El lunes siguiente Julia regresó a la oficina y se encontró con Jiho que lucía más cansado que de costumbre.
-Oye te ves fatal, ¿te sientes bien?
-Usualmente no suelo recibir cumplidos de mujeres, pero gracias, estoy perfecto.
-¿Estas seguro?- dijo ella acercándose para tocarle la frente.
-Alto ahí o le diré al CEO que me estás acosando. Ahora cuéntame cómo estuvo la cena del otro día.
-Cielos, las noticias vuelan en este lugar.
-Por supuesto, además vi las fotos en las redes.
-No sabía que el asistente de redes había ido a la fiesta.
-Y por eso es un buen asistente de redes. El jefe odia que le saquen fotos… si ya sé, no tienes que decirlo, solía ser un idol, pero justamente por eso odia los reflectores.
-Las fotos salieron muy bien- dijo Julia mirando el celular de Jiho.
-June estaba preciosa, pero por lo que vi, fuiste tu quien se robó toda la atención.
-No fuí yo, fue Park y su sentido del humor.
-¿Sentido del humor?- preguntó Jiho mezclando la risa con la tos.
-Realmente luces mal- dijo Julia esta vez sí, poniéndole la mano en la frente.
-Estoy bien- dijo él.
-Tienes fiebre.
-Jiho quiero que vayas a ver al médico de la empresa ahora mismo- exclamó August Clark a quien Julia no había visto llegar.
-No es nada, Julia está exagerando.
-Entonces deja que el doctor te revise. Tenemos que viajar en una semana y preciso que estés al cien por ciento.
Jiho se encogió de hombros y marchó a ver al médico de la compañía.
Al comienzo Julia creyó que August estaba verdaderamente preocupado por él, pero cuando mencionó el viaje, comenzó a negar con la cabeza, se dió media vuelta y comenzó a caminar en dirección a su oficina.
-Señorita Clark... no dije que podía marcharse.
-Lo siento, es que yo…
-Alguien tiene que atender las llamadas mientras Jiho va a ver al doctor.
-Claro- dijo ella a regañadientes.
Julia se fue a la oficina que ocupaba Jiho, y antes de poder si quiera poder acomodarse, las llamadas comenzaron a llover.
Ni siquiera tuvo tiempo para enviarle un mensaje de texto a su jefe, ya que ni bien terminó de atender la primer llamada, entró la segunda, y así sin notarlo se la pasó media hora.
Finalmente Jiho regresó, pero solo para tomar sus cosas.
El médico le había ordenado descansar, puesto que de lo contrario no podría viajar.
Julia le deseó pronta mejoría, y pronto tuvo que regresar a atender llamados y contestar mails.
-¡Con que aquí estás!
-Lo siento, es que… llegó a decir Julia antes de que entrara otra llamada y tuviera que contestar.
Park aprovechó ese momento para entrar a la oficina de August que estaba preparando todo para su viaje de negocios.
-¿Puedo saber por qué me robaste a mi secretaria?
-Jiho está enfermo y precisa recuperarse para nuestro viaje.
-¿Y no pudiste pedirle a una de las asistentes administrativas?
-¿Y correr el riesgo de perder una empleada gracias a un esposo celoso?
-Por supuesto, me olvidaba que eres irresistible.
En ese momento Julia entró a la oficina con unos contratos que August debía firmar, y Park vio la oportunidad perfecta para molestarlo.
-Señor Clark, aquí estás los contratos que tiene para firmar- dijo Julia.
-Malas noticias Julia- dijo Park.
-¿Qué sucede?
-Creo que tendré que dejarte ir.
-¿Qué? Preguntaron Julia y August al unísono.
-Es que August planea quedarse contigo.
-¿Qué?- preguntaron nuevamente los dos.
-Como secretaria. No se emocionen- dijo haciendo que ambos se sonrojara
-Hyun, ve a trabajar. Pídele a una de las asistentes que reemplace a la señorita Clark y ya no molestes- dijo August.
-¿Y arriesgarme a que un esposo celoso venga y me asesine? Creo que me voy a tomar el día libre- dijo antes de irse y hacerle una mueca a Julia que no pudo evitar reír.
-¿Qué es tan gracioso?- preguntó August pasándose la mano por el cabello.
-Nada- respondió Julia retirándose.
Increíble, a esta altura un trozo de madera tiene más sentido del humor que él- Pensó ella.
Julia a penas había llegado a la antesala cuando August la volvió a llamar.
Maldición- pensó tomando su tablet para ir a la oficina de él
-Sí- dijo ella entrando a la oficina.
-Tome asiento- dijo él sin mirarla.
Julia lo obedeció.
-Lea esto por favor- dijo entregándole uno de los contratos que hacía unos días, ella había estado revisando.
Julia comenzó a leer atentamente, y vio que él le había puesto una cláusula donde los artistas coreanos se comprometían a no usar ropas reveladoras, lenguaje obseno, ni a comportarse por fuera de la ley.
-Es muy genérico
.¿Qué cosa?
-Lo de comportamientos por fuera de la ley.
-No me parece.
-Pues yo creo que si ponemos eso, estaremos dando por sentado que conocemos la ley china.
-¿Y qué problema hay con eso?
-Que si se equivocan no podremos excusarnos diciendo que son extranjeros.
-La ignorancia de la ley no sirve de excusa.
-A no ser que uno sea artista - dijo ella cruzándose de brazos.
-Yo nunca violé la ley.
-Entonces no querrá empezar a hacerlo poniendo las manos en el fuego por otros.
August la quedó mirando por unos segundos.
Su cara usualmente inexpresiva, había cambiado.
Julia notó su molestia, pero sabía que tenía razón y no iba a ceder. Ni siquiera ante el CEO.
August exhaló, se volvió a pasar la mano por el cabello y finalmente se levantó y comenzó a caminar de un lado al otro de la oficina.
-¿Acostumbra a llevarle la contraria a sus superiores?
-Solo cuando creo tener la razón. Además usted me pidió mi opinión.
August no dijo nada.
Dejó de caminar y se puso delante de ella en silencio.
Julia sabía que llevarle la contraria a un CEO era mala idea.
Pero llevarle la contraria a un ex idol… era aún peor.