Sol, Luna y Sangre

Capítulo 8

Kiran entró al Salón del Equinoccio sintiéndose mucho más confiado que la última vez. La victoria en el Biodomo le había dado una seguridad nueva. Ya no caminaba encorvado ni dudaba de sus pasos; caminaba como alguien que sabía que tenía el poder de iluminar un estadio entero.

Evelyn Thorne lo esperaba en el centro de la sala, pero esta vez no estaba sola. A su alrededor flotaban cinco orbes de materia oscura condensada que zumbaban con una estática amenazadora.

—Felicidades por tu victoria de hoy, Kiran —dijo Evelyn, ajustándose los guantes de cuero—. Fue... vistosa.

—Gracias, Decana. La técnica de cegarlo y correr funcionó de maravilla.

—Funcionó contra un estudiante de primer año en un entorno controlado —la cortó ella—. Pero recuerda que la roca es lenta. La magia letal es instantánea.

Evelyn chasqueó los dedos. Uno de los orbes negros salió disparado hacia Kiran a una velocidad vertiginosa.

Kiran reaccionó por puro instinto de supervivencia.

—¡Muro!

Una columna de roca comenzó a surgir del suelo frente a él, pero fue demasiado lenta. Antes de que la piedra pudiera siquiera alcanzar la altura de su pecho, el proyectil oscuro lo superó e impactó de lleno contra su hombro.

No hubo una detonación cinética. Fue una implosión de ácido oscuro.

—¡Maldición! —Kiran retrocedió arrastrándose por el impacto, sacudiéndose desesperado el ácido humeante que le dejó una quemadura leve en su uniforme.

—¿Ves a lo que me refiero? —dijo Evelyn con frialdad—. Tu afinidad a la Tierra requiere extraer materia del entorno, y eso toma tiempo. Un tiempo que no tienes en un combate real. Además, contra la magia corrupta o la alquimia oscura, la piedra es papel mojado. Necesitas una defensa instantánea y universal; algo que surja directamente de tu interior y que no solo bloquee el golpe, sino que purifique el ataque al contacto.

Evelyn hizo levitar los otros cuatro orbes frente a ella.

—Hoy aprenderás el Sun Shield (Escudo Solar).

—Suena bien. ¿Qué tengo que hacer? ¿Imaginar una pared de luz sólida?

—No. Una pared es estática, y el sol no es una pared, Kiran. El sol es una esfera de presión constante que empuja hacia afuera. Nada puede tocar la superficie de una estrella sin desintegrarse. Tienes que crear una Esfera Solar alrededor de tu cuerpo. No es una armadura que te pones; es un aura de rechazo absoluto.

Evelyn hizo un movimiento de muñeca. Dos orbes se dispararon hacia él en trayectorias cruzadas, uno desde la izquierda y otro desde la derecha.

—¡Defiéndete!

Kiran intentó visualizar la esfera protectora. Extendió las manos, pero su memoria muscular seguía atascada en el concepto de "bloquear". Solo logró emitir unas cuantas chispas defensivas. Al ver que iba a recibir el impacto, tuvo que tirarse de bruces al suelo. Los orbes pasaron rozándolo y chocaron entre sí exactamente donde había estado su cabeza, derramando ácido sobre el mosaico.

—¡Levántate! —ordenó Evelyn, alzando la voz—. ¡Si te tiras al suelo frente a un mago de Sangre, ya estás muerto! ¡Ellos huelen el miedo y la sumisión! ¡Usa tu calor! ¡Quema el oxígeno a tu alrededor!

Los dos orbes restantes empezaron a brillar con un núcleo rojizo. Evelyn no estaba jugando. Esos iban a doler de verdad.

Kiran se puso de pie, jadeando. De acuerdo. No bloquear. Empujar. Soy una estrella. Si me tocan, se queman, se repitió mentalmente.

Cerró los ojos por unos segundos y buscó esa vitalidad inagotable que había sentido bajo el sol del desierto en el Biodomo. Sintió el núcleo de su maná latiendo en el pecho. En lugar de canalizarlo hacia las manos para dispararlo, lo obligó a expandirse. Lo dejó fluir a través de cada poro de su piel, creando una burbuja de calor sofocante.

—¡Sun Shield!

Los dos orbes se lanzaron contra él a quemarropa.

Pero a medio metro de tocar su ropa, chocaron contra un muro invisible. El aire alrededor de Kiran vibró y se distorsionó severamente por las altas temperaturas. Una esfera translúcida, del color del oro líquido, se materializó a su alrededor.

Cuando los proyectiles negros impactaron el escudo, no rebotaron. Se fundieron al instante. Se evaporaron en una nube de humo gris al entrar en contacto con la barrera de luz.

Kiran abrió los ojos. Estaba de pie dentro de una burbuja dorada que zumbaba con poder. Se sentía seguro, intocable. La temperatura interior era inmensa, pero a él no lo asfixiaba; al contrario, sentía que lo recargaba.

Evelyn esbozó una sonrisa fugaz.

—Bien. La forma es correcta. Ahora veamos si tus reservas de maná aguantan presión real.

Evelyn levantó ambas manos. Una ola densa de energía oscura y pesada salió de ella y se estrelló de lleno contra el escudo de Kiran.

El impacto fue brutal. El aura dorada crujió bajo el peso. Kiran tuvo que separar las piernas y clavar los talones en el suelo de piedra para no salir despedido hacia atrás.

—¡Mantenlo! —gritó Evelyn por encima del ruido de la energía chocando—. ¡Si cedes un centímetro, te aplasto!



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En el texto hay: mundoparalelo, gemelos, magia acción

Editado: 21.06.2026

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