Julia llevaba casi media hora frente al espejo. Por alguna razón, su atuendo para la cena de negocios no la convencía.
Primero decidió quitarse la chaqueta que hacía juego con su vestido por ser demasiado vistosa, y luego sencillamente dedidió que ese vestido no era apropiado.
Estaba nerviosa.
No porque fuera una cita romántica, sino porque había olvidado cómo vestirse para algo que no fuese trabajo, y perder el control era una de las cosas que más le molestaba.
Luego de un par de intentos más, se puso un vestido negro de líneas simples y elegantes.
Nada llamativo.
La única joya que llevaba era su cadena con el anillo de compromiso, oculto debajo de la ropa como siempre.
Se maquilló discretamente y, a las ocho en punto, el timbre sonó.
Julia tomó el bolso y abrió la puerta.
Al verla, Park quedó inmóvil.
-Guau, luces maravillosa.
-No empieces.
-Con razón August está siempre de mal humor. Basta con ponerte al lado de Jiho para que cualquier hombre entre en depresión.
-Eres imposible- dijo ella entre risas.
-¿Nos vamos? Preguntó ofreciéndole el brazo.
-Claro- dijo ella marchando con él.
Durante el camino hablaron del trabajo, de lo mimados que eran algunos artistas, y de sus respectivos países.
La conversación fue entretenida, y Julia esperaba que la cena también lo fuera.
Pero ni bien Park estacionó el auto, y entraron al lujoso salón de eventos de un hotel 7 estrellas, ella vió a August Clark.
-El jefe- susurró.
-El hombre en piedra y hielo- dijo Park.
Julia intentó no reír pero le fue casi imposible.
Al parecer todos tenían la misma opinión de August Clark, pero nadie se lo decía en la cara.
Esa noche August lucía un traje negro que lo hacía parecer aún más elegante que de costumbre.
A su lado estaba la misma mujer que había visto días atrás en su oficina.
Park notó la curiosidad pintada en los ojos de Julia y sin perder el tiempo, pasó a contarle quién era.
-Esa señorita que acompaña a nuestro bloque de piedra favorito, es June Han. Ex idol, modelo y ahora actriz- dijo él señalándola sin el menor de los decoros.
-Es muy bonita- dijo ella.
-Se supone que lo sea, de lo contrario la industria jamás la hubiera aceptado.
Julia miró su vestido por unos segundos comparándolo mentalmente al de esa mujer, que no solo era bonita, lucía impecable y le sonreía a todo el mundo.
Cuando dejó de compararse notó que August los miraba, pero en especial a ella.
La miraba como queriendo desentrañar qué era lo que estaba haciendo allí.
-Será mejor que nos acerquemos al bloque de hielo antes de que nos congele con la mirada- dijo Park haciéndola reír.
-Buenas noches August- dijo Park
-Park Hyun- dijo August casi como advertencia.
Luego miró a Julia – Buenas noches señorita Clark, le presento a Han June.
-Buenas noches señor Clark... encantada de conocerla señorita Han- dijo Julia
-Buenas noches… espera…. ¿Clark? -preguntó la mujer mirándola.
-¿No sabías?, Julia es la prometida de August.- dijo Park.
Al escuchar eso, Julia estuvo a punto de atragantarse,mientras August se quedó inmóvil como si su sistema hubiera entrado en corto circuito.
-¿En serio?- preguntó June mirándola.
-No claro que no- dijo August.
Julia negó con la cabeza mirando a Park sin entender nada.
-Estaba bromenado, Julia es la esposa, si fuera la prometida no tendría el mismo apellido- dijo Park disfrutando como August pasaba de la más inhumana palidez al rojo tomate en dos segundos.
-Eso menos- dijo Julia antes de que August tuviera tiempo de aclarar esa nueva broma.
Park reía como si acabase de dar un show de comedia repleto de asistentes.
-La pobre Julia es mi secretaria. Le pedí que me acompañara porque lo único que hago es trabajar y no tengo casi oportunidades de salir.
-Eso ni tu te lo crees Park Hyun- dijo June mirándolo con ojos de complicidad.
-Ven Julia, será mejor que vayamos a mezclarnos con el resto de los plebeyos antes de que August adquiera un tono más de rojo y se convierta en calabaza- dijo Park tomando a Julia del brazo.
August se quedó con June mientras veía como Julia se alejaba con Park, que se negaba a borrar la sonrisa burlona que tenía en el rostro.
August a penas escuchaba lo que June decía, estaba furioso y no pretendía hacer un esfuerzo por negarlo.
-¿Estas escuchando lo que te digo?- preguntó June.
-Claro.
-¿Qué dije?
-¿Qué?
-Que hace media hora que no le quitas los ojos de encima a esa mujer.
-¿Y qué quieres que haga si cada dos minutos Park Hyun me mira riendo? ¡Vaya a saber lo que anda diciendo por ahí!.
-Claro, el problema es Park Hyun- dijo June ladeando los ojos.
-Por supuesto.
-¿Estas seguro que el problema es Park?
-¿Qué otra cosa podría ser? – dijo él desviando la mirada.
-Entonces será mejor que vayamos con ellos.
-¿Ir hacia allí? Preguntó August frunciendo el ceño.
-Otra vez te estás sonrojando.
-Claro que no. Vamos- dijo tomándola del brazo.
Cuando se aproximaron, las risas parecieron aumentar.
-Y así fue como el pobre terminó dos horas encerrado en el baño del aeropuerto, de todas formas creo que eso es menos traumático que tomarle la temperatura a botellas de agua para ver que no estén demasiado frías- dijo Park mirando a Julia.
-Eso no fue lo más humillante- dijo ella.
-De este lado la fiesta parece estar entretenida- dijo June mirándolos.
-Solo hablabamos de nuestros traumas laborales. Lo bueno es que con Julia ahora tenemos un trauma en común- dijo Park viendo que August se acercaba.
Todos comenzaron a reír.
-Park Hyun, no trabajamos en la misma compañía pero creo que yo tengo el mismo trauma- dijo uno de los empresarios mirando a August que de la nada se había vuelto la comidilla del grupo.