Solo una ordinaria historia de amor

12

Lily estaba en problemas.

Debido a su torpeza había roto dos platos de la vajilla que el señor Dávalos usaba en casa. Martha habló en su nombre diciendo que fue un accidente pero estaba tan asustada que no pudo disculparse por sí misma. Escondida detrás de la falda de la mujer que le enseñaba, sentía que sería regañada en cualquier momento. El señor Dávalos le quitó importancia y le recordó que su seguridad es primero. La manera en que habló y revisó si sus manos estaban heridas le resultó una acción tan desconocida que lo único que pudo hacer fue soltarse a llorar. No hubo palabras que lograrán calmarla haciéndola sentir peor por romper pertenencias de alguien que amablemente le dio la mano en un momento de necesidad.

Confundido, el señor Dávalos le pidió que si tenía algún problema o quería hablar de algo, podría buscarlo en cualquier momento. Ella agradeció la ayuda prometiendose que no volvería a romper ninguna de sus pertenencias. Los siguientes días, cocinó en total silencio, limpio aunque ese no era su trabajo y cuando no estaba ocupada, estudiaba en su habitación los pocos libros que le habían quedado. Cuando ayudaba a Martha, recordaba que quedaban pocos días para navidad y año nuevo así que por dos días podían hacer una excepción al menú y preparar algún platillo más tradicional o relativo a la época. Lamentaba en voz baja que su jefe hubiera renunciado a cualquier tipo de reunión social después de quedar viudo aunque no se mencionaba a la familia, solo podía suponer que no se llevaban bien desde que ocurrió el accidente.

Alan y Ray regresaron el sábado antes de la cena de navidad. Cómo anfitrión, el señor Dávalos dio regalos a sus invitados e hizo un brindis en su nombre. De alguna manera, logró ser una cena muy animada pese a que Lily se sintió desplazada cuando Ray entregó su regalo al mismo tiempo que Alan, ella no tenía nada que dar pero estaba recibiendo algo de ellos. En su familia, no se acostumbra dar regalos en navidad y además de la cena, solo se ofrece café y una conversación incómoda. Estaba a punto de llorar por no considerar festejar algo junto a ellos.

— Está cena fue preparada por Lily incluido el postre, no se quién mencionó que me gustan las tartas y hay una variedad de ellas. Gracias — dijo el señor Dávalos sonriendo desde el otro lado de la mesa.

Lily sonrió, estaba siendo un poco cohibida ante la situación. Solo siguió los consejos de Martha a la hora de cocinar y resultó algo bueno. Alan también alabó su comida pero Ray no dejaba de mirarla como si fuera la primera vez que se encontraban. Él también parecía algo decaído pero no sentía que fuese algo por lo que debería preguntar si no eran cercanos.

Más tarde, se reunieron a tomar café en la sala. Alan contaba algunas historias que le contó su abuelo; Ray tocaba la guitarra para todos y Lily miraba la ventana. De no ser por ellos, quién sabe cómo habría pasado esos días en la calle, no tenía muchos amigos como para poder pedirles un favor grande, además de tener poco dinero quizás su única alternativa hubiera sido regresar y rogar perdón. Era una temporada fría pero estaba agradecida de tener una cena sin escuchar gritos y reclamos.

Después de medianoche cada uno regresó a su habitación. Lily subió rápido a su dormitorio. Tenía un nudo en la garganta que le hacía sentir que lloraría en cualquier momento si hablaba. La cena fue buena, el intercambio de regalos también pero si ella hubiera participado más, tendría otra anécdota que contar. La mañana de navidad, solo se rompía el silencio de la casa con las suaves notas que salían de un violín que seguramente Ray estaba tocando. Cuando se levantó, fue Alan quien llamó a su puerta y le pidió bajar a desayunar. Todos estaban reunidos en la mesa, se habían servido comida y conversaban igual de animados que antes.

— Voy a tomar más clases de canto el siguiente semestre y al terminar intentaré quedar entre los mejores puestos para audicionar en Galia Inc. — anunció Ray

— Ya veo... Aun así cuando necesites descansar, solo hazlo. Si te esfuerzas demasiado puede ser contraproducente.

— Tío, no lo diga así. Mi sueño aunque parezca imposible es convertirme en un idol... quiero que las personas vuelvan a escuchar lo hermosa que puede ser una voz sin manipulación tecnológica.

Lily pensó un poco tras escuchar eso, parecía difícil pero no imposible. En la actualidad, no había muchos cantantes cuyas interpretaciones no fueran hechas con arreglos de sintetizadores de voz; muchos artistas que se dedican solo a cantar, ya no necesitan pisar un escenario para hacerlo y en su lugar, solo usan hologramas o avatares que los representen. Por supuesto, existen grupos de música que han logrado sobrevivir al cambio pero ya no es una meta que alguien se digne a alcanzar. Era muy costoso, podría no ser retribuido al inicio y lo peor de todo sería que nadie reconociera las canciones que has lanzado sin importar la promoción. Había algunos arriesgados que solo quieren volver a los orígenes y funciona pero aún así, era un plan que podría salir mal en cualquier momento.

— Ray, si quieres ser conocido, aprovecha todas las oportunidades que te brindan — sugirió su tío Alan — no te preocupes por el dinero, tanto Angel como yo te apoyaremos de todas las maneras posibles.

— Gracias... espero que salga todo bien en mis siguientes clases mientras eso sucede... comenzaré a participar en obras de teatro a partir de abril. — anunció orgulloso.

— Bravo — aplaudieron todos. Ray sonrió satisfecho. La oportunidad se presentó y la tomo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.