Durante la semana, Ray fue el encargado de informar a la escuela de que Lily Oribe estaría ausente por un accidente. Sus profesores lamentaron el hecho dejando claro entre comentarios que su falta de responsabilidad podría resultar fatal en un periodo tan importante pero lo sorprendente es que ninguno preguntó su estado. Convirtiéndose en el intermediario, recibió todas las tareas que ella debía hacer durante su ausencia, comprometiéndose a entregar los documentos en su nombre.
En casa, Lily estaba descansando. Su nuevo trabajo comenzaría cuando pudiera caminar como normalmente lo hace. El primer día de la semana conoció al ama de llaves, ella se encargaba de las comidas y limpieza, ahora como Lily iba a cocinar, sus tareas cambiaron. Le mostraría la casa después y le enseñaría el menú ideado por un profesional. La mujer se lamentaba que el hombre tuviera que llevar una dieta tan estricta aunque era joven pero solo lanzaba comentarios sin sentido y ella no tenía oportunidad de preguntar más sobre su nuevo jefe.
Para no aburrirse mientras descansaba, Alan se quedaba cerca mientras leía gruesos libros de medicina. Tenía apenas tres años más que ella y cursaba la universidad en una ciudad vecina, es el tío de Ray del lado materno y concuñado del señor Dávalos.
Escuchó de su boca que tuvo que tomar dos veces el examen de admisión pues en el primer intento, quedó en lista de espera y al final hubo un problema con los resultados que lo hicieron abandonar al no poder validar sus créditos. Lily ahora que lo veía bien, parecía una versión madura de Ray, un joven llamativo con un poco más de experiencia y al parecer decidido a cumplir su meta. También noto que cuando le hablaba, le sonreía por lo que decidió confiar en él.
Llegaban momentos en qué se quedaban en silencio y no podía evitar pensar si estaba haciendo lo correcto. Huir de casa y vivir con un extraño podría parecer un secuestro no importará como lo explicará, recibir ayuda a cambio de nada y además un trabajo que desconocía si podía hacer bien. En menos de medio año terminaría la preparatoria y después, pase lo que pase, comenzará a trabajar. Planear su futuro podía hacerlo cuando tuviera un piso donde caer.
— Oye, Lily, ¿estás escuchándome?
— No, ¿qué me preguntaste?
— Debo irme a casa de mis padres el jueves en la tarde así que podré acompañarte a casa cualquier día antes de ese... ¿Podrás?
— ¿Crees que podré recoger mis cosas y me dejaran irme sin hacerme algo?
— Para eso voy yo... Te defenderé...
Ante la respuesta, Lily estaba decaída. Nunca pensó que solo una decisión le costaría tanto y quizás había algo que no está viendo por lo que solo cargo con las consecuencias de eso. Si ya no podía hablar con ellos, significa que solo buscaban una excusa para expulsarla?
— Hmmm mis padres son sobreprotectores. Sabes que Ray y yo tenemos cuatro años de diferencia y bueno, la perdida de mi hermana mayor y madre de él hizo que se asustarán de perder un ser querido. Fui educado en casa y no podía viajar.... Sin avisarles a todos donde estaría Cuando vi el mundo por mi mismo, me emocioné de conocer lo mismo que ella...
— ¿Y eso? — Respondió cortante sin querer.
— Te abro mi corazón y eso respondes? Jajaja... A lo que voy es que cada casa tiene sus dificultades. No habría podido vivir solo de no ser por Ángel, en tu caso, Ángel te ayudo porque no podía dejarte ir lastimada. Todo el mundo es peligroso y si el lugar seguro ya no es tu casa, tienes que elegir donde será ahora. Si decides quedarte aquí, Angel te protegerá y si no, puedes mudarte conmigo y yo te protegeré.
— Creo que confío más en el señor Dávalos que en ti
— Ah, acaso estás asustada de que está belleza te robe el aliento? Aún no eres mi tipo.
— Tampoco el mío — se rió — vamos mañana a recoger mis cosas, no puedo quedarme quieta más tiempo antes de sentirme culpable.
Alan sonrió al ver la nueva expresión de Lily, ella seguramente era bonita y cuando se sintiera mejor, esperaba poder escucharla hablar de lo que quería hacer.
Al día siguiente, Lily se vistió con la ropa que le prestaron, jeans y playera además de un abrigo que le entregó Alan. Cubrió su rostro con unos lentes de sol enormes y un cubrebocas. su cara tenía aún las marcas de los golpes que recibió y maquillarlos no era una opción. Alan la llevó del brazo hasta el auto y de allí fueron a su casa. No había visto al señor Dávalos y pensó que estaba ocupado con el trabajo. Ella decidió solo llevar una bolsa grande de basura y la llave de la casa.
Cuando llegaron al lugar, había silencio total. Incluso para ser día laboral, sus hermanos debían estar en casa dado su horario de exámenes previo a vacaciones. Entró junto a su acompañante y logró ver qué la casa estaba muy descuidada. Alguna vez su madre le dijo que no era indispensable para hacer las tareas del hogar pero nunca había visto la casa tan sucia en sus dieciocho años de existencia, comida tirada, trastes sucios incluso tierra en el suelo por mencionar algo; parecía que pelearon hasta el cansancio. Subió al segundo piso donde estaban los dormitorios y cuando llegó al suyo y abrió la puerta, sus piernas simplemente perdieron su fuerza.
En su habitación no había nada más que muebles vacíos. El espejo de su tocador estaba roto, su ropa había desaparecido, su maquillaje también, zapatos... todo. Entro para ver qué podía encontrar que le sirviera pero no había nada que guardar. Alan se sorprendió de ver qué allí ya no había nada como si quisieran borrar la existencia de su hija después de una discusión.
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Editado: 16.02.2026