— ¿Qué vas a estudiar? Ya envie tu trámite a la facultad de medicina
Fue extraño. Mi madre dio por hecho que estudiaría la misma carrera que mi padre aunque nunca dio mi opinión al respecto. Pensé que hablar con ellos sobre mi futuro laboral era una buena idea pero mis opiniones no serían escuchadas sin importar que o cuan fundamentadas estuvieran, ahora lo sabía.
— Mamá, si no soy buena en eso...
— Ah, ya vas a empezar. ¿A quién le importa si eres buena o no? No lo sabes, por eso decidí que vas a estudiar medicina, con esa cabeza no será difícil que entres a la mejor universidad del país. Además, deberías agradecerme que estoy involucrada en tu educación antes de que se te meta la locura y salgas con tu domingo siete. Lily, agradece que hable con tu padre sobre tu educación porque si de su cuenta fuera, ya estarías trabajando.
— Ma, pero me hubiera gustado poder elegir lo que voy a estudiar.
— ¿Y para qué? No es como si fueras buena en algo además de estudiar
No podía responder. No había pensado en qué carrera quería desempeñar, por más seguro que estuviera el puesto, no era lo mío. La mire y mejor decidí irme.
Más tarde, me llamaron para comer. Mi padre estaba en la mesa platicando con mis hermanos. Cuando me acerco, puedo sentir la incomodidad que hay entre nosotros. Eso tiene un motivo muy antiguo y es el hecho de que soy mujer. Ya no recuerdo mucho de sus discusiones pero ambos se quejaban por el hecho de que nací como un humano femenino y no como un humano masculino. Fue motivo de burla y en mi caso, hasta de bullying. En la familia de mi padre solo nacen varones así que una niña como primogénita estaba fuera de discusión, era el primero en quejarse de que no había nada bueno en los genes de su familia. Tardé años en entender que XX y XY solo podían dar dos resultados: XX y XY; y esa diferencia fue la que provocó mi nacimiento.
— Lily ya mandó su solicitud de admisión.
— ¿Medicina? ¿En la universidad nacional?
— Si, ¿vas a escoger la especialidad que cursará?
— Por supuesto. Aunque sea mujer, será la segunda universitaria de la familia por lo que no es gran cosa pagar la universidad número uno del país.
— Papá, yo nunca he querido estudiar medicina.
— Yo tampoco pero ese estudio es lo que hoy te da de comer. Anda y sirve que debo salir esta tarde.
— Papá... — repetí con desesperación
— Silencio Lily. Sirve comida para tu padre.
Fue el único intento de discusión que me atreví a hacer. Solo los veía por la mañana y me sentía nerviosa por decir lo que quería cuando sabía que nadie me estaba escuchando. Mi hermana menor hacía todo lo posible para ser el centro de atención de mi madre impidiendonos conversar.
Era un asunto ya terminado.
Al pasar los días, mamá estaba mirando las cámaras de seguridad con más frecuencia. Me rendí y anduve investigando cómo cancelar mi solicitud. Hablé con muchas personas que pudieran orientarme pero la mayoría no quería darme esa información bajo ningún pretexto pues significa más trabajo para ellas dado que los alumnos no se toman en serio su ingreso a la universidad. Una semana antes de vacaciones, logré cancelar mi solicitud y pensé que las cosas estarían bien hasta que llegue a casa.
— Lily, ¿dónde estuviste entre las once de la mañana y las tres de la tarde? — me preguntó. Llegué exactamente a las tres y treinta.
— En la escuela... ¿pasa algo?
— ¿Pasa algo? — habló su padre desde el fondo de la sala. Ni siquiera había notado que estaba allí — llamó la señorita Elia. Dijo que está mañana fuiste a retirar tu solicitud de admisión en la administración del campus.
— ¿Que?
— ¿Y bien? ¿Quién crees que eres para poder hacer esto? Hablamos del tema y estuviste de acuerdo.
— No fue así. Yo no quiero ir a esa escuela.
— No estoy preguntando tu opinión
— No quiero ir... No quiero estudiar medicina.
Nunca en mi vida había sentido un golpe tan fuerte. Nunca me habían golpeado la cara, y sin llorar, apenas podía ver quién había levantado la mano para agredirme. No lo entendía, qué obsesión tienen con estudiar una carrera que él mismo dijo odiar. Me agarró del cabello y me lanzó contra el suelo, sin darme oportunidad de levantarme, me golpeó con lo que sea que tuviera en la mano. De repente, tuve el recuerdo claro de que era una niña pequeña huyendo de un cinturón que estaba por tocar mi cuerpo. comencé a llorar, si no huía en ese momento, Lily Oribe parecería.
Lo único que pude sentir fue como unos mechones de mi cabello eran arrancados. Corrí como si me persiguiera el diablo para esconderme en un parque cercano donde detrás de unos arbustos, llore hasta que la hinchazón de mi cara me causo tanto miedo solo por el hecho de tenerla. No podía volver, tenía tanto miedo de que al acercarme a la casa donde viví tantos años, me hicieran algo peor que vivir en la calle parecía lo mejor.
— ¿Lily? ¿Eres tú? — preguntó una voz que no conocía.
— No soy Lily... — respondí.
— Estás bien — quiso saber. No se acercaba. No reconocí la voz y no quisiera que me vieran así. — Ven, mi tío está esperándome.
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Editado: 26.01.2026