Flashback
—Cuéntame más —susurró Claire mientras delineaba con sus dedos la mejilla de Aron—. ¿Cómo es ser uno de ustedes? ¿A qué edad ocurre la primera transformación?
—Bueno, nena... hay cosas que son difíciles de poner en palabras —respondió Aron.
Claire sonrió y le robó un beso casto, uno que él devolvió con una profundidad que amenazaba con devorarles el aliento. Ella rió, alejándolo apenas unos centímetros con las manos en su pecho.
—Aron, por favor —dijo entre risas—, quiero saberlo todo. Cada detalle de tu vida, de lo que eres capaz de hacer... quiero conocerte de verdad.
Aron se perdió en la intensidad de su mirada. Le fascinaba esta nueva faceta de Claire; aunque extrañaba a la chica temerosa que dependía de él, esta versión poderosa y decidida le resultaba embriagadora.
—Mi familia es la última manada de leones sobre la faz de la tierra... o eso creíamos. Todo se ha vuelto un enredo desde que supimos que Mijaíl es un león sin manada —Aron pronunció el nombre con asco, recordando la marca en la piel de Claire—. Nuestra historia se remonta a milenios, cuando la humanidad vivía en guerra perpetua. Los lobos fueron los primeros en alzarse, seguidos por nosotros. Mi cuñada, Emile, es la experta; es profesora de historia y literatura en la manada. Yo solía escaparme para escuchar sus relatos cuando Eliot estaba ocupado.
Aron rodeó la cintura de Claire mientras ella acariciaba su nuca.
—No somos agresivos por naturaleza, Claire. Intentamos ocultarnos de los humanos para protegerlos y protegernos. Y sobre tu pregunta... nos transformamos a los nueve años. Aunque mi sobrino Evan lo hizo antes; su sangre es especial porque Emma es casi una semidiosa.
—¿De verdad? —preguntó ella, maravillada.
—Eres hermosa —soltó Aron, ignorando el tema.
El calor que emanaba el león ya tenía a Claire sofocada, pero el cumplido la convirtió en un tomate. Sintió un estremecimiento recorrer su columna y Aron, pensando que era el frío de Rusia, la atrajo más hacia sí.
—Los cambiaformas tenemos una temperatura interna muy alta. ¿Tienes frío?
—No —susurró ella, conectando sus ojos con los de él—. Es solo que... tú me causas esto.
Aron sonrió, pero la realidad los golpeó. Miró el desorden de la habitación y supo que el tiempo se agotaba.
—Tenemos que irnos. Ellos podrían volver y no quiero que corras peligro. Aunque —murmuró mientras salían del apartamento—, creo que el peligro real es estar cerca de mí.
El Presente
Aron estaba sumido en un pozo de pensamientos oscuros. Eros lo observaba con una mezcla de culpa y preocupación. Tras la revelación de Dominik como hermano de Claire y el colapso de Zafara al procesar tanta mentira, la casa se había convertido en un laboratorio de investigación.
—Aron —dijo Eros, sentándose a su lado—, tienes que salir de ese trance. Si te hundes, ¿cómo pretendes ayudarla?
—A ti ni siquiera te agrada —replicó Aron con frialdad—. Ella se fue para salvarnos, para que no nos involucráramos en su guerra.
—Me agrada, Aron —confesó Eros con sinceridad—. Emma dice que tiene un alma pura, y yo le creo. Arriesgó su vida por Evan sin conocernos. Mi problema es el miedo a lo desconocido, a su naturaleza... pero te prometo que, de hoy en adelante, estaré de tu lado. Perdóname por no darte la importancia que merecías.
Aron pasó un brazo sobre los hombros de su hermano, sellando la paz justo antes de que Emile entrara corriendo en la estancia.
—¡Lo tengo! ¡Chicos, lo encontré!
Toda la familia se reunió en torno a Emile, quien sostenía un libro antiguo rescatado de la biblioteca deshabilitada de la mansión.
—Estaba buscando un patrón —explicó Emile con el entusiasmo que la caracterizaba—. Este libro detalla los eclipses de Luna de Sangre. No son fenómenos naturales, sino eventos que facilitan el flujo de poder en nuestro mundo. Salen exactamente cada diez años. Hubo uno en 2030, otro en 2020... el mismo año de lo de Mark.
Emile explicó que todos en la habitación eran Metamorfosea, un término derivado de antiguas tribus latinoamericanas que hacían pactos de sangre con espíritus animales.
—La Luna de Sangre potencia la metamorfosis extrema. Emma y Eros están conectados a ella. Por eso el poder de Emma se desbordó aquella noche con Mark. Todo conecta.
Dominik asintió, sombrío. —Tiene sentido. El Usurpador tomó mi trono en 1960 aprovechando una de estas lunas para debilitarme.
—Los Torintios son la especie con la metamorfosis más compleja —añadió Emile, mostrando otro libro—. Pueden ser lo que sea. En rango de poder, están al mismo nivel que los felinos y los lobos. Somos una sola gran especie evolucionada. Incluso los "Vanidosos", a quienes los humanos llaman vampiros, son parte de este ecosistema, aunque ellos viven indefinidamente.
Tras la lección de historia, la realidad se impuso: tenían casi siete años antes de la próxima Luna de Sangre para prepararse.
—¿Cómo puedes vivir así, Dominik? —preguntó Aron cuando se quedaron solos—. Sabiendo que tu Igual está lejos.
—Vivo anhelando el día del reencuentro —suspiró el Rey Torintio—. Ella me dejó vivir para esperarla. Es duro, pero no imposible.
Aron guardó silencio, asimilando que Dominik se quedaría cerca para cuidar a los hermanos de Claire, respetando la voluntad de la chica. La tregua estaba firmada, pero el enemigo no descansaba.
En algún lugar del mundo
El Usurpador escuchaba el informe de su subordinado: el desterrado, el Rey León y el Alpha de los lobos estaban unidos. La noticia lo enfureció, pero intentó mantener la compostura frente a su invitada: Claire.
—¿Sabías esto, hermosa Claire? —preguntó el hombre, analizando a la peli roja.
—Lo vi en mis visiones —respondió ella con una firmeza que ocultaba cualquier rastro de la antigua Claire—. Se harán poderosos. Buscarán a cada jefe de manada y al último Rey León. El tablero se está moviendo.
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Editado: 22.04.2026