Solo una ordinaria historia de amor

13

La tarde del día de navidad, Alan y Lily se alistaron para ir al centro comercial. Alan había notado que ella salió muy contenta de la oficina de Ángel y aunque no quería pensar mal, sentía que al abrir la boca lo que saldría de ella sería un comentario tipo "él podría ser tu padre". De todos modos, cuando vio a Lily acercarse a él, sonrió con una muñeca estúpida en su cara, era una mujer bella así que no sería extraño que otros hombres intentarán cortejarla.

— ¿Me veo extraña?

— Para nada, ¿el maquillaje era tuyo?

— El señor Dávalos me lo regaló. No suelo maquillarme mucho pero sé hacerlo bien... ¿nos vamos? Tengo que regresar a preparar la cena.

Alan sonrió y la escoltó al auto. Lily subió sintiendo que debía prestar atención a todo lo que sucediera a su alrededor, era un ambiente extraño si consideraba que nunca salió con un hombre de compras. No intentaron mantener la conversación viva y se limitaron a escuchar música.

El centro comercial de la ciudad no era muy grande pero muchas personas lo visitaban porque era el único lugar donde había un cine abierto las veinticuatro horas. Alan se estacionó y ambos entraron al lugar. Las tiendas estaban abiertas como cualquier otro día, había gente visitando y comprando por lo que él esperaba poder engañarla un poco para comprar la ropa que necesitaba. Para su buena fortuna, la tienda a la que entraron era una cadena comercial famosa y tenían muchas prendas en rebajas por temporada. Ella solo entró porque vio un abrigo que le encantó y se sorprendió aún más cuando salió con bolsas en sus manos. Alan estaba confundido por su reacción, pensó que visitaría más lugares pero ella parecía saber lo que quería y dónde lo conseguiría.

— Este no era el trato... es demasiado para mí.

— Es de mi parte y del señor Dávalos. El té tiene mucha estima...Hmmm... ¿Irás a clases de música con Ray?

— No estoy segura... no soy buena cantante y no hay nada que fuera estudiar... ¿Es raro?

— No lo es pero tampoco es malo probar algo. Aprovecha que el señor Dávalos quiere pagarte las clases, no sabes si en el futuro una clase como esa te servirá.

— Lo voy a pensar...

Pasaron a una tienda vintage donde él encontró un CD que faltaba en su colección. Se emocionó tanto que parecía otra persona, fue a pagar sin pensarlo dos veces. Ella vio el nombre y los reconoció de inmediato, una banda de heavy metal llamada Blue Romance cuyas canciones más populares eran en un tono melódico con un fuerte entrega vocal muy emocional. Viendo su emoción no podía dejar de recordar que se decía que en sus conciertos salían llorando por la entrega del vocalista y los sentimientos encontrados que te provocaba la manera de transmitir sus letras.

— ¿Tienes alguna canción favorita de ellos?

— No... pero escucho con frecuencia Restcalm, Ghost Lover y Sparkle — comento mientras caminaban. Alan iba encantado con su compra al mismo tiempo que buscaba un lugar para comer algo y descansar.

— ¿Te gustaría ir a verlos en concierto? Tengo un par de entradas para uno de los conciertos que ofrecerán en febrero, ¿quieres ir?

— Me encantaría

Alan miró la sonrisa que marcaba su rostro, no había nada inusual en ella salvo el hecho de que quería besar esos labios. Ella lo guío hasta un lugar donde vendían helado y se sintió apenado de pensar que podría hacerle algo cuando no era difícil adivinar que se iría si se sentía amenazada. Suspiro, aún no era tiempo de hacerle algo como eso.

Terminaron de comer y dieron otro recorrido por el lugar. Lily también compró regalos para ellos con su dinero, busco algo simple pero significativo que, aunque no lo quisiera pensar, podría ser desechado si se volvía algo pesado de tener. Alan se quedó atrás mientras ella elegía y recibió con alegría ese algo que eligió para él. Regresaron a casa con varias bolsas y a su llegada, ella le agradeció el rato que pasaron juntos y subió de inmediato para ver al señor Dávalos.

Alan fue a su dormitorio donde Ray estaba esperándolo.

— ¿Que hay? — saludo el. llevaba en sus manos su CD y el regalo que le dio Lily.

— ¿Por qué se tardaron tanto?

— No nos tardamos... Ray, ¿estás bien?

— Lo estoy pero no creo que debas jugar con Lily. — señaló enojado

— No juego con ella, solo es una nueva amiga. — respondió pero esa palabra resultaba muy pesada. Sin duda comenzaba a tener interés por ella.

— No me importa solo no la agobies. Ella ha sufrido mucho y no está para que alguien como tú la moleste.

— ¿Alguien como yo? Hablas como si tu tío, o sea yo, fuera un mujeriego. Lily es una buena mujer y no estoy olvidando la manera en que la encontramos solo cumplo con la promesa que hicimos.

— ¿Y el abrazo de antes que fue?

Alan perdió el color que le quedaba en la cara. No pensó que alguien los hubiera visto abrazados.

— Solo fue la emoción del momento... además mi pequeño sobrino, no tienes nada que decir sobre esto o, ¿es que tienes algún interés en ella?

— No, solo quiero ser su amigo. Así que tío, te pido que no le hagas creer que estarás a su lado si le darás la espalda.




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