueño contigo, serán dulces. Que descanses.

Colgué y dejé el móvil en la mesa. Sentí una fuerte presión en la cabeza y decidí irme a dormir, convencida de que a partir de mañana todo sería diferente.

El Bosque

Esa misma noche, al otro lado del bosque, varios turistas que acampaban en las montañas reportaron el avistamiento de una criatura extraña, nunca antes vista. Cerca de la civilización, comerciantes y lugareños divisaron a un ser de tamaño descomunal y pelaje negro como la mismísima noche. Algunos pensaron en un leopardo de las nieves oscurecido por la falta de luz; otros juraron que era una pantera.

Nada de lo que estaba sucediendo en las montañas era normal. Los seres que habitaban allí desde hacía siglos no comprendían por qué uno de los suyos los traicionaba mostrándose ante los ojos humanos.

Se avecinan tiempos oscuros. Guerras de poder que ni los seres sobrenaturales saben cómo enfrentar están por desatarse. El olor al antiguo poder ha despertado y busca aliados. En este tablero de sombras, nada es lo que parece, y los inocentes serán los primeros en sufrir.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.