Para Julia Clark, el brillo de su primer día en Gasu Talent había desaparecido con la misma rapidez con la que había llegado, casi como una estrella fugaz.
Aunque realmente, no estaba segura de que eso fuera algo malo.
Hacía años que no sentía el corazón latirle con tanta fuerza. Con una mezcla de rabia, nervios y ansiedad que ya ni recordaba cómo se sentía.
Todo gracias a haber descubierto que el hombre del automóvil era nada más ni menos que August Clark.
El dueño y CEO. Un ex idol mimado, millonario.
Y aparentemente convencido de que ella era una acosadora profesional.
Excelente comienzo Julia, excelente comienzo- se dijo sentada frente a su escritorio.
Reorganizó los documentos por tercera vez consecutiva mientras intentaba aparentar normalidad.
Si hubiera querido despedirme, lo habría hecho de inmediato. Pensó intentando tranquilizarse.
A pesar de eso, otra parte de ella no dejaba de reprocharse lo mismo una y otra vez.
¿Cómo no investigué quién era el dueño de la empresa?
Había revisado contratos, balances, clientes, el historial corporativo, todo, absolutamente todo menos buscar foto de Min Jongin, conocido como August Clark.
Y ahora ahí estaba.
Trabajando prácticamente al lado del hombre que la había echado de su automóvil como si fuera un perro sarnoso.
Julia cerró los ojos apenas un segundo.
No podía permitirse cometer errores.
No después de haber dejado toda su vida atrás.
Si quería quedarse en Corea y demostrar que aquella decisión no había sido un impulso desesperado, tenía que destacar. Tenía que ser impecable.
Y hacerlo en una empresa manejada por un ex idol acostumbrado a que el mundo entero lo alabara, no iba a ser precisamente sencillo.
Pero ella no pensaba rendirle pleitesía ni a ese soberbio ni a nadie.
No era una fan.
Y tampoco tenía intención de convertirse en una.
La puerta se abrió en ese momento, dejando entrar una suave corriente de aire junto con Park Hyun, que como siempre, sonreía.
-Buenos días, Julia.
Ella se puso de pie de inmediato.
-Buenos días, señor Park.
A diferencia de August, la presencia de Park relajaba el ambiente de forma instantánea. Tenía una energía cálida y despreocupada que hacía sencillo hablar con él.
Park dejó el portafolios sobre el escritorio y comenzó a buscar unos documentos.
-Creo que hoy tengo reunión con los representantes de EFFO, ¿verdad?
Julia tomó la tablet.
-Sí, a las diez cincuenta. La sala ya fue reservada y envié la confirmación hace unos minutos.
Park levantó la vista hacia ella con genuina sorpresa.
-¿Ya revisaste toda mi agenda?
-Sí.
-Eso fue rápido.
-Me gusta trabajar con todo organizado.
-Perfecto. Entonces creo que acabas de salvarme media mañana de estrés.
Ella soltó una pequeña risa involuntaria.
Park tomó el teléfono de escritorio y marcó una extensión.
-¿Jiho? Buenos días, soy Park… sí, ya llegó mi nueva secretaria. Escucha, estaba pensando en el almuerzo, así aprovechas para conocerla y mostrarle un poco la empresa… sí, lo sé, odio hacer tours corporativos… exactamente, por eso te estoy sobornando con comida.
Julia desvió la vista intentando ocultar la sonrisa.
-Perfecto, entonces nos vemos más tarde -continuó él. Gracias.
Colgó el teléfono y volvió a mirarla.
-Jiho es el secretario de August. Básicamente conoce cada rincón de esta empresa y también a cada persona dentro de ella. Si alguien puede ayudarte a sobrevivir aquí, es él.
-¿Sobrevivir? -repitió Julia arqueando una ceja.
Park soltó una carcajada.
-Créeme, lo entenderás en unos días.
Antes de que ella pudiera responder, el teléfono volvió a sonar e inmediatamente reconoció la voz del otro lado de la línea, era él.
-Dígale a Park que quiero verlo.- dijo cortando sin darle tiempo a decir nada.
-Señor Park, el CEO quiere verlo- anunció Julia palideciendo.
Park pareció no notarlo.
-Perfecto, iré a llevarle los contratos de Japón- exclamó con una sonrisa.
Julia, permaneció inmóvil fingiendo revisar la tablet mientras intentaba ignorar el pequeño nudo que acababa de formarse en su estómago.
Todo era en extremo ridículo.
Min Jongin era solo un hombre. Un hombre arrogante y excesivamente alto, sí, pero seguía siendo solo un hombre.
-¿Todo bien? -preguntó Park al notar que ella se había quedado callada.
-Perfectamente.
Mentira.
Porque por alguna razón, Julia tenía la incómoda sensación de que August Clark todavía seguía observándola incluso cuando no estaba presente.
-Ven conmigo así te presento a tu compañero de almuerzo y al CEO.
-Ya lo conocí.
-¿A Jiho?
-Al CEO.
-¿Conociste a August?
-Esta mañana.
Julia no iba a contarle sobre el episodio del día anterior por lo que intentó mantener todo como algo casual.
-Escuché un ruído, creí que era usted pero me encontré con él.
-Por favor trátame de tu, no frente a August, pero en la oficina puedes tutearme.
-Gracias, así lo haré.
-¿Así que te encontraste con el mismísimo August Clark? ¿Y qué te pareció?
¿Qué le había parecido? Un idiota, un snob, alguien que miraba a los demás con desprecio, eso le había parecido. Sin embargo, Julia dijo que tuvo una buena impresión de él.
-Me pareció un hombre de negocios, alguien concentrado en que a su empresa le vaya bien.
-No te equivocas… pero estás siendo gentil. La mayoría de la gente no lo soporta.
Julia no pudo evitar sonreir.
Por supuesto que no lo soportan, si es un imbécil. Pensó.
-Estoy acostumbrada a lidiar con hombres de negocios- dijo ella finalmente.
Era verdad, estaba acostumbrada a tratar con hombres de negocios, no con niños mimados jugando ser empresarios.
De todas formas, no iba a revelar lo que realmente pensaba de él. Eso no solo sería una falta de profesionalidad, sería un suicidio, más en su primer día de trabajo.