Sol, Luna y Sangre

Capítulo 13

El aire del Bosque de las Sombras era denso, apestaba a azufre y a humedad estancada.

Kiran y Miranda emergieron de la distorsión del portal.

A treinta metros de distancia, Dorian caminaba lentamente, escoltado por tres lobos de sombra que gruñían por lo bajo.

Al notar la presencia de los intrusos, el primer lobo se lanzó directamente contra Kiran.

Kiran confió en su velocidad.

—¡Alacrity!

Su cuerpo brilló. El tiempo a su alrededor pareció espesarse, moviéndose en cámara lenta. Cuando las fauces del lobo estaban cerca de su rostro, Kiran ladeó la cabeza y disparó un Rayo Solar a quemarropa directo en el pecho del animal. La criatura chilló y se vaporizó en una nube de ceniza.

Miranda se encargó del segundo.

—¡Blood Bolts!

Disparó tres estacas de sangre endurecida, afiladas como balas de rubí. Los proyectiles impactaron directo en el cráneo de la bestia antes de que pudiera aullar, disolviéndola en humo negro.

El tercero intentó flanquearlos, pero Kiran, aprovechando los últimos segundos de su Alacrity, se interpuso en su camino. Levantó una cadena gruesa de Tierra que brotó del suelo para amarrar las patas de la sombra y la remató con un puñetazo cargado de energía solar pura que le reventó el lomo.

—Estamos mejorando —jadeó Kiran, desactivando su velocidad de golpe para no drenar sus reservas de maná.

Dorian empezó a aplaudir lentamente al ver la caída de sus lobos. Sus ojos negros, vacíos y sin esclerótica, los miraban con genuina diversión.

—Bravo. Eso fue impresionante, para ser un truco contra unos cachorritos inofensivos… Bienvenidos a mi casa de verano —dijo el gemelo, con la voz distorsionada y metálica por la Esencia Oscura—. Trajiste a una amiga, hermano. Qué descortés. No preparé cena para tres.

—Venimos a sacarte de ahí, Dorian —sentenció Kiran, dando un paso al frente, con la guardia arriba y listo para invocar su Sun Shield al primer movimiento extraño—. Sé que me escuchas. Sé que estás ahí adentro.

Dorian soltó una carcajada que resonó de forma antinatural en el bosque.

—No, hermanito. No vamos a ir a ningún lado. Mi Señor tiene grandes planes para este cuerpo.

Como era de día, Dorian era incapaz de invocar su hechizo principal, el Lucent Beam. La luz del sol bloqueaba su conexión directa con la luna. Estaba forzado a destrozarlos cuerpo a cuerpo.

El plan de los intrusos era simple: Kiran tenía que aguantar y distraer a Dorian en un combate físico el tiempo suficiente para que Miranda pudiera acercarse por un punto ciego e iniciar el exorcismo del Códice.

Kiran reactivó su Alacrity al máximo y salió disparado contra su hermano.

Dorian apenas tuvo tiempo de levantar los brazos, sorprendido por la aceleración explosiva.

Kiran no dejó de moverse. Disparó una ráfaga incesante de Sun Beams desde las palmas de sus manos. Los haces de luz sólida cayeron como fuego de artillería, obligando a Dorian a retroceder a trompicones.

El gemelo lunar no tuvo espacio para contraatacar; en un acto reflejo, su cuerpo parpadeó y se volvió translúcido al usar la Lunar Phase. Los rayos dorados lo atravesaron limpiamente, impactando los troncos de los árboles a su espalda.

Pero Kiran sabía perfectamente que la intangibilidad duraba solo unos segundos. No detuvo su avance. Calculó el segundo exacto en que Dorian volvía a ser sólido, acortó la distancia de un salto y le metió una tacleada limpia, derribándolo violentamente contra la tierra.

Dorian estalló en furia. Se levantó de un salto.

—¿De verdad crees que la luz del sol es suficiente para vencerme? ¡Iluso! —rugió Dorian, acortando la distancia para destrozarlo a golpes.

Empezaron a intercambiar impactos a una velocidad vertiginosa. Ráfagas de luz dorada chocaban contra gruesos escudos de oscuridad violeta. El sonido de los puños golpeando la carne y los bloqueos mágicos resonaba en el claro del bosque.

Kiran era rápido y tenía la enorme ventaja de pelear bajo la luz del día, sintiendo cómo el entorno recargaba pasivamente su resistencia.

Pero Dorian tenía años de experiencia por encima de él y la Esencia Oscura potenciaba sus músculos.

Cada golpe que Dorian lograba conectar se sentía como el impacto de bate.

—¡Eres débil! —rugió el gemelo oscuro, lanzando una onda expansiva que tiró a Kiran al suelo.

Dorian materializó una lanza de energía oscura y densa en su mano derecha, dispuesto a ensartarla directamente en el pecho de Kiran.

—Despídete.

Pero jamás vio venir a Miranda.

Aprovechando que la atención de la criatura estaba totalmente fijada en su hermano, la chica de sangre se movió con un sigilo absoluto y saltó sobre su espalda.

—¡Suéltame, sucia bruja de sangre! —gritó él, sacudiéndose violentamente para intentar quitársela de encima.

Miranda no dudó. Le clavó su daga de plata en el hombro, justo donde el cuello se unía con la clavícula. No quería matarlo; necesitaba la herida. En cuanto la sangre de Dorian brotó, Miranda se hizo un pequeño tajo en la palma de la mano y la presionó contra la herida de él, mezclando sus esencias y forzando una conexión directa a su sistema circulatorio.



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En el texto hay: mundoparalelo, gemelos, magia acción

Editado: 21.06.2026

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