Solo una ordinaria historia de amor

18.5

Pov Tessa

—Mamá, ya no hay huevo, también parece que se va a acabar el gas y mañana es la fecha límite para pagar la luz.

—¿Y a mí qué me importa? Dile a Lily que te dé dinero. Ella sabe dónde está.

—Mamá, Lily no está aquí. ¿Podrías dejar de ver esa cámara por un segundo y ocuparte de la casa?

—Allí está —se quejó mirándola—. Solo me buscas para eso. Ya están suficientemente grandes para valerse por sí mismos, pero no; a la primera dificultad vienen a esconderse detrás de mi falda para que les solucione la vida. Busca a tu hermana y dile que te ayude; estoy muy ocupada.

—No es así... Papá está de viaje de negocios o no sé qué y no tenemos nada en la despensa. ¿Qué van a comer mis hermanos?

—En mis tiempos, las tortillas y la sal eran un buen alimento. Vete, no te quiero ver.

Desde que Lily se fue, la casa está patas arriba.

Desde que Lily se fue, la casa es un lugar tan desconocido para mí que siento que ya no pertenece a mi vieja vida. Cuando regresé de vacaciones en invierno, la casa era una pocilga. Mis hermanas lloraban frente a mi mamá pidiendo comida, mientras Mike no sabía qué hacer y miraba a todos lados buscando ayuda. Papá se quejó conmigo de que no puede irse un tiempo y regresar a un lugar tan inmundo. Quise saber dónde estaba ella, pero solo gruñó y me alzó la voz. Mike ni siquiera pudo decirme qué sucedió, pero dejó claro que Lily salió por su cuenta. No entiendo cómo mi hermana mayor es tan malagradecida y se atreve a irse como si se mandara sola. Dejó a unos niños solos, tan irresponsable y, peor aún, no dejó instrucciones ni dejó dicho cuándo volvería. Ella debería entender cuál es su lugar; no puedo hacer todo sola, pero ella, que estaba aquí, actuó como una rebelde y solo dejó atrás lo que era un lastre.

—Tess, tengo hambre.

Me dijo Elli que buscaba desesperadamente algo de comida en la alacena. No hay nada más que envolturas de las frituras que compraba ella.

Me tomó dos días completos limpiar y, aun así, no pude comprar nada de despensa porque mi padre dejó el dinero contado. Cuando regresé a clases, tuve que pedir permiso para salir del dormitorio durante los fines de semana y asegurarme de que mis hermanos pudieran comer algo. Mi madre sale y hace sus mandados, pero ya no cocina porque el dinero no le alcanza para comprar víveres; mi padre va a trabajar y solo llega a dormir. Dejan poco dinero y no alcanza. Sami y Elli fueron sacadas de sus equipos por pagos atrasados; aunque Mike parece imperturbable, solo va a la escuela, estudia y come lo que sea que no se lo coma a él.

Y Lily no aparece por ningún lado. La busqué en los alrededores, pero nadie la había visto. Aunque se esconda, lo que hizo no desaparecerá.

Dejé pasar algunas semanas hasta que decidí ir a su escuela. Entré por la puerta de atrás y fui a su aula. Por suerte, Mike pudo decirme en qué salón estaba. Lo único que necesito es que me diga dónde guarda el dinero para emergencias y comprarles algo de comer; mi madre hace lo que puede, pero su obsesión por no ser el centro de atención y pelear contra los vecinos no la deja concentrarse en otra cosa.

Apenas la vi, me acerqué corriendo y, al sujetarla del brazo, su reacción fue tan rápida que me sorprendió. No dio muestras de reconocerme, pero sabía quién era.

—¿Dónde diablos vives? Te fuiste de casa y dejaste atrás todas tus obligaciones. —Le dije, fue lo primero que se me ocurrió.

—No sé de qué hablas. —respondió y siguió caminando.

—Lily, ¿cómo te atreviste a irte de casa? No pensaste en papá o mamá... ni siquiera en tus hermanos que viste crecer... ¿Por qué nos abandonaste? Eres una ingrata, no te faltaba nada y aun así, te fuiste llevándote todo contigo.

Mis gritos atrajeron a la multitud. Lily no es buena llamando la atención; se pone nerviosa que todos la observen. Me miró, pero no con odio, sino con miedo; lo sabía, estaba arrepentida de dejar la vida para la que nació, dejar atrás lo que era ella y sus responsabilidades como hija mayor.

—Yo no tengo nada que decir. —Respondió y corrió lejos de mí.

Ella no es buena atleta. Corrí detrás de ella; en algún momento soltó su mochila y, cuando estuve tan cerca, en lugar de jalarle el cabello, la empujé contra las escaleras y cayó rodando en ellas. ¿Por qué pensó que podía librarse de nosotros así como así? ¿Dónde quedó lo que mamá le enseñó? Ni siquiera tiene un lugar al cual volver... Me enoja. Tenerla cerca no sirve, pero al menos es útil en lo que hace y ahora que se atrevió a abandonar el hogar en que creció, no sé cómo se atrevió a fingir que tenía una buena vida.

No se levantó, no había sangre, pero ya había llamado la atención. Regresé por donde entré mientras los curiosos hablaban entre ellos sobre el accidente que Lily causó.

Si eso no servía de castigo por su desobediencia, entonces nada la corregiría.




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