A medida que iban pasando los días la tensión inicial iba dando paso a una rutina que se sentía casi familiar.
Julia ya no trataba de esforzarse, y August no intentaba aparentar ser un gruñón sin sentimientos.
Esa mañana llamó a Julia a su oficina y le dijo que tendría que organizar una cena en su penthouse.
-¿Una cena?
-Sí, los miembros de Illusion van a venir a mi casa. Será algo informal en la terraza del penthouse.
-Entonces puedo organizar una parrillada y un DJ.
-Eso sería muy bueno.
-Bien, ¿para cuándo quiere que prepare todo?
-Para el viernes.
-Maravilloso, me dará el tiempo para arreglarlo todo.
-Ah… Julia.
-¿Sí?
-Tu vas a acompañarme.
-¿Yo?
-Sí, antes del incidente mi hermana se encargaba de todo.
-¿Su hermana? Yo creí que…
-¡Que era una niña! Eliza tiene 23, es una mala costumbre mía referirme a ella como si fuera una pequeña.
-¿Y ella ya no sale?
-No.
-Si solo son ustedes cuatro, quizás podamos convencerla para que venga a la cena.
August la miró perplejo durante unos segundos para luego negar con la cabeza.
-Vamos a ser 12. Y eso que dices es imposible, Eliza no sale de su habitación. Lo intentamos todo pero ella no puede.
-No se si sea buena idea pero… si ella no viene a la cena, ¿ por qué no llevar la cena hacia ella?.
-¿A la casa de mis padres?
August comenzó a pasear de un lado al otro de la oficina mirándola como si le hubiera propuesto robar un banco.
-¿Llevar a los chicos a la casa de mis padres?- volvió a preguntar como cerciorándose de haber entendido bien.
-¿Por qué no? ¿acaso son un poco salvajes?
-¿Salvajes? No… no, claro que no- dijo entre risas.
-Era solo una idea, quizás no debí..
-Creo que podríamos intentarlo pero…
-¿Qué?
-¿Sugieres esto porque no quieres acompañarme?- preguntó August sorprendido por su lo acababa de decir.
-No claro que no.
-Es decir…, yo.. llamaré a mis padres, puedes retirarte- dijo mirando por la ventana intentando manterner la apariencia de calma.