Soldado de su Propio Destino

Capítulo 4: El Contrato de las 10:18

Los días que siguieron a nuestro primer encuentro fueron una mezcla de ansiedad y un dulce tormento. Ya no era solo una voz en un audio o un avatar en un juego; ahora tenía su imagen grabada en mis retinas, el recuerdo de su risa y el blanco de sus lonas desafiando mi timidez. Entre el primer encuentro y el 21 de mayo, mi teléfono se convirtió en una extensión de mi mano. Hablábamos todos los días, sin falta, desde que el sol empezaba a calentar las calles de Esmeraldas hasta que la noche nos obligaba a despedirnos.

Yo vivía en una contradicción constante. Por un lado, mi familia seguía lanzando indirectas sobre mi mentira y sobre el peligro de confiar en alguien que apenas conocía. Por otro lado, mi "corazón de pollito" estaba convencido de que ella era diferente. Sin embargo, mi timidez seguía siendo un ancla. Me moría por decirle lo que sentía, por gritarle que desde aquel café ella no salía de mi cabeza, pero me contenía. Me decía a mí misma que el amor que nace deprisa suele morir rápido, y yo quería que esto fuera eterno.

Llegó la mañana del 21 de mayo. El aire se sentía cargado, como si el destino estuviera preparando el escenario. Decidí que no podía seguir ocultándome tras las bromas.

—Quiero dedicarle una canción a alguien —le escribí, sintiendo que los dedos me pesaban. —Acaray, qué bien —respondió ella, con esa seguridad que a veces me hacía dudar de si ella sentía lo mismo. —Solo a ella se la enviaré —añadí.

Le envié el enlace. Era una melodía que decía todo lo que yo no me atrevía a pronunciar, la canción se llama Si Te Quedas - Ferny Graciano. Ella la escuchó y me dijo que estaba muy bonita. Yo sabía que ella sospechaba que era para ella, pero como siempre nos escudábamos en el "es broma", el momento quedó flotando en el aire, como una promesa sin nombre.

La verdadera tormenta llegó en la noche. Ella subió un estado a WhatsApp: una frase que sugería que alguien quería tenerla como novia. El impacto de ver eso me sacudió. El miedo a perderla, a que alguien más se adelantara y viera lo que yo veía, me dio el valor que no había tenido en semanas.

—Yo ya la tengo jejeje —le respondí al estado—. Bueno, aún no está al 100%, no sé... Ella me confunde, pero así la quiero. —Preséntamela, entonces —me retó ella—. Jajaja, quiero quitarte la confusión al 100%... ¿o qué?

Mis manos temblaban tanto que casi se me cae el celular. Tomé una captura de pantalla de su propia foto de perfil, esa imagen que yo ya me sabía de memoria, y se la envié de vuelta.

—Se la presento, es ella. La quiero mucho. —¿Dónde la conseguiste? —me respondió con humor—. A ver si me consigo una así.

El juego de palabras seguía, pero la tensión ya era insoportable. Ella me escribió un "Si que jajaja", y fue entonces cuando lancé la frase definitiva, la que cambiaría mi 2024, mi 2025 y marcaría mi inicio de 2026:

—Sí, quiero ser su novia jajaja.

El silencio que siguió a ese mensaje duró apenas unos segundos, pero para mí fue una eternidad. Entonces, ella escribió mi nombre, con una formalidad que me detuvo el corazón.

—A ver, señorita... como le dicen ahora, ya que sé la verdad sobre los sentimientos y esas cosas. Y más que me dicen que andas confundida al igual que yo... Bueno, ya es mucho rodeo por lo que veo. Pues, lo que te puedo decir es que me permitas ser parte de su vida... Más bien, me gustaría ser su novia.

Acepté. No hubo dudas, no hubo miedos en ese instante. A las 10:18 de la noche del 21 de mayo, pasé de ser la "niña de casa" solitaria a ser su novia.

Esa noche dormí poco. Me sentía en las nubes, convencida de que había encontrado mi lugar en el mundo. Empecé a madrugar solo porque ella se levantaba temprano; quería estar ahí, presente, desde su primer minuto del día. Nos respondíamos casi al instante, sin juegos de espera. Eran días hermosos, llenos de una luz que yo creía inagotable.

Pero la sombra de mi realidad no tardó en aparecer. Mi hermana mayor lo sabía, pero mi mamá no aceptaba mi relación. Ella notaba que mi alegría venía de una chica, y su rechazo empezó a filtrarse en nuestras conversaciones. No sabía que estaba entrando en un túnel donde los días bonitos se volverían tormentas, donde su "mal genio" y el estrés de ser investigada por mi familia empezarían a transformar a mi "Solecito" en un eclipse de dolor. Pero esa noche, a las 10:18, yo solo sentía que el amor era la respuesta a todo.



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En el texto hay: crecimientopersonal, darkromace

Editado: 26.01.2026

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