-Usted debe ser la señorita Julia. Mi nombre es Jung Jiho- dijo haciendo una reverencia que Julia de devolvió.
-Encantada.
Jung Jiho tendría unos treinta años y vestía con la misma formalidad que cualquier ejecutivo de la empresa, aunque había algo peculiar en él.
Parecía cansado.
No el tipo de cansancio que se arregla durmiendo una siesta, sino ese agotamiento permanente de quien llevaba años apagando incendios ajenos.
Aun así sonreía.
-Julia y tu van a llevarse muy bien. ¿Puedes creer que antes de que yo llegara ella ya tenía resuelta la totalidad de mi agenda para hoy?- dijo Park sonriendo.
-Eso suena mejor de lo que realmente fue.
-Aquí la eficiencia es una verdadera bendición.- dijo Jiho
Julia estuvo a punto de responder cuando el intercomunicador comenzó a sonar y Jiho atendió con prontitud el teléfono.
-Sí, aquí está con su secretaria… bien..- dijo poniendo el teléfono en la base- Dice que pase.
Julia iba a entrar con él pero Jiho le hizo una seña para que se quedara.
-No lo entiendo- dijo ella pensando en voz alta.
-Al jefe le gusta mantener ciertas cosas en secreto- dijo Jiho adivinando a lo que ella se refería.
O me odia y no soporta tenerme cerca. Pensó horrorizada.
A los pocos minutos, August salió acompañado por Park.
Los dos conversaban sobre contratos mientras caminaban hacia la puerta.
Julia se quedó inmóvil sin saber exactamente qué hacer. August ni siquiera la miró. Era como si ella no estuviera allí.
Racionalmente, eso debería haberla tranqulizado, sin embargo, la irritó.
-Bien. Los liberamos para que empiecen la hora del almuerzo más temprano. Yo tengo una reunión en cinco minutos- dijo Park con una sonrisa.
-No te preocupes, está en buenas manos- dijo Jiho
-Eso espero.
Park desapareció por el pasillo.
August se detuvo apenas un instante.
-Jiho.
-Sí.
-Necesito los informes de Japón para el final del día-
-Ya están listos.
-Perfecto.
August giró para marcharse y por un segundo sus ojos se encontraron con los de Julia, y luego siguió caminando sin decir una palabra.
Ella sintió escalofríos. Ese hombre le resultaba irritante y fascinante a la vez.
-Amable- murmuró para sí.
Jiho la miró durante uno segundos antes de hablar.
-Aquí no nos manejamos de la misma forma que en los Estados Unidos- exclamó con un tono un tanto más sombrío.
-Lo sé. He trabajado con algunos artistas coreanos.
-Los artistas no son iguales a los hombres de negocios.
-Tenía entendido que el señor Clark fue un idol.
-Lo fue, pero no es un recuerdo que le sea memorable. Ahora vamos a almorzar aprovechando la tarjeta corporativa de tu jefe- propuso volviendo a sonreir.
Julia le devolvió la sonrisa, pero entendió en el instante que Jiho jamás criticaría su jefe, ni mucho menos a permitiría que otros lo hicieran. Ante todo era un buen secretario. Uno de esos que cuando se consigue, hay que cuidar como al oro.
La charla en el restaurant fue casual, Jiho le explicó como funcionaba la empresa y le prometió que al regresar le mostraría todo el lugar, incluso la máquina expendedora que tenía los mejores dulces.
Luego vino la pregunta que todos en casa y ahora en Corea parecían hacerle.
-¿Por qué viniste a Corea?
-Buscaba un cambio- dijo casualmente.
-¿Un cambio?... ¿peleaste con alguien en Estados Unidos?
-Con la vida misma.
Jiho no siguió insistiendo pero la curiosidad que sentía estaba pintada en sus ojos.
Julia casi podía leerlo:
Fan del kpop que anhela conocer y casarse con un idol.
Mujer que peleo con su novio y huye para olvidarlo.
O alguien que simplemente no puede esperar a que le lleguen los envíos internacionales con productos coreanos para el cuidado de la piel.
Julia sonrió pensando en todas las posibilidades y pronto fue tiempo de regresar y comenzar el tour por la compañía.
Mientras tanto, Park que acababa de tener la reunión con su cliente, iba camino al mismo restaurant acompañado por August Clark.
Cuando los vio pasar, Park se detuvo para hablar con ellos mientras August ni se inmutó, siguiendo de largo.
-¿Qué tal estuvo el almuerzo?
-Exquisito, muchas gracias- dijo Julia.
-Mañana estoy libre para hacer otro tour si gustas volver a invitarme a comer- dijo Jiho bromeando.
Todos comenzaron a reír, pero al ver que Clark había desaparecido, Park se disculpó y salió detrás de él.
-Me agrada mi nuevo jefe- dijo Julia con una sonrisa.
-Es un mujeriego- dijo Jiho sin pestañear.
-¡Vaya!, yo no me refería a eso.
-Lo sé, solo te lo comento. Al fin y al cabo no serías la única secretaria que cayera a sus pies.
-Él nunca intentó…
-Lo conocés hace dos días, dale tiempo.
-De hecho, la empresa en la que trabajaba negoció varios contratos con Gasu Talent antes de que August Clark la adquiriera- exclamó ella cruzándose de brazos mientras subían en el ascensor para comenzar el tour.
-¿Adquirirla?
-Hace seis meses.
-Ah, no, en realidad la empresa siempre fue suya, tanto que Gasu era su nombre artístico.
-¿Gasu?, ¿su nombre artístico era... cantante?
-Sí. Ahora veo porque te contrataron, detestas el kpop.
-No lo detesto, no lo consumo que es diferente.
Para Jiho ahora todo estaba más claro. En la empresa habían otras mujeres pero todas casadas. Ella además de hermosa, evidentemente era soltera, y para Clark ese era un rotundo no. La única excepción posible podría ser que ella no escuchara ese tipo de música.