Connor entró a la segunda puerta, completamente destruido. Sus pasos eran pesados como si no quisiera seguir avanzando. En su rostro se marcaba cansancio y su mirada permanecía cabizbaja. Dio un paso así el frente seguido de una respiración profunda y se preparó para seguir adelante decidido a que el sacrificio de su mejor amigo no fuera en vano. En este nivel no comenzó a correr intrépidamente, en cambio se puso más cuidadoso incluso intentando no hacer ruido aunque estaba seguro de haber recorrido este nivel miles veces apenas, recordaba cómo se veía la puerta de entrada. Para él la sensación sofocante del calor infernal que le hizo quitarse la capucha y los ríos de sangre que le erizaban la piel eran completamente nuevos. En un punto de su recorrido se quitó las botas por la sensación de que todo su cuerpo comenzaba a quemarse lentamente, pero inmediatamente su pie desnudo tocó el el suelo rocoso.
soltó un grito al aire y se puso de nuevo las botas (el suelo le había quemado la planta de su pie) y se sentó en una piedra para intentar recuperarse de esa quemadura. Una vez que su mente pudo dejar de pensar en el dolor noto que la bota estaba completamente intacta, aunque esto le pareció curioso no pudo seguir pensando en este hecho porque vio una figura moviéndose a la lejanía. Connor movido por la curiosidad se dirigió hacia esa figura lentamente y con cuidado con la esperanza de que no fuera nada peligroso lo que se le acercaba. Con cada paso se volvía más cuidadoso y aún más porque esta figura iba hacia él con una gran velocidad.
Aunque las manos le estuvieran temblando a Connor el no se detuvo a causa de la curiosidad sobre la identidad de esa cosa. Los dos avanzaron hasta que por fin pudo identificar que la cosa era un pequeño barco antiguo de madera navegando por los ríos de sangre que encima de él llevaba a alguien con una túnica negra que lo estaba dirigiendo hacia él. Al notar esto el cuerpo de Connor se relajó y sus pasos cambiaron de pesados y temerosos a seguros simplemente por que el que conducía ese navío era humano. aunque duraría poco asi por que cuando el barco y el por fin estaban uno frente el conductor se bajó del barco de el barco con un solo salto descubriendo que era una chica morena, alta y de rizos. A esta no le tembló la mano ni un segundo al amenazar a Connor con un machete para que se alejara del barco. Esto causó que Connor retrocediera hasta tropezar con una piedra y caer de espalda contra el suelo ardiente.
–Espera, espera, no me hagas daño–Connor puso sus manos enfrente de su cara a causa del susto.
–Solo otro de los tontos que quiere llegar a la puerta.
la chica bajó su arma y volvió al barco mientras rodaba los ojos.
Connor al escuchar lo de “otro” se levantó y su expresión cambió.
–Espera no te vayas, como que otros, dime algo.
Intentó agarrarla del brazo.
La chica frunció el ceño y lo empujó con su codo.
–no me toques y aléjate de mí.
Y, sin mirarlo, subió al barco.
Connor cuando notó que el barco se comenzó a mover agarro impulso y saltó hacia él.
Su mano agarró una esquina del barco y con esfuerzo logró subirse a este sin al río de sangre. Al subirse la chica se dio cuenta de que estaba allí. Connor se escondió en un cuarto del barco a causa de que la chica tenía su machete y en sus ojos no había ninguna intención de mostrar piedad. A Connor le temblaban las manos y estaba utilizando su propio cuerpo para evitar que la chica entrara.
La chica golpeó la puerta con el machete.
–Sal de ahí o si no te mato.
Connor tenía la respiración agitada y sostenía la puerta con todas sus fuerzas.
–No voy a salir de cualquier manera me ibas a matar así que me quedaré aquí no importa si tengo que esperar cien años para salir para que no me mates al salir, lo are tengo ese tiempo y de sobra.
La chica cruzó los brazos, soltó un suspiro.
–Pues yo te puedo esperar mil años así que sal de una vez.
Connor soltó una risa nerviosa.
–Parece que los dos tenemos tiempo, qué te parece si charlamos un poco para pasar el tiempo.
La chica apretó los dientes.
–Entonces si vamos a pasar tanto tiempo juntos entonces al menos cállate !la puta boca!
Connor soltó una pequeña risa.
–Te hoy decir lo de la puerta, pero acaso sabes que se necesita una llave para cursarla.
La chica patio la puerta.
–Todos saben eso estúpido.
Connor se quedó pensando unos segundos.
–Pero yo te puedo decir dónde está.
La chica abrió los ojos y detuvo sus intentos de que Connor saliera de ahí.
–Mentiroso, eres solo un mentiroso.
Por fin la respiración de connor se relajó.
–Crees que pondría mi vida en riesgo solo por mentirte.
La chica lo miró a los ojos a través de las pequeñas rejillas metálicas de la puerta.
–Está bien, habla de una vez.
Connor abrió la puerta lentamente.
–Si prometes no matarme al salir de aquí y responder mis preguntas y llevarme con esos otros tipos conseguiste la llave.
La chica y Connor estrecharon las manos para cerrar el trato y Connor ya no estaba temblando gracias al ver que su mentira había funcionado.
Connor estaba convencido de que los otros tendrían o sabrían algo sobre la llave.
Connor miró a la chica.
–Oye me di cuenta de que todavía no se tu nombre.
La chica lo mira y suelta un gruñido.
–Enserio preguntas mi nombre sin siquiera yo saber el tuyo.
Connor se ríe de nervios.
–Perdón me llamo Connor y tú.
La chica deja de estar a la defensiva por un momento.
–Me llamo Maria.Dentro de Connor aparece un impulso que le dice exactamente qué palabras decir.
–Mejor te llamaré Charlotte.
Maria suelta otro gruñido.
–Ese no es mi nombre estupido.
Connor otra vez suelta esa risa nerviosa.
–pero ese nombre te queda bien es lindo como tu.
Connor no sabía de dónde venía esta personalidad pero algo en el fondo de él le decía que ella era alguien en el que podía confiar.