Sola en el Mundo

VEINTISEIS: El viaje II

Este está un poco más corto, pero les juro que igual está bueno.

2/2

D A N N I E L.

Estoy con Artemis frente a la universidad de Alec, ella está pagándole al taxista. Quién diría que Alec estudia en la misma universidad que ha adelantado tanto con las investigaciones del XP, es casi como si el universo hubiese conspirado para que todo funcionase. Sonrío ante la ironía y ambos ingresamos al campus. Varios chicos se voltean para ver a Artemis, su cabello rojo no pasa desapercibido por nadie, y tiene una belleza natural que llama la atención de todos al instante.

Veo a unos chicos vestidos con el uniforme de medicina y no dudo en ir hasta ellos a toda prisa, interceptándolos en su camino. Ambos me miran con duda, pero se quedan mudos al ver a mi acompañante llegar hasta mí. Mi mejor arma es la belleza natural de Artemis, sin duda alguna.

―Hola, chicos, ¿ustedes estudian medicina? ―inquiero.

―Sí, somos de segundo ―confirma uno de ellos, el que menos embobado quedó con la pelirroja.

―Perfecto, ¿conocen a Alec Holland? ―pregunto de inmediato, estaba ansioso por encontrarlo.

―Ah, sí, el genio médico. Está en el laboratorio sur junto al profesor... ―no lo escuché, tomé a Artemis de la mano y me encaminé hacia el dichoso laboratorio sur.

Obviamente tuve que hacer una veloz parada para ver el mapa del campus y encontrarlo, el cual, por suerte, no estaba muy lejos. A medida que me acerco, veo más hombres y mujeres vestidos con batas blancas y unos anteojos de seguridad colgándoles del cuello. Algunos incluso tienen unas mascarillas debajo de la barbilla, se veían todos muy agotados, eso sí.

Me detengo una vez más a preguntar por mi amigo, me dan las indicaciones de dónde está y me apresuro a ir hasta él. No sabía que vendríamos, ni siquiera debe saber que estamos en el mismo estado, pero las sorpresas nunca son mala idea, incluso si el sorprendido odia todo tipo de sorpresa.

Riesgos que uno toma por la causa.

En cuanto ingreso al edificio unos hombres altos vestidos como oficiales me detienen, me miran ceñudos desde su gran altura. Vale, no analicé muy bien la situación, bueno, no analicé nada la situación.

―¿Quiénes son ustedes? ―pregunta uno de los hombres.

―S-soy Danniel Potter, vengo a traer una muestra de una chica con XP y... ―comienzo, pero una voz detrás de mí nos interrumpe.

―Carlos, déjame pasar que voy tarde con el profesor Gabins ―Alec aparece como un ángel ante mí.

Es mi salvación.

Lo miro sonriente. Está exactamente igual, cabello negro y perfectamente cortado; ojos oscuros y serios; piel pálida pero ligeramente sonrojada por lo delicada que es y, finalmente, sus inconfundibles lentes de pasta gruesa cubriendo parte de su cara. Lleva la misma bata blanca que el resto, junto a una mascarilla a medio poner en su rostro y los lentes de seguridad en una mano. Se le veía cansado, unas pequeñas ojeras estaban a la vista debajo de sus ojos.

Alec escanea la escena con aburrimiento, hasta que cae en cuenta de la melena roja de Artemis y mi sonrisa de emoción, una expresión de reconocimiento llegó a su rostro. Sin poder evitarlo más me abalanzo sobre él y le doy un gran abrazo, pero él no me lo devuelve, solo se queda quieto en su sitio, sin mover un solo dedo.

No esperaba mucho luego de sorprender al hater #1 de las sorpresas.

―¡Amigo, te extrañé mucho! ―exclamo, sonriente.

―¿Danniel? ¿Qué haces acá? ¿Y por qué ella está contigo? ¿Volvieron...? ―comienza un interrogatorio, pero lo callo.

―Hola, sí, estoy bien. Qué bueno que me hayas extrañado tanto como yo a ti ―interrumpo, haciendo un pequeño drama.

―Pides demasiado a alguien que no duerme bien hace meses ―dice mirándome cansado―. ¿Es necesario que me hagas un drama en cuánto nos vemos luego de años?

―Sí, muy necesario ―esbozo una sonrisa, y él hace un intento de una―. ¿Quieres un café?

―El profesor Gabins me espera, no puedo... ―comienza, pero Artemis lo interrumpe.

―¿Hablas de Charles Gabins? Es mi tío, si gustas puedo hablar con él para que te dé el resto del día libre ―dice, sonriendo tranquilamente.

Inevitablemente, mi sonrisa se ensancha aún más al tenerlo atrapado, no podía negarse ahora.

―Hasta que no oiga que puedo irme no pienso... ―de nuevo, el pobre es interrumpido, esta vez por un audio de voz que Artemis reprodujo.

Vale, cariño, dile al chico Holland que puede irse. Ha trabajado duro, asegúrate de comprarle un café bien cargado.

―E-esa es la voz del profesor Gabins ―murmura con asombro el pelinegro.

―Muy bien. ¡Al cafetín!

Dicho eso, ambos sujetamos a Alec por los brazos y nos lo llevamos a la cafetería del campus ―a la cual él nos guio porque no sabíamos dónde quedaba nada―. Artemis se ofreció a ir por unos cafés para todos, dejándome a mí con Alec. Se veía igual de serio que como lo recordaba, varios estudiantes pasaban y le saludaban, algunas chicas se le quedaban viendo con bastante atención. Incluso una de ellas se sonrojó cuando Alec la pilló viéndolo.

Sigue siendo el mismo hijo de puta atractivo de siempre.

Lo peor es que sospecho que aún no tiene novia, este hombre morirá solo y sin un solo gatito.

―A ver, dime ―habló Alec de pronto, sacándome de mis envidiosos pensamientos―, ¿qué hacen acá realmente? Porque dudo que me hayan querido visitar así porque sí.

―Bueno, el motivo que ella conoce es para venir a convencerte de que vayas a GOODMAN para una fiesta de reencuentro del instituto ―respondo sumamente rápido, dejándolo con una cara de confusión total.

―¿Una fiesta? ―asiento, haciendo que él arrugue aún más su ceño―. ¿Y creen que tengo tiempo para ir a una puñetera fiesta?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.