Habían pasado un par de días desde el incidente y August estaba verdaderamente preocupado.
El anillo seguía sin aparecer, y él no era del tipo que sabe cómo animar a una persona más allá de un guión o una coreaografía.
-¿Y, alguna novedad?- preguntó mirando a su abogado.
-Sí y muy buena, tenemos a esas mujeres identificadas.
-¿Y el anillo?
-Ellas niegan tenerlo, pero la filmación muestra claramente el ataque. Voy a hablar con la señorita Clark para que presente la denuncia.
-Usted no va a hacer eso, no quiero exponerla a más sasaengs
-¿Pero entonces qué quiere que haga?
-Que arregle una reunión con esa demente.
-No voy a hacer eso señor Clark. Usted mismo lo dijo, es una demente.
-Escucheme bien, yo también vi la filmación. Vi como se le iban como pirañas, cómo la atacaban, escuché su llanto al despertar y no encontrar el maldito anillo, y le prometí que lo encontraría.
-Pero señor Clark, ¿qué tiene de especial ese anillo?
-Es el único recuerdo que ella tiene de su prometido muerto.
Julia acababa de entrar a la oficina sin anunciarse. Ya se había acostumbrado a hacerlo con Park, y al escuchar lo que August decía se quedó inmóvil sin decir nada.
Al ver esto, el abogado se excusó y rápidamente los dejó a solas.
-Julia por favor no se vaya- dijo August deteniéndola justo cuando ella iba a darse la vuelta para irse.
-Yo… no sabía que usted estaba al tanto.
-No contrato a nadie sin saber quién es.
-Ya veo.
-Como le dije, tuvimos incidentes en el pasado… siéntese- dijo exhalando.
Julia lo miró, y lentamente fue y se sentó frente a su gran escritorio.
-Hace unos años la mujer que secuestró a Eliza consiguió acceso a la empresa. Yo aún me dedicaba a componer y cantar con la banda, por lo que quien se hacía cargo de la misma era mi padre.
La compramos cuando Illusion estaba en el pico de su fama, y pronto la empresa comenzó a facturar más de lo que esperábamos.
Cuando eso se supo, un grupo de fans comenzó a hacer circular el rumor de que la banda iba a disolverse. y una de esas fans, la que me seguía a todas partes, la que entró a mi habitación de hotel en una oportunidad, la que intentó entrar a mi casa, decidió que lo mejor era conseguir un empleo en la empresa.
Falsificó sus documentos, llegó hasta a hacerse un procedimiento estético para no ser reconocida y buscó empleo aquí.
En ese entonces nuestros controles eran menos rigurosos y pronto ella se acercó a Park Hyun para tener mejor acceso a mi.
Luego cuando la reconocí y le demandé que se fuera, ella se aprovechó de la cercanía y secuestró a mi hermana.
-¡Eso es… horrible! Y… ¿la metieron presa?
-Sí. Pero lo que quiero decirle es que… que… entienda el por qué tuve que investigarla- dijo finalmente August a quien pedir disculpas no le salía del todo bien.
-Yo.. entiendo. Lo mínimo que podía hacer era investigarme.
-No suelo contratar mujeres por esa razón, y para colmo de males, Park acaba de meter a otra mujer en su oficina. Pero gracias a él recuperamos a Eliza.
-¿Gracias a él?
-Sí, él fue quien ingresó al apartamento de esa loca y recuperó a mi hermana.
-Yo no...
-Nadie lo sabe, nos aseguramos de que no saliera a la prensa.
-Ahora entiendo muchas cosas- dijo ella mirándolo como quien acaba de entender un rompe cabezas.
-¿Cómo el por qué del príncipe de hielo ?- preguntó él bromeando por primera vez desde que ella lo conocía.
Ella comenzó a reír.
-Algo así, pero supongo que durante los últimos cinco años yo también he sido un poco bloque de hielo.
-No lo creo.
-¿No?
-No, los bloques de hielo tendemos a quedarnos en el mismo lugar.
-A no ser que sean constantemente pinchados para derretirse.
-¿Eso es lo que sucedió con usted?
-Sí, primero fue la lástima, luego mi familia y amigos queriendo organizar citas, y finalmente los señalamientos, cuestionamientos directos, y el regreso de la lástima.
-¿Todavía piensa en él?
-Antes más que ahora.
-¿Y ahora?
-Ahora pienso en aquella noche.
-¿Se pregunta qué tan diferente sería su vida?
-No, me pregunto si sufrió por mi culpa
-No fue su culpa, debería dejar de torturarse.
- ¿Y usted?
August frunció el ceño.
-¿Yo qué?
-¿Acaso no se pregunta si podría haber hecho algo diferente?
Él la miró sin decir nada, sabía que la conversación se había vuelto a ser sobre aquella noche. La noche en la que su hermana pequeña fue secuestrada. La noche que cambió toda su vida, que traumatizó a su hermana. y lo dejó sintiéndose culpable de todo.
Lentamente Agust se apoyó contra el respaldo del sillón.
-Todos los días- dijo finalmente.
-Entonces no soy la única.
-No, no lo eres. -dijo cambiando a un tono casual que nunca había usado con ella.
Julia percibió ese cambio instantaneamente, pero hizo como si no lo hubiera escuchado y sonrio apenas.