El regreso a clases fue tan temible como imagino. Ver las caras de sus compañeros de aula le provocaron dolor de estómago. Cómo le faltaban libros, tuvo que pedirlos prestados para sacar copias y poder estudiar. Los profesores le permitieron hacer algunos exámenes solo porque se justificó su ausencia pero le dejaron claro que no tendría la misma validez que otro examen que presentó a tiempo.
Lily estudió y aprobó sin problema. Fue su compañera de aula, Diane quien le prestó los libros y mientras esperaba las copias, vio un lugar que solicitaba personal. Fue a preguntar y el dueño del lugar antes de cualquier cosa le pregunto:
— ¿Sabes cantar?
— Solo en la ducha...
— ¿Memorizas canciones rápido?
— Bueno, más o menos mientras sean populares
— ¿Quieres hacer una prueba?
— Pues no estaría mal pero le advierto que soy mala cantante.
Le indicaron el lugar donde sería el escenario, podría comenzar cuando estuviera lista y lo primero que se le vino a la mente fue una frase de una canción que escucho en el radio "deseo ser tu ángel... esta noche"; la canción no iba en orden. No sabía si lo estaba haciendo bien o no pero el gerente y otras personas estaban cerca escuchándola.
— Me gusta... eres tímida en el escenario pero se te quitará con el tiempo, vamos a mi oficina.
— De acuerdo
En media hora ya tenía el empleo. Su trabajo sería simple, ir viernes y sábado a cantar para el público durante la tarde-noche según las peticiones que se hagan. El jefe dejó claro que buscaba dar oportunidad a las personas que se dedicaban a la música y usarán su lugar como lugar de presentación. Lily aceptó pero no firmó nada hasta hablarlo con el señor Dávalos. Por muy mayor de edad que fuera, quizás, se le notaba la desesperación en la cara para poder ser estafada en su primer trabajo fuera de casa.
Más tarde, cuando el señor Dávalos llegó, me comentó la situación en la que estaba. Él se ofreció a acompañarla pero al ver su cara de incomodidad le sugirió llevar a uno de sus asistentes. Ella aceptó de inmediato y después fue a estudiar a su habitación, ya había cocinado todo lo que necesitaba así que se dedicó a estudiar el material que había conseguido.
La semana escolar fue un poco complicada, tenía tantos trabajos en grupo que no tendría tiempo de reunirse con todos a lo largo de los días; tareas, trabajos y otras obligaciones dejaron que su mente se mantuviera ocupada que los pensamientos sobre su familia habían desaparecido casi por completo. No tenía porqué pensar en lo que había sucedido con ellos y no sentía que debía disculparse por estar ausente. La dejaron sola, la obligaron a elegir vivir y no quedarse en el lugar que se supone debería ser seguro por lo que, a dónde la llevarán los pies, no tendría que justificarlo con nadie.
Pronto llegó el fin de semana. Su nuevo jefe, el señor Tomás Flores, tenía el contrato listo para ser firmado. Lily apareció junto con el asistente del señor Dávalos. Revisaron algunos términos y al ver qué se mostraba cooperativo, no parecía alguien que hiciera malos tratos. Lily solo debía cantar las canciones más populares de una lista seleccionada, recibiría dos comidas al día, se le pagaría al contado cada día en que se presentará y también estaban incluidos los gastos médicos que derivarán del uso continuo de su voz.
Ella estaba feliz, nerviosa pero entusiasmada. No recordaba donde escuchó pero alguien que conoció le dijo que tenía una buena voz y debía cantar si lo deseaba, por desgracia sus padres odiaban todo lo relacionado con las artes por lo que recordar las palabras de ese extraño y sus deseos para el futuro no estaban en la misma oración.
El viernes por la noche, tímidamente saludó a la audiencia, cometió muchos errores al seguir la pista pero fueron los aplausos del público quienes hicieron que la noche se sintiera especial. Cuando recibió el primer pago, halagos y vio al chófer del señor Dávalos no pudo evitar sonreír. Tenía un ingreso y un lugar al cuál regresar, esperaba poder pagar lo que el señor hacía por ella, su deuda era grande y aunque no se conocían del todo, estaba confiando en que él podría ser una persona que la ayudara a buscar lo que quería de su vida a partir de hoy.
A veces, los días se volvían pesados, cansados o monótonos, Lily había aprendido a disfrutar todo lentamente. El dinero que estaba ganando, lo que ahorraba y gastaba, sería dedicado a su benefactor. Solo fueron poco días, y sentía que algo cambió en ella pero no podía distinguir que era. Ahora podía sonreír con tranquilidad al intercambiar saludos o se emocionaba solo por escuchar su teléfono sonar aun sin saber quién era, podía leer los mensajes sin temblar. El pasado donde solo el timbre le causaba miedo y nerviosismo había desaparecido, un mensaje de Alan bastaba para hacerla sonreír aunque la pregunta frecuente era: ¿podemos vernos?
Lily nunca se dio la oportunidad para enamorarse o mejor dicho, en interesarse en el sexo opuesto y ahora, sentía una emoción por verlo, algo distinto que su cuerpo quizás ya había experimentado y ella se negó a aceptar como una forma de interes, Alan era un buen tipo pero apenas se conocían, la pregunta que pudo haber respondido con un si, era como una prueba difícil para saber su atracción hacia él pero no habia nada que cuestionarse si el motivo para hablar era solo extrañarse. Alan lo sabía, Lily apenas lo estaba conociendo y su siguiente encuentro era un concierto de Blue Romance.
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Editado: 06.04.2026