Me cuesta respirar, tengo la respiración agitada, mi espalda se encuentra apoyada en la puerta de madera, estoy inmóvil con la mirada perdida.
¿No se que hay allá afuera? ¿Y si nos ataca? ¿Soy muy débil?Moriré primero.
Miro de reojo y el enmascarado esta tranquilo y parece estar sonriendo.
¿Por qué mierda sonríe?
-Abre maldito idiota.
Patean la puerta con brusquedad.
Me sobresalto soltando un grito, mi corazón se acelera con fuerza en mi pecho.
Se escucha la voz de alguien masculino.
¿Pero que mierda? ¿Que está pasando? ¿Por qué tiene una sonrisa? ¿Quién está afuera?
-Que mierda quieres.
-Abre la maldita puerta.
Patea más fuerte.
-Relajate o tiraras la puerta.
Se separa de la puerta y me jala a un lado para abrir la puerta.
-No no.
Jalo su mano.
-Quien está allá fuera.
Niega y gira la manija.
La puerta se abre tan rápido que parece que va a salir de sus goznes y el sonido del golpe hace que se sienta un ligero eco en la habitación. El movimiento brusco hace que el aire se desplace rápidamente, creando una pequeña corriente que se siente en la piel.
El golpe fue tan fuerte, que recibí el impacto haciendo que me tambale para atrás, sorprendida y adolorida. Un grito de sorpresa y dolor escapa de mis labios me llevo la mano a la cabeza.
La persona que abrió la puerta se dio cuenta pero solo me ignoró dirigiéndose con velocidad hacia el enmascarado.
No lo puedo ver bien directamente pero desde su perfil; tiene cabello castaño claro y ondulado; su rostro es ovalado,no alcanzo a ver bien pero creo que tiene ojos azules claros, su nariz recta y con labios carnosos.
-Qué mierda se supone que haces, Lyca.
Lo sujeta del cuello de su playera arrastrándolo hacia atrás haciendo que su espalda golpee con el librero provocando que algunos libros caigan al suelo.
La sonrisa que tenía en el enmascarado desaparece haciendo que el entorno se vuelva escalofriante.
-Relajate Koel.
Con un movimiento rápido ahora el enmascarado está sujetando del cuello a koel.
-Sapemu ca chistu finirà mali-«Sabemos que esto va a acabar mal, claro.»
Se suelta dándose la vuelta al acercarse a la salida me da una última ojeada, apretando la mandíbula suelta un bufido y sale a paso firme azotando la puerta.
-ti cazzu- «Vete a la mierda»
Escupe el enmascarado, revuelve su cabello moviéndose de un lugar a otro.
-¿Que va acabar mal?.
Pregunto angustiada.
Se detiene asombrado, al parecer se olvidó de mi presencia.
-Callate y lárgate.
Se acerca a mi enojando empujando me hacía la puerta.
-No,no.
Trato de poner resistencia.
-Que voy a hacer allá fuera.
-Largarte y no vuelvas.
Me sigue empujando hacia afuera y cierra la puerta detrás de mi.
-Maldito inbecil.
Pateo la puerta con fuerza.
†
Creo que he caminado más de media hora sin rumbo, el cielo se tiñe de colores cálidos y suaves, como si estuviera envueltos en una manta de seda. Los colores van desde el naranja claro hasta el rosa intenso, pasando por el amarillo dorado.
Me recuesto en el pasto, sintiendo la suavidad y el fresco contacto de la brizna contra mi piel. El pasto me acuna suavemente, como si estuviera en un nido natural.
Mantengo los ojos abiertos y una expresión de asombro y admiración,con los brazos entendidos, la luz del sol ilumina mi rostro creando un efecto de calidez y bienestar.
Mi expresión cambia sutilmente, mi mirada se vuelve más introspectiva; mi rostro ahora está ligeramente ensombrecido por mis propios pensamientos; mi boca se torna seria y pensativa.
-¿Como es que he llegado aquí?, ¿Por qué se siente tan real?, ¿Por qué siento que la plática de eso dos es un déjà vu?.
Hablo para mí misma.
-Pero mira lo que tenemos aquí.
Escuchando hablar una voz ronca.
Me sobresalto mientras me siento un poco más derecho, intentando buscar la fuente de la voz.
Entre los arbustos veo que sale un hombre ya mayor, su ropa está sucia y desgastada. La chaqueta que lleva es demasiado grande, los pantalones están destejidos de sus rodillas.
Su rostro está marcado por arrugas,le falta un ojo,manchas oscuras bajo sus ojos que revelan su falta de sueño, tiene cabello largo y despeinado y su barba es espesa.
-Que bonita presa, tenemos por aquí.
-No te acerques.
Me pongo de pie lo más rápido que puedo
-Larga te.
Retrocedo lentamente.
-Pero si solo quiero divertirme.
Camina lentamente hacia mi con una sonrisa irónica.
Desesperada busco alguna rama o algo para defenderme, a pocos centímetros veo una piedra.
Me agacho rápidamente y la recojo con fuerza, sintiendo su textura rugosa en mi mano.
La levanto y la sostengo frente a mí,lista para defenderme.
-No te acerques o lo lamentarás.
Mi corazón late con fuerza y mi respiración es agitada.
Pero este, hace caso omiso acercándose cada vez a mí.
Mi corazón late con más fuerza y mi respiración es irregular y jadeante. El viejo sigue acercándose, sin importarle la amenaza. Me siento desesperada, buscando la manera de escapar.
-No te acerques.
Intento que mi voz suene firme.
Él sigue avanzando, sus ojos se tornan oscuros y tiene una sonrisa cruel en el rostro, en su mirada se ve el deseo.
Me preparo para golpearlo con la piedra, pero justo cuando estoy a punto de hacerlo, alguien se balancea hacia él tirándolo.