Solo una oportunidad

06

“¿ERES MI HERMANO O MI ENEMIGO?”

Pocos días después de cumplir 12 años, en realidad mi cumpleaños un fue un día como cualquiera lo único que me emociono fue que la señora Lucrecia me regalo un libro, después nadie más se acordó. Dos días después me desperté, me duché, me puse ropa cómoda y baje a preparar el desayuno, esa era mi rutina diaria, mi madre ya se había ido a trabajar y como era sábado estaría mi hermano, entre semana son muy pocas veces que lo veo y eso no me molestaba en absoluto. Al contrario, me agrada.

La relación que llevo con mi hermano no es buena, él siempre anda fingiendo que yo no su hermana, no hablamos casi nada, él siempre anda metido en los videojuegos, trato de ignorarlo y todo eso. Pero igual duele ver su desprecio. Casi nunca para en casa siempre sale con sus amigos, a veces pienso que está en malos pasos, pero cuando trato de hablar con él, él se niega.

Como me sentía cansada, no quería hacer algo extravagante, prepare café, jugo y tostadas.

—mi desayuno— dijo mi hermano mientras tomaba asiento.

—hola, ¿Qué tal? Todo bien y si todo bien— ironice.

—déjate de tonterías y sirve mi desayuno.

—aquí está tu desayuno— dije con sarcasmo mientras ponía en la mesa las fruta y tostadas.

—es alguna clase de broma— me dijo incrédulo

—no, no lo es. Este es tu desayuno ¿lo tomas o lo dejas?

—¿qué?, ¿estás loca? Yo no desayunaré eso, esos son desayunos de pobres. Anda y prepárame un buen desayuno—me dijo todo incrédulo.

—¿Cómo qué? ¿Tocino? ¿café expreso? Pues lamentablemente hoy no hay.

—como siempre de inservible, ni para cocinar sirves y ya ve a prepararme algo bueno.

—eso es lo que hay, si gustas anda y desayuna en la calle o prepárate tú mismo el desayuno que quieras— dije enojada, me molesta que haga eso. Cuando estaba por voltear me empujaron y fue justo en ese momento sentí unas manos apretando mi cuello. Fue todo tan rápido, que no entendía lo que pasaba, solo sentía como ya no podía respirar, sentía que la vida se me escapaba.

Era una sensación inexplicable, solo sientes como tu cuerpo se vuelve más liviano, no hay más problemas, ni nada por estilo, solo paz y tranquilidad solo dejas que todo se vuelva oscuro y te dejas ir.

—jamás me digas lo que debo o tengo que hacer, eres una estúpida, no sirves para nada— dijo mi hermano dicho esto solo me dejo caer al piso. Y sentí como mi vida regresaba a mí.

Me senté en el suelo asustada, tratando de comprender lo que pasó y poco a poco sentí como el aire regresaba a mis pulmones, toqué suavemente mi cuello, dolía y estaba hinchado.

Y mi vista se volvió más clara, metafóricamente. Fue entonces que comprendí y entendí que ya no podía confiar en nada, ni en nadie. Y como podría hacerlo si mi propio hermano casi me mata.

Cuando llego mi madre me paseaba de un lugar a otro para ver si le decía lo sucedido, me miró incrédula y me dio un empujón y solo vi cómo ella negó con la cabeza y se fue a su habitación, pero la interrumpí.

—mamá ¿puedo hablar contigo? — le pregunte temerosa.

—habla rápido— se sentó en el mueble y me miraba fijamente poniéndome más nerviosa.

—tuve un incidente con Miguel en la mañana, el— suspire —el intento matarme o eso es lo que yo creo— cerré los ojos por miedo y la risa de mi mamá se escuchó en toda la sala.

—¿lo que tú crees? Ay por favor tu estas cada vez más loca, es tu hermano, él no te hará nada— dijo sin creerme.

—pero mamá tienes que creerme.

—sin peros y deja de hablar más de tu hermano, él no es un asesino como tú— dicho esto subió a su habitación.

Tal vez la sangre de los asesinos corría por mis venas.

Papá golpeo a mamá

Mamá me lastima

Mi hermano me lastima

Yo mate a Karina.

Suspire resignada.

Ni mi madre me creía, Miguel atento contra mi vida y no podía hacer nada y de nuevo comprendí que yo estaría sola, sola de nuevo suspiré y fui a mi habitación.

Semanas después de mi cumpleaños fui a la biblioteca y me dijeron que la señora Lucrecia había fallecido, su edad avanzada le jugó una mala pasada, le guardo cariño, después, cumplí los 13 años pasaba todas las madrugadas leyendo, ya sea en libros físicos o PDF, había empezado a recibir un poco de dinero de parte de mi papá y ya tenía algún sustento económico, pero a pesar de que tenía el dinero para comprar los libros, quería ahorrar para cuando tenga la posibilidad de poder irme lejos y solo así tal vez pueda tener un poco de tranquilidad.

Mi sueño es ir a vivir a Francia, es un bello país, adoró cada parte de él. Conozco Francia por los vídeos que salen en la tele o a veces en los libros lo mencionan, sé que sería difícil aprender el idioma por eso otro lugar al cual quiero ir es a España, dicen que es hermoso.

Sé que algún día todo esto se acabará y seré feliz. Eso espero

Decidí no dejar de leer en memoria a la señora Lucrecia, siempre fue buena conmigo y se lo agradecería siempre.

Las cosas con mi hermano fueron más tensas, una tarde cuando volvía del colegio encontré a Miguel con una chica besándose

—¿interrumpo algo? — pregunte a la defensiva

—sí, lárgate a tu habitación y no te muevas de ahí, te estaré vigilando mocosa— respondió Miguel

—adiós cuñadita mocosa— grito la chica riéndose escandalosamente y yo rodé los ojos.

“que horrible risa”

Fui a la cocina por algo de comer, elegí manzanas y fui a mi habitación a terminar con mis tareas.

Evitaba a toda costa a Miguel, ya no quería repetir esa escena.

Las clases cada día eran más aburridas, me reconfortaba pasar tiempo con Erica, es mi única amiga, pero las vacaciones estaban cada vez más cerca y en lugar de descansar, me dedicaba el tiempo completo mantener la casa en orden para evitar problemas con mi madre, no me gusta estar así con ella, pero ella no hace ni hará un intento por llevar la fiesta en paz y mi orgullo también me impide eso, me hizo mucho daño.




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