-Por que no duermes.
-Tu tienes la culpa.
Miro mi reflejo en el espejo.
-Ya es tarde.
Miro por la ventana y es verdad que ya está anocheciendo.
-No no quiero.
Niego
-Solo sal de mi cabeza.
-Quiero explicarte algunas cosas.
-Solo sal de mi cabeza por favor.
Miro la hora en mi teléfono y veo que son las 7:30 tomo un suspiro.Un shorts corto y una playera holgada cubre mi cuerpo
-Iré a correr.
-Hace frío como para que salgas así.
-El frío es mental.
Salgo de mi cuarto dirigiendome a la sala en ella está Ana con su novia platicando.
-Hola lisi.
Saluda Tamara la novia de Ana.
-Ya vas a contestar quien te hizo eso.
-Hola Tamalita.
Sonrió
-Es un secreto.
-Que coqueta.
Ríe junto a Tami
-Hay pan para que te prepares un sandwich cena algo
Habla Ana.
-Ire a correr de regreso ¿Si?.
-Okey con cuidado bff.
Tomo una botella de agua y salgo del departamento y me dirijo hacia el elevador.
-Ve por las escaleras.
-Como molestas.
Hablo con enfado pero hago lo que me dice.
-Buena chica.
Salgo del fraccionamiento saludando al portero.
-Mi meta de hoy es darle 6 vueltas a la manzana.
-Tan poquito.
-Callate si supieras cuántos kilómetros son.
Me coloco los audífonos poniendo mi playlists de canciones dolidas y comienzo a correr.
-Quien rompió tu pobre corazón.
-Solita sufro.
Ya van tres vueltas que doy por las calles que paso veo las calles transitadas y restaurantes llenos.
-Por ahí no pases.
-Guarda silencio.
-Para.
-¿Por qué?
Troto en un mismo lugar.
-Es peligroso.
-Pero si ya van tres veces que paso por ahí.
-Sigue por la siguiente calle.
-Estas loco es mucha vuelta.
Le subo más volumen a mi música y sigo corriendo.
-Has caso.
-Mi lady por favor.
Ya casi termino de correr por esta calle pero al final de ella se ven dos personas discutiendo.
-¡¡Por qué lo hiciste!!
Grita un señor
-No te metas sigue corriendo.
-Me lastimas
Contesta la voz de una joven.
-Sigue corriendo.
-Eres una idiota.
La zarandea con violencia.
-Sueltame por favor
Se le quiebra la voz
-No volverá a pasar.
-Claro que no.
Le da un golpe a puño cerrando en la cara dejando a la chica inconsciente en el suelo.
Dejo de correr quitándome los audífonos poniéndome detrás de unas cajas
-Sigue tu camino; no pares.
-Tengo que llamar a la policía.
Desbloqueé mi celular pero este hace ruido.
-Quien anda ahí.
Grita el señor.
Con una mano me tapo la boca y con la otra intento marcar el número pero los nervios me traicionan haciendo que suelte mi celular y caiga al piso.
-Sal de ahí.
Se escuchan pasos.
-Se que estás detrás de las cajas.
-¡¡Corre!!
Quiero hacerle caso pero mis pies no ayudan
-¡¡Corre maldita sea!!
-Es lo que quiero pero no puedo.
-Maldita entrometida.
Los pasos se escuchan más cerca.
-No vi nada lo juro.
Digo saliendo de dónde estaba.
-Asi.
Me observa de arriba a abajo pasando su lengua por sus labios.
-Y que hacías ahí.
-Señala las cajas.
-Estaba buscando mi audífono.
Tocó mi oreja.
-¡¡Corre!!
-Y lo encontraste.
-Si ya lo encontré.
Sonrió.
-¡¡Corre nena corre!!
Sigue gritando la voz de mi cabeza.
-Te puedes callar.
Susurro.
Me mira extraño.
-Sigue tu camino por favor.
Trato de mirar detrás de el pero este tapa mi vista.
-Si claro hasta luego.
Me coloco el audífono.
-A donde vas.
Me impide el paso.
-Seguir mi camino claro está.
El niega y sonríe.
-Da la vuelta.
Señala detrás de mi.
-No claro que no.
Niego repetitivamente
-Es mucha vuelta.
-Solo hazle casó.
Se escucha como suspira.
-Se niña buena y sal de ahí.
-No quiero dar mucha vuelta.
-Se niña buena y sigue por allá.
Vuelve a señalar detrás de mi.
-Que no; por qué se empeñan en que de vuelta será rápido.
Se acerca a mi.
-Por tu bien da la vuelta.
Alza una parte de su playera dejando a la vista una arma blanca; al solo verla giro los ojos y suspiro.
-Como caen mal.
Doy la vuelta y sigo mi camino
-¡¡Maldito abusador!!
Grito y solo escucho un ¿Qué? y pasos rápidos detrás de mi.
-Mierda, patitas para que la quiero.
Corro lo más rápido que puedo.
-Eres una maldita loca.
Ríe.
-Descansa desde hace rato dejo de seguirte.
Dejo de correr respirando agitadamente y me apoyo en una pared.
- Siento que me voy a morir.
Toso y empezó a reír.
-Ese maldito viejo.
-Miro dónde venía corriendo empezando a maldecir.
-Tu si que eres increíble.
-Claro que lo soy.
Me halago a mi misma.
-Por qué tuviste miedo al ver las agujas pero no al ver el cuchillo.
-Y quien dice que no lo tuve.
Después de maldecir y gritar llame a la policía para dar el reporte de la joven que estaba siendo golpeada por un señor mayor; media hora después llegue al departamento no encontré a Ana por ningún lado así que me imaginé que fue a dejar a Tamara a su casa.
Cuando Ana y Tamara iniciaron su relación, ella no me caía bien me daba malas vibras siempre tenía cara de mamona de "háblame y te mato" pero al conocerla mejor me di cuenta que es un amor, amable y siempre sabe que decir.
Me prepare un sandwich y me dedique a repasar apuntes de la escuela ya que estábamos en examen.
-Esa solución está mal.