Sólo Una vez más. [s de Soltera #2]

Epílogo.

(Ethan)

Cinco años después....

Llegar a casa después del trabajo puede ser casi igual de estresante que pasar todo el día rodeado de niños y adolescentes molestos que no toman en serio mi trabajo. Aunque la academia donde trabajo me queda bastante cerca de casa y me permite estar pendiente de mis propios hijos, es cansado cuando me toca que cuidarlos mientras mi esposa está de viaje de negocios.

A medida que me voy acercando a nuestra casa, me detengo un momento frente a la floristería para encargar un ramo de lilas para la cita de hoy. Le pido al encargado que las envíe al restaurante alrededor de las ocho de la noche.

Una vez que termino, me dirijo de nuevo a casa. Al llegar me doy cuenta de algo: Olvidé mis llaves de nuevo en alguna parte.

Dudo por un momento si tocar el timbre o irme hacia el patio trasero para poder entrar. Mi esposa enloquece cada vez que olvido mis llaves, me regaña por largo rato y luego termina olvidando el motivo por el que estaba enojada.

Me decido por tocar el timbre, son casi las seis de la tarde por lo que debería apurarme un poco y bañarme antes que me dejen sin tiempo para prepararme para nuestra cita de hoy.

Una vez que toco el timbre, espero un par de minutos antes que la puerta se abra y la vea. Está descalza, viste un sencillo vestido veraniego y lo mejor de todo es que está molesta con los brazos cruzados y el ceño fruncido a punto de regañarme:

-¿Volviste a olvidar tu juego de llaves? ¿En dónde fue esta vez?

-No tengo idea cariño- le respondo antes de besar su mejilla.

-Hablo en serio Ethan, cualquier día de estos un extraño puede encontrarlas y podría ingresar a nuestra casa como si nada. Eres un adulto descuidado, los niños tienen que aprender lo mejor de-

-¿Qué tal estuvo tu día?- la interrumpo mientras me agacho hasta quedar a la altura de su enorme vientre de siete meses y medio. Acaricio su estómago y lo siento moverse mientras le hablo.

-Sí bueno, aún sigue horneándose ahí adentro- me contesta. Una vez adentro de la casa, dejo mis cosas en la entrada y me doy cuenta de algo.

-Pensé que ibas a estar lista cuando viniera.

-La niñera nos canceló. Le surgió una emergencia y no podrá cuidar a los niños hoy. Me temo que nuestra cita tendrá que ser otro día.

-Siempre podemos dejarlo para otro día.

-¡Oh no! Ni se te ocurra. Es nuestro aniversario. Ya suficiente difícil ha sido esperar todo el día a que regresaras.

-¿Quieres que llame a alguna de mis hermanas? ¿A la nana?

-Qué va- hace un ademán para restarle importancia- aún si le pedimos a alguien que los cuide, a él no podríamos dejarlo en casa- se acaricia el vientre mientras me mira de nuevo y sonríe.

- O ¿podríamos tener nuestra cita en casa?

Antes que pueda contestarme, tengo mis piernas inmovilizadas por Cleo y por Jacob. Hago un esfuerzo para sujetarlos a ambos al mismo tiempo, mientras me dirijo a la cocina para cenar.

-Quizá deberías bañarte antes de cenar -me dice Cleo, acaricio su cabeza intentando peinarle el cabello alborotado de color negro y largo, me mira con sus expresivos ojos azules, noto que está bastante emocionada por algo - Preparamos las burbujas antes que llegaras.

-¿Tocaron la caja de las burbujas? -les pregunta su madre. Mira interrogativamente a Jacob quien sólo se encoge de hombros.

- Preparamos la bañera –me dice a mí, su sonrisa traviesa me inspira un poco de desconfianza, no tanto por el hecho de que le falta un diente de los de adelante y eso lo hace ver aún más travieso. Sin duda, es el que más se parece a ella, con sus ojos grises y cabello castaño, mientras que Cleo se ve más como yo cuando era pequeño.

-Iré a revisar esas burbujas –les digo mientras dejo a Cleo en su silla. Me dirijo al segundo piso rumbo al baño, me doy cuenta que hay demasiadas burbujas en la bañera nada más. Una vez adentro, comienzo a sentir algo moviéndose sobre mis pies, lo siento de nuevo y me obliga a gritar mientras salgo de la bañera. En cuestión de segundos tengo a toda la familia frente a la puerta preguntando qué ha pasado.

-¿Qué te sucede?- me dice mi esposa mientras me pasa un albornoz y una toalla.

-No lo sé, hay algo en la bañera. Es algo duro, pesado, yo qué sé.

-Déjame ver –me dice antes de acercarse, se arrodilla frente a la bañera aún con un poco de incomodidad, la veo destapar la bañera y esperar a que todo el agua jabonosa desaparezca. Cuando se da cuenta de lo qué es sólo mira hacia nosotros bastante seria –Alguno de ustedes dos ¿podría explicarme que hace la tortuga en la bañera?

-Fue idea de Cleo –dice Jacob antes de salir corriendo de la habitación.

-Pero fue Jacob quien la puso ahí -dice ella antes de salir corriendo al igual que su hermano mayor.

-Un día de estos van a quedarse sin mascota. Y no pienso permitir que ingrese un animal más a esta casa ¿entendido?

-¿Qué te digo? Te ves más hermosa que nunca estando embarazada y molesta.

-Espera a que nazca el bebé para poder hacerme cumplidos, estoy tan gorda que ni siquiera me reconozco, además es tu culpa que yo- el timbre suena y nos interrumpe. Ella baja a ver quién es mientras yo termino de bañarme.




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