La cena de Christine Halloday con Jung James había salido bien, y en menos de un abrir y cerrar de ojos, Gasu Talent tenía todo listo para firmar un acuerdo comercial con la compañía que dirigía Christine.
Esa mañana, Julia salió con August rumbo a Seongnam, lugar en el que habían programado la reunión.
Todo había salido mejor de lo esperado.
Julia incluso se permitió pensar que aquel jueves estaba siendo un día relativamente normal.
Normal dentro de lo que implicaba trabajar para August Clark.
Viajar con él era como viajar junto al presidente de la nación.
El operativo de seguridad era algo que Julia nunca creyó experimentar en carne propia.
Sabía que los artistas eran seguidos e incluso acosados por muchas fans pero tener una camioneta de señuelo, guardaespaldas, y un hombre armado con ellos hizo que se sintiera en una especie de película de acción.
Durante el camino se mantuvo en silencio revisando papeles, y ella hizo lo mismo.
Todo el camino de ida, y todo el camino de vuelta fue así. Era como si la presencia de todas esas personas hubiera hecho que él se ensimismara más que de costumbre.
-La reunión salió bien- dijo ella.
-En efecto, y ni bien lleguemos quiero hablar con usted.- dijo August.
Julia asintió. Sabía que hablar de negocios frente al personal de seguridad no era adecuado, por lo que esperó paciente hasta llegar a las oficinas.
Lo que nunca pudo prever fue que al llegar al edificio de Gasu Talent, se iban a encontrar con un problemón.
Al principio ella solo vio algunas muchachas esperando frente a la entrada. Luego diez, veinte, y finalmente... una multitud.
-¿Qué ocurre? -preguntó Julia nerviosa
-Fans- respondió él sin perturbarse.
Julia sintió que se le erizaba la piel, no por las fans, sino porque no quería volver a quedar en medio de una manada de chicas deseosas por ver a su idol.
-Usted quédese aquí, yo bajaré primero junto a la seguridad, y luego le pediré a uno de los guardaespaldas que venga por usted.- dijo él bajándose del auto.
Los guardaespaldas se movieron inmediatamente formando un cordón de seguridad, y el griterío comenzó.
-¡Gasu!
-¡Oppa!
-¡Mírame!
-¡Por aquí!
-¡Cásate conmigo!
-¡Llevame contigo!
Julia negó con la cabeza y puso los ojos en blanco.
-Definitivamente nunca entenderé esto.
Luego de ver que todo el avispero de fans se había dispersado, tomó su bolso y abrió la puerta sin esperar a la seguridad. Cosa que terminó siendo un grave error. Apenas puso un pie fuera del auto, sintió como si alguien la mirara, luego escuchó un murmullo y finalmente insultos.
-¿Qué...?
Una muchacha la señaló y comenzó a gritar atrayendo a otras.
-¡Es ella!
Otra de las jóvenes levantó el teléfono y pronto los flashes comenzaron a dispararse en su dirección
-¡Estaba en su auto!- gritó una.
-¡Estaba con él!- dijo otra.
-¿Quién eres?- preguntó la más agresiva acercándosele con cara de pocos amigos.
Julia sintió que el estómago se le hundía y que el corazón le latía con violencia.
No puede ser. Esto no está pasando. Pensó espantada.
Intentó avanzar pero la multitud comenzó a cerrarse a su alrededor.
-¡Apártense!, yo trabajo aquí, déjenme pasar.
Nadie la escuchó, se abalanzaron contra ella y comenzaron a empujarla y a jalarle el cabello al punto que Julia comenzó a gritar.
-¿Eres su novia?
-¡Contesta!- gritó una jalando la cadena que tenía en el cuello.
Al ver el anillo que colgaba de ella, todo el griterío pareció disiparse.
- Se comprometió con él- gritó una de las fanáticas arrancándole la cadena como prueba.
Julia sintió el tirón, y vio cómo su camisa rosa pastel se manchaba de sangre. El arrebato había sido tan brutal que le habían provocado un corte en el cuello.
-No- gritó ella desesperada. Devuélvanme eso, no es de él.
Ella luchó con las fans pero parecía como si cada vez hubiese más.
Sintió como si la respiración se le cortara, sus piernas comenzaron a fallarle, y justo antes de que todo se pusiera oscuro, alguien la tomó por detrás y se la llevó en los brazos.