Sol, Luna y Sangre

Capítulo 14

Oficina de la Decana Evelyn Thorne - Academia Aetheria

Estaban a salvo. Dorian había sido llevado a una sala secreta de sanación anexa a la oficina, donde yacía estabilizado en un sueño profundo.

Kiran y Miranda estaban de pie frente al pesado escritorio de madera. Sucios, ensangrentados y con el peso de la culpa sobre los hombros.

Evelyn estaba sentada, limpiándose metódicamente las manos con un pañuelo de seda. El silencio en la habitación era pesado.

Finalmente, la Decana levantó la vista y clavó sus oscuros ojos en Miranda.

—Un Escudo Hemostático de grado 3 —dijo con voz pausada—. Bastante sólido para una estudiante que supuestamente es afín al Agua y pasa sus tardes leyendo libros de historia.

Miranda bajó la cabeza.

—Decana, yo... puedo explicarlo. Por favor, no me expulse.

—Y usted... —la interrumpió Kiran, dando un paso al frente para escudar a su amiga—. Usted destrozó a ese monstruo usando técnicas de grado Maestro de Magia de Sangre. Usted también es afín a la Sangre.

Evelyn miró a Kiran y luego a Miranda. Una sonrisa muy leve, casi triste, apareció en los labios de la Decana.

—Parece que estamos en un empate donde todos perdemos si alguien habla, ¿no creen? —dijo Evelyn, recargándose lentamente en el respaldo de su silla—. Yo vi su secreto. Ustedes vieron el mío.

—Nosotros no diremos nada —aseguró Kiran con firmeza—. Usted nos salvó. Y Miranda salvó a mi hermano. La magia no es mala por naturaleza, Decana. Depende de quién la use. Hoy, la sangre salvó vidas.

Evelyn suspiró, y por un momento pareció muy cansada, dejando caer la máscara de autoridad. —Tienen razón. Y tienen agallas, se los reconozco. Ir a ese bosque solos fue una estupidez suicida; tuvieron muchísima suerte. Si yo no llegaba a tiempo, o si Vorath se manifestaba en persona, ahora serían cadáveres.

Evelyn se puso de pie y rodeó el escritorio hasta quedar frente a Miranda. La chica se tensó instintivamente. Pero Evelyn simplemente le puso una mano en el hombro.

—Tu técnica es cruda, niña. Te estás microfracturando las venas cada vez que canalizas. Si sigues así, te matarás a ti misma antes de cumplir los treinta.

Miranda levantó la vista, desconcertada.

—¿Entonces...?

—Entonces, a partir de mañana, tus "tutorías" nocturnas en la biblioteca terminan —sentenció Evelyn—. Vendrás aquí. Te enseñaré a controlar el flujo interno para que no te desangres. Pero escúchame bien: nadie fuera de esta habitación puede saberlo jamás. Si el Consejo Supremo se entera, todos terminaremos en una prisión o ejecutados… Y si alguna vez usas esta magia para lastimar a un inocente, yo misma te detendré. ¿Queda claro?

Miranda asintió rápidamente, exhalando el aire contenido, incapaz de creer su suerte.

—Queda claro, Maestra. Gracias.

Evelyn giró la cabeza hacia Kiran.

—Y tú... tu gemelo está a salvo por ahora. Pero Vorath no se quedará de brazos cruzados. Recuperaste a tu sangre, pero acabas de iniciar una guerra. Espero que estés preparado.

Kiran no tardó en responder. —Lo estoy. Ya no tengo miedo.

—Bien —concluyó Evelyn—. Ahora lárguense de mi vista y vayan a bañarse. Apestan a gólem putrefacto.

Kiran y Miranda salieron de la oficina en silencio. Cuando la puerta se cerró a sus espaldas, ambos se recargaron contra la pared de piedra del pasillo y se deslizaron hasta el suelo, soltando una risa nerviosa y exhausta.

Estaban vivos. Tenían a Dorian. Y acababan de ganar a la aliada más poderosa y peligrosa de toda la academia.

***

Kiran permanecía sentado en una silla de madera junto a la cama, mirando fijamente a Dorian, que seguía sumido en un sueño profundo.

De repente, la respiración de su gemelo cambió. Se volvió errática y agitada. Sus ojos se abrieron de golpe, buscando amenazas en el techo de piedra con pánico absoluto.

—¡No! ¡Suéltame! —gritó, intentando incorporarse de un salto, pero sus músculos estaban demasiado débiles.

—¡Hey, tranquilo! —Kiran se levantó de inmediato y lo sujetó por los hombros con firmeza—. Estás a salvo. Estás en Aetheria. Vorath no está aquí.

Dorian parpadeó varias veces, intentando enfocar la vista. Sus ojos, idénticos a los de Kiran, se llenaron de confusión antes de dar paso al reconocimiento.

—¿Kiran? —su voz era apenas un susurro rasposo—. ¿Eres tú... o es otro truco mental?

—Soy yo, hermano. Te sacamos de ahí. Miranda te extirpó el parásito.

Dorian se dejó caer pesadamente contra la almohada, respirando hondo. Se llevó ambas manos a la cabeza, frotándose las sienes.

—No recuerdo... no recuerdo el final. Recuerdo dolor. Frío. Una voz en mi cabeza ordenándome capturarte... pero todo es borroso. Como una pesadilla de la que no te puedes despertar bien.

—Mejor así —dijo Kiran, pasándole una botella de agua—. Pero necesito saber qué pasó antes, Dorian. ¿Cómo supiste de mí? ¿Cómo terminaste así?



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En el texto hay: mundoparalelo, gemelos, magia acción

Editado: 21.06.2026

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