Trabajar para August Clark, no era lo mismo que trabajar para Park.
El ritmo de trabajo no solo era mayor.
August también era más exigente y Julia no paraba de contestar llamadas, responder mails e ir de un lado al otro.
Fue en una de esas encomiendas, que Park se escabulló a la oficina de August, pero no para hablar del trabajo.
-Si piensas quedarte con Julia el resto de la semana, al menos deja que la lleve a almorzar- dijo Park entrando a la oficina.
-¿A almorzar?
-Que tu no precises comer porque te alimentas de las pequeñas almas en pena de la compañía, no significa que nosotros los meros mortales no tengamos que hacerlo- dijo haciendole un guiño a Julia que acababa de entrar.
-Buenos días señor Park- dijo Julia sonriendo.
August notó que cuando hablaba con él, el semblante de Julia cambiaba.
Sonreía más.
Sus hombros parecían relajarse.
Incluso su voz sonaba distinta.
Con él, en cambio, siempre parecía estar preparándose para una discusión.
- ¿Qué dices August, liberas a tus esclavos para almorzar o tendremos que recurrir al canibalismo?- dijo Park haciendo a Julia reír.
-No tienen que pedirme permiso para tomarse la hora de descanso- dijo él pretendiendo mirar su celular.
-Vamos Julia- dijo tomándola de la mano sin darle tiempo a reaccionar.
Ya en el ascensor Julia moría de ganas por saber quién era la mujer que había hecho palidecer a August Clark.
-Por cierto…- dijo mirándolo.
-¿Qué?
-No sabía que el jefe estaba casado.
-¿Casado? Yo tampoco- dijo comenzando a reír.
-Ayer lo llamó una mujer diciendo ser su esposa.
-¡La cara que debió poner!
-Estaba pálido como una hoja de papel, incluso pensé que había enfermado.
-Debe ser una sasaeng.
-No creo, conocía a Jiho.
-Nos conocen a todos y ahora te conoce a ti.
-¿A mí?
-Claro, ¿te preguntó quién eras no es así?
-Sí.
-Bueno, entonces ahora te conoce a ti.
Julia lo miró con desconcierto, sin saber qué pensar.
-No entiendo- confesó.
-No hay mucho que entender, son acosadoras. Su misión en la vida es recolectar datos, acercarse lo más que puedan, y tratar de quedarse con su objeto de deseo.
-¿Entonces hice mal? Consulté con él antes de pasarle la llamada.
-No por supuesto que no- respondió Park mientras salían del edificio. -No tenías cómo saberlo.
La sonrisa habitual de Park pareció desvanecerse y por primera vez Julia se preocupó.
-No sabía que era tan así- dijo Julia preocupada.
Por primera vez Park dudó sobre si contarle o no sobre un incidente que August había tenido unos años atrás.
Sin embargo, sabía que eso podía terminar asustándola, por lo que decidió volver a su tono bromista de siempre.
Al fin y al cabo, no era su historia para contar
-Vamos a comer y olvidemos todo esto- dijo forzándose a sonreir.
-Esa mujer… ¿es peligrosa?
Park tardó unos segundos en responder.
-La mayoría solo molesta. ¿Te dijo cómo se llamaba?
-Sólo me dijo que era su esposa.
-Claro, todas son sus esposas.
-¡Eso es horrendo!.
-Yo si es linda y cocina bien… no tendría muchas objeciones.
-Si claro.
-El problema es que las sasaengs que tiene August son horrendas, tal vez por eso lo eligieron a él.
-¡No seas así!.
-¿ Acaso te parece lindo?
-Bueno… no es feo. Lo único malo es su personalidad. De todas formas yo no tengo interés en nada más que trabajar.
-Claro, claro.- dijo Park comenzando a sonreir nuevamente.
Luego de almorzar Julia regresó con una bolsa en la mano, y Park supo inmediatamente que ella le había comprado comida a August.
De todos modos se hizo el desentendido y le preguntó qué era eso.
-Es comida.
-¿Te quedaste con hambre?
-No es para mi, es para el jefe.
-Yo soy el jefe.
-El jefe del jefe- dijo ella entre risas.
-August es un ex idol, no precisa comer.
-No puede trabajar todo el día sin comer.
-Comer come… la energía de sus empleados- dijo entre risas.
-¡Eres imposible!- respondió ella entre risas.
Al entrar a la oficina de August, le dejó la bolsa con el recipiente de plástico con la comida
Él levantó la vista sin entender qué era eso.
-¿Qué es eso?
-Le traje algo de comer.
-Pero yo no se lo pedí.
-Lo sé, pero usted no almorzó.
-Estoy ocupado, yo…
-Tiene miedo que le hayas envenenado la comida- dijo Park entrando con una sonrisa.
Julia lo miró preocupada sin saber si hablaba en serio o no.
-¡Hyun!
-Ya le dije que si estiras la pata ella no va a ascender... pero es porfiada.
-Señor Park- dijo Julia mirándolo boquiabierta.
-¿Acaso quieres que le cuente que me dijiste que te parece lindo, y que si no se alimenta bien va a enfermarse? Upss. Bueno, lo dije, creo que debo irme- dijo Park riendo como niño que acaba de cometer una travesura.
-Yo… dijo Julia sonrojándose
-No se disculpe, Park Hyun tiene un sentido del humor peculiar.
-Yo no dije que me parecía lindo.
-Lo sé.
-Sólo pensé que debería comer algo.
-Me lo supuse… gracias- dijo él finalmente.