Sola en el Mundo

TREINTA Y UNO: La verdadera Christina.

¿Soy la única persona que odia ese momento previo a que te sirvan la comida en cualquier cena? Suele ser un espacio donde tienes que entablar una conversación y socializar de más, y yo no soy buena haciendo nada de eso. Bueno, ahora imagínense ese incómodo silencio en medio de una cena con dos personas que no terminaron para nada bien su relación pasada. Ustedes hagan eso de imaginarlo, mientras yo lo vivo en carne y hueso.

A veces no entiendo por qué me torturo yo misma de esta manera.

Rick aún no ha terminado parte de la cena, así que debemos esperar un poco más. Mamá está en la cabecera de la mesa, igual que siempre, yo estoy a un asiento de distancia de ella, frente a Tyson, quien también prefirió mantener una sana distancia de su ex. Muy listo. Creo que esa parte de sus genes no llegaron a mí, soy más una Roth en ese sentido. Las miradas furtivas que mamá me dedican son todo lo que necesito para saber que, aunque sea incómodo, tomé una buena decisión al reunirlos a escondidas.

No iba a dejar que siguieran escondiéndome todo, tengo derecho a saber sobre mi propia vida, y ella me diría lo que sabe, incluso si debía obligarla. Estaba harta de que ella tomara decisiones tan importantes en mi vida sin siquiera detenerse a pensar en lo que yo querría o siento. Si ella hace cosas a mis espaldas, yo también puedo hacerlo, así que, si esta es la única forma de averiguar lo que necesito, que así sea.

Mi celular no ha dejado de sonar con el tono de Harry, mensaje tras mensaje llegando. Seguro quiere saber si estoy bien, pero no voy a causar otro escándalo con mamá solo por sacar el celular en la mesa, no quiero más peleas de las necesarias.

―Bueno, ¿qué piensas estudiar, Cara? ―preguntó Tyson de pronto, rompiendo el denso silencio que teníamos instalado.

Tuve que hacer un pequeño esfuerzo por salir de mi burbuja, había dado por sentado que nos mantendríamos en silencio hasta que Rick y Danniel trajeran la cena.

―Oh, pensaba estudiar literatura ―respondí, jugueteando con el dobladillo de mi camisa―. En la universidad nocturna, Danniel irá conmigo.

―¿Danniel? ¿El hijo del mayordomo? ―inquiere.

―Sí, él. Y Rick no es solo el mayordomo, él cumplió tu papel casi toda mi vida, así que... son parte de la familia.

―Oh, no sabía eso ―le dedicó una mala mirada a mi madre cuando dijo eso, el resentimiento era muy evidente en él―. Me gustaría conocerlo y agradecerle por cuidar de mi hij... de ti, Cara.

―Seguro estará dispuesto ―aseguré, sonriendo un poco.

Él me devolvió la sonrisa, eso ayudó un poco a que la tensión que sentía redujera. Mamá aun no decía nada, se rehusaba a decir algo, pero no ocultaba sus muecas de desagrado o disgusto cada que Tyson hablaba.

Que cena más interactiva...

La puerta de la cocina se abrió y Rick apareció con el carrito de la comida junto a Danniel, quien se encargó de ayudarle a servir la comida. Cuando pasó a mi lado, me dedicó una sonrisa reconfortante y una mirada que decía «Cuidado que no te maten en toda la cena» y «Si mueres antes que yo te resucito para matarte». Sí, no pregunten como dice todo eso con una mirada, cosas de amigos de toda la vida.

Ambos se comenzaban a retirar del comedor, cuando Tyson volvió a hablar.

―¿Usted es el famoso Rick?

Rick se detuvo en seco al oírlo hablarle, se giró y lo miró con su mayor gesto de cordialidad.

―Sí, soy el mayordomo de la casa y también el cocinero, junto a mi hijo, Danniel ―respondió Rick, señalando a su hijo en el proceso.

―Un gusto conocerle ―saludó Danniel, sonriéndole cordialmente.

Sus ojos conectan con los míos en un momento y su cara grita auxilio. Ni que se lo fuera a comer.

―Quería agradecerle por... Bueno, primeramente, por esta cena tan apetitosa ―comenzó Tyson. Mamá rodó los ojos y dejó salir un ruidoso resoplido burlesco, él solo la ignoró―. Y también por haber cuidado de mi hija durante tantos años, es algo que le agradezco inmensamente. Dígame, ¿hay algo que puedo hacer para pagarle por todo?

―¿Qué tal irte y dejarnos en paz? ―esa fue mamá, quien se dignó a participar de la conversación.

Qué gran forma de incluirse en la conversación, Christina.

Tyson se giró a verla sin dejar su actitud amable, supongo que quiere tratar que la cena sea lo más agradable posible para todos. Al menos alguien tiene intenciones pacifistas en este lugar.

―Christina, tengo derechos como padre de Cara, y me gustaría que los respetaras ―dice Tyson.

―Mmm... No, porque tú no eres su padre ―negó Christina, sonriendo cínicamente.

―Ah, ¿no? He sacado cuentas, y ella debe tener entre 18 y 19 años, ¿me equivoco? ―mamá no respondió, solo lo miró fijamente con una clara advertencia para que se callara―. Y, si mal no recuerdo, fue hace exactamente ese tiempo que nosotros nos acostamos.

Volteo hacia donde Rick y Danniel estaban, pero, para mí sorpresa, ninguno de ellos estaba por ningún lado. Menudos héroes. Ya luego me encargaría de descargarme con Danniel, impidiéndole el sueño. Obviamente en venganza.

―Tyson, ¿pretendes culparme a mí por no haber estado nunca con tu hija? Cara sabe que me abandonaste cuando estaba embarazada, así que...

―Ni lo intentes, ya le conté como me aseguraste que la habías abortado ―la interrumpió.

―¿De qué...?

―Mamá, por favor, basta de mentiras. Ya me tienen harta.

―¿Mentiras? ¿Cuáles mentiras? ―su falta de escrúpulos para mentir...

―¿Eres tan cobarde que no eres capaz de admitir que has tomado decisión tras decisión sobre mi vida sin siquiera detenerte un segundo a pensar en lo que opinaría yo?

Era obvio que estaba furiosa, y se lo quería dejar en claro. Me había ocultado demasiadas cosas, y ya no estaba dispuesta a ignorar nada de eso.

―Cara, cariño...

―¡Solo dime la verdad, mamá! ―grité, dando un fuerte golpe en la mesa que hizo brincar algunos cubiertos y a mis progenitores―. Solo dime... Dime la verdad, mamá. Por favor...




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