Al otro día, Julia fue a la empresa un poco más temprano de lo que acostumbraba.
El hecho de que el CEO hubiera tomado los contratos no la dejaba más tranquila sino todo lo contrario. Lo que menos quería era que por querer hacerle un favor a su jefe, esa estatua humana de Clark terminara regañándolo.
Por eso al llegar se puso a mirar nerviosa a ver si lo veía, pero para su sorpresa encontró algunos de los contratos con un nota encima que decía “ok”, y otra nota que decía:
“Dígale a su jefe que encontré varios errores en los contratos de China por lo que serán revisados por mi”
-Maravilloso habló el emperador de terracota- dijo Julia suspirando.
-¿Qué acaba de decir?
Julia sintió como si le arrojaran un balde de agua fría.
-Qué es muy emprendedor haberse tomado el tiempo de revisar todos los contratos.- exclamó con la nota aún en la mano.
August intentó no sonreir, pero por una fracción de segundo no pudo evitar hacerlo.
-Creí escuchar emperador de terracota, pero quizás fue mi imaginación- dijo mirándola fijo mientras se acercaba.
Julia no dijo nada, no podía.
Ese hombre le ponía los nervios de punta. Parecía salir de la nada y estar siempre juzgando a todo el que se le ponía en frente.
-Asegúrese de que Park reciba mi mensaje- dijo señalando la nota que tenía ella en las manos.
-Eso haré- exclamó Julia suspirando aliviada cuando Clark se marchó a su oficina.
De ahora en adelante será mejor que mantenga mi boca cerrada- pensó poniéndose a arreglar las cosas para el día.
Mientras lo hacía y todas las oficinas iban llenándose, escuchó el intercomunicador sonar y fue a atender el teléfono.
-¿Ya llegó Park?- preguntó la ininconfundible voz de August Clark.
-No aún no, ¿quiere que llame a su teléfono personal?
-No, eso podría haberlo hecho yo. Venga a mi oficina- dijo cortando la comunicación.
Julia tragó saliva nerviosa pero no estaba dispuesta a que se notara por lo que se chequeó en una de las puertas, tomó su tablet y fue en dirección a la oficina del CEO.
-¡Julia!- exclamó Jiho viéndola llegar
-Buenos días Jiho, tu jefe me pidió que viniera.
-Entonces pasa- dijo sonriendo.
Julia golpeó ligeramente la puerta y como nadie le respondió, decidió entrar.
Al hacerlo se encontró con Clark y una mujer que la quedó mirando de arriba a abajo.
-Lo siento- dijo cerrando la puerta sin si quiera entrar.
Jiho corrió hacia ella y se disculpó.
-Lo siento, me olvidé de que la señorita June estaba en su oficina. Pero tu no te preocupes, fue mi culpa y así se lo haré saber al jefe.
-No tienes por que asumir la culpa, yo no esperé a que me dijera que podía entrar.
-No Julia, fue mi culpa y…
-Si ya acabaron con la letanía, pase- dijo August mirando a Julia que al igual que Jiho no habían visto irse a la mujer que estaba dentro con él.
Julia entró a su oficina, y Jiho se encargó de cerrar la puerta.
Antes de que pudiera acercarse a su escritorio, August Clark le preguntó si estaba al tanto de las cuentas que iban a ir a cerrar a China.
-Esas son cuentas confidenciales y…
-Y ayer estaba revisando los contratos de esas mismas cuentas confidenciales.
-Sí, supongo que si. Pero solo las cláusulas no el contenido
-¿Sólo las cláusulas?- preguntó irónicamente . Mire lo que quiero saber es si hay algo por lo que deberíamos preocuparnos. Las costumbres en China no son las mismas que aquí, y hay cosas que a ellos podrían molestarles
-Ahhh entiendo… Bien, deberían revisarse los atuendos y el vocabulario de los artistas.
-¿Atuendo y vocaubulario?
-Si lo que van a usar en el escenario y la letra de las canciones.
-Eso no lo tenemos en los contratos.
-No, pero siempre es bueno dejarlo por sentado, de lo contrario no dejarán que ese artista o banda vuelva a presentarse. Tuvimos un caso similar en Estados Unidos.
-Interesante, puede retirarse.- dijo él sin levantar la mirada del contrato.
Julia se fue con la misma rapidez que un rayo y al llegar a su oficina suspiró alviada.
-¿Julia? ¿dónde estabas? - preguntó Park luciendo exactamente como alguien que sale a mitad de semana y ya no está en condiciones de hacerlo.
-Tengo mucho que contarte, Clark me…
-Cuéntamelo después, ahora ve a comprarme alguna cosa a la farmacia, tengo una jaqueca horrible- dijo entregándole su tarjeta corporativa
Julia asintió y marchó en dirección a la farmacia.
-Tengo que dejar de salir con mujeres jóvenes- dijo Park sujetándose la cabeza.
En ese momento el teléfono de su oficina comenzó a sonar, y al apretar uno de los botones, él simplemente cortó la comunicación.
-Demonios… bueno, si es importante volverá a llamar- dijo cerrando las cortinas de su oficina.
-¿Volviste a las andadas?- preguntó August entrando a su oficina unos minutos después.
-No, simplemente me cayó mal la comida, pero ya le pedí a mi secretaria que me traiga algo para el malestar.
-También le pediste que revisara contratos confidenciales.
-¡August, es mi secretaria no una espía que viene a robar secretos!
-Y es buena en lo que hace, y no regresa al otro día con resaca como tú.
-¡Te gusta!
-No para nada, eso que tomaste debe haberte afectado bastante.
-¡Vaya, quién lo diría!
-Hyun ya déjate de decir tonterías- gruñó molesto.
-Entonces voy a invitarla a salir.
-Si está tan triste como dices, dudo que acepte.
-Le diré que preciso acompañante para una cena de negocios.
-Eso va contra la política de la empresa
-No te preocupes, soy primo del padre dueño- dijo Park haciéndole un guiño.
-Y es en momentos así... en los que me arrepiento…
-¿De contratarme?
-De tener familiares.
-¿Qué es lo que más te gusta de ella? Dime algo bueno así puedo decírselo durante la cita.
August negó con la cabeza y salió a toda prisa topándose con Julia que venía llegando de la farmacia.