Julia llegó temprano a la oficina y comenzó su rutina de contestar llamadas, mails y organizar la agenda de August, y poner excusas por Park.
Atender una oficina era una cosa. Dos oficinas algo completamente diferente.
Por un momento Julia creyó que iba a sucumbir entre tanto trabajo.
Eran casi las once de la noche cuando terminó de hablar con uno de los ejecutivos de una compañía de idols, y cansada, decidió quitarse los zapatos, la chaqueta y ponerse a redactar una propuesta.
Fue en ese momento que sintió un ruido, y cuando miró vio a alguien parado a su lado.
Instintivamente comenzó a gritar.
-Calma, soy yo- dijo August luciendo igual de cansado que ella.
-Lo siento… no sé que pensé- exclamó evitando bostezar.
-¿Qué hace aquí a esta hora?
-Yo… me quedaron unas cosas…
-Por terminar. Sí claro. Las termina después, ya bastante tengo con Jiho enfermo para que usted también se enferme.
-¿Jiho está enfermo?
-Sí, le diré a mi chofer que la lleve a casa.
-¿Cómo está?- dijo poniéndose de pie, solo para darse cuenta que estaba sin zapatos y sonrojarse.
-Jiho está siendo tratado en uno de los mejores hospitales de Corea.
-¡Oh! ¿Está hospitalizado?
-Sí.
-¿Dónde está?- preguntó sacando una hoja de papel.
-No se preocupe le mandaré flores en nombre de la empresa.
-Pero quiero ir a verlo.
- Bueno.. pienso ir a verlo mañana así que la llevaré conmigo si quiere.
-Gracias, eso sería muy bueno- dijo ella poniéndose los zapatos rápidamente.
-Señorita Clark
-Sí.
-Desde mañana usted reemplazará a Jiho
-¿Yo?
-Sí, usted ya lo hizo así que no creo que sea un problema ¿verdad?
-No, claro que no- dijo ella.
-Bien, ahora vaya a casa que su horario laboral ya pasó hace horas.
-De acuerdo- dijo ella tomando su chaqueta.
-Señorita Clark.
-Sí.
August abrió la boca.
Por un momento estuvo a punto de preguntarle si había cenado.
La oficina estaba vacía.
Ambos estaban agotados.
Y era tarde
-Nada, baje que ya le mandé un mensaje a mi chofer para que la lleve a casa.
-De acuerdo, buenas noches.
-Buenas noches… Julia.
Ella salió de la oficina y esperó a entrar al ascensor para llamar a Park.
Sin embargo, cuando logró comunicarse la voz no era la de Park sino la de una mujer riendo.
-Buenas noches, preciso hablar con Park Hyun.
-¿Eres su esposa?
-No.
-¿Su novia?
-No, claro que no. Pásame con él.
-¿Estás buscando convertirte en alguna de esas dos cosas? Porque él ya tiene dueña…. Dijo la mujer arrastrando las palabras.
-Pues si eres su dueña te compraré una correa para que lo pasees por Seúl. Ahora pásame con él que es urgente.
-Me gustan tus ideas, me caes bien- dijo entre risas.
-¿Hola? ¿hola?- gritó Julia antes de que el ascensor llegara al garaje donde la esperaba el chofer.
-Buenas noches- dijo ella sonriéndole al chofer.
-Buenas noches señorita Julia, suba- dijo el hombre abriéndole la puerta del auto.
-Hola.. hola- repitió Julia frustrada tomando el teléfono nuevamente.
-Hola- dijo la tímida voz de Park Hyun.
-¡Finalmente!
-¡Julia eres tú! Cuando mi palomita me dijo que me llamaba una mujer, que va a regalarle una correa para que me paseé, comencé a sentir un sudor frío que ni te cuento.
-Me imagino, oye es importante.
-¿No me digas que August te llamó para ver por qué no tiene acceso a las cámaras?
-Peor.
-¿Peor?
-El artista ha decidido venir a Seúl.
-¿El artista?
-Sí, a la oficina... mañana.
-¿Qué artista?
-Ya sabes el que telefonea por las cámaras
Park permaneció unos segundos en silencio
-¿Estás hablando de August?
-Sí.
-¿El terrible muñeco de hielo en toda su frialdad?
-Sí.
-¡Maldición!.
-Mañana tienes que estar para recibirlo… ya sabes como son los artistas- dijo Julia forzando una sonrisa al percibir que el chofer la miraba por el espejo retrovisor
-Pero tengo una reserva.
-Cáncelala.
-En realidad tengo dos reservas... y una palomita que me va a arrancar los ojitos.
-Pues átale el piquito.
-¿Por qué no le dices que tengo diarrea?
-¡Park Hyun!
-Tranquila, yo mismo lo llamaré y le diré.
-Es que… Jiho está hospitalizado.
-¿Jiho? ¿qué le pasó?
-No lo sé aún.
-¿Y qué tiene que ver….? ¿ no me digas que…August volvió a pedirte que reemplaces a Jiho?
-Sí.
-¿ Y qué se supone que haga yo?
-Lo mismo que la otra vez supongo.
-¡Con un demonio!.De acuerdo, pero no prometo llegar temprano, el vuelo me tomará al menos tres horas.
-¿Dónde estás?
-Okinawa.
Julia comenzó a reír.
Park se había ido a penas unas horas, y ya estaba en otro país de luna de miel con una nueva novia que parecía posesiva como animal hambriento que encuentra un hueso.
-Ya deja de reírte… y Julia.
-Sí.
-Buen trabajo. Nos vemos mañana.