Sombras

Capitulo 1: Entre sueños y rutinas.

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"Entre la penumbra y el fulgor eterno, danzan silentes los que cruzaron el velo, portando verdades que solo la sombra y la luz comprenden."

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El sol brillaba sin prisa sobre los tejados de la ciudad. El cielo despejado anunciaba un día tranquilo, perfecto para comenzar de nuevo. Frente a una casa imponente, de muros blancos y ventanales amplios, un par de jóvenes observaban la entrada con una mezcla de emoción y cansancio.

-No puedo creer que viviremos aquí -murmuró Andy, bajando la caja que traía en brazos. Sus huesos crujieron ligeramente al estirarse, aunque su expresión seguía tan tranquila como siempre.

-Técnicamente, es la casa de mi madre -respondió Zack, apoyando su caja al lado de la de Andy-. Pero sí, también me cuesta creerlo. ¿Quieres escoger tu habitación antes de que empiece la guerra?

Andy soltó una pequeña risa. La clase de risa que solo compartes con alguien que conoces desde que tienes memoria. Ambos habían crecido juntos, cruzado las mismas calles, enfrentado los mismos profesores... y ahora estaban por comenzar una nueva etapa bajo el mismo techo.

El interior de la casa era espacioso, casi demasiado para solo dos personas. Las paredes recién pintadas olían a limpieza y promesa. Mientras recorrían las habitaciones, comentaban sobre tonterías: si uno de ellos roncaba más que el otro, si sería mejor tener una sala de videojuegos o una mini cancha de básquet, si Andy por fin aprendería a cocinar algo más allá de sopa instantánea.

Todo era simple, natural. Como si el mundo entero estuviera en pausa, esperando.

Ninguno de los dos sabía -no todavía- que ese sería el último día realmente normal de sus vidas.

Ya entrada la noche, la ciudad había bajado el volumen a sus ruidos cotidianos. Las calles estaban casi vacías, solo iluminadas por faroles solitarios que teñían el pavimento con luz amarilla.

-No puedo creer que haya usado mi última energía en acomodar libros que ni leo -se quejó Andy, metiendo las manos en los bolsillos mientras caminaban rumbo a una tienda de conveniencia.

-No puedes leer cosas sin dibujos -respondió Zack con una media sonrisa-. Y no hablemos de tu "sistema" de organización. Tirar todo en un cajón no es organizar.

-Shh... funciona.

La conversación fluyó como siempre, saltando de un recuerdo a otro. Rememoraron las caídas más ridículas, los castigos más absurdos, y las veces que fingieron estar enfermos solo para jugar videojuegos todo el día. La risa era constante, como si sus voces intentaran llenar todo el silencio de la noche.

Hasta que apareció una sombra.

Se deslizó desde un callejón, tomando forma frente a ellos como un reflejo retorcido de humo negro con morado. Sin rostro, sin voz, solo esa presencia oscura que parecía flotar en el aire.

Zack ni siquiera frenó el paso.

-¿Otra vez? -dijo con un suspiro.

La sombra se lanzó sobre ellos, como siempre. Y como siempre, fue inútil. Su masa negra se estrelló contra sus cuerpos como una ola contra una roca invisible, para luego disiparse en el viento como si jamás hubiese estado allí.

Ninguno se inmutó. Solo se miraron por un segundo.

-¿Te imaginas que un día sí nos haga algo? -bromeó Andy.

-Lo dudo. Ya habríamos muerto hace años si pudiera.

-Tienes razón.

Y siguieron su camino, como si nada. Como si ver seres de otro plano fuera tan normal como cruzar la calle.

La tienda estaba a unas cuadras más adelante. Compraron algo de cena rápida: sopa instantánea, unas empanadas de microondas y bebidas energéticas que probablemente harían más daño que bien.

De regreso en casa, comieron frente al televisor. Ninguno prestaba atención al programa que corría de fondo. Estaban demasiado cansados. El día había sido largo, y la mudanza siempre dejaba ese tipo de cansancio que se instala en los huesos.

Cuando terminaron, solo cruzaron miradas y supieron que era hora de dejarlo todo para mañana. Subieron a sus habitaciones sin decir mucho. Se despidieron con un "nos vemos" automático, como siempre, y cada uno cerró la puerta detrás de sí.

La casa quedó en silencio, apenas interrumpido por el zumbido de la nevera y algún coche lejano pasando por la avenida.

Y entonces, mientras el mundo dormía... comenzaron los sueños.

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~~Zackx~~

~El sueño empezó en calma. Se encontraba de pie en un campo inmenso, cubierto de pasto bajo una luz dorada. Frente a él, un árbol enorme se alzaba, con ramas que parecían tocar el cielo. Había algo sereno en ese lugar... hasta que lo vio.

A lo lejos, siluetas comenzaron a aparecer. Uno a uno, ninjas vestidos de verde emergían entre la bruma, caminando hacia él en silencio. Todos idénticos. Sin rostro. Sin expresión. Lo rodearon lentamente, cerrando el círculo con pasos firmes.

Zackx no se movió. Algo dentro de él le decía que no debía. Y entonces, sin aviso, uno de ellos se adelantó... y lo apuñaló en el abdomen.

No hubo dolor. Solo el golpe seco, la presión, y la sensación de que todo el aire se había ido. El mundo se volvió negro.

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~~Andy~~

~Lo suyo no fue un sueño. Fue una caída libre al infierno.

Todo era oscuridad al principio. Luego llegó el olor. Sangre vieja, podrida. Carne en descomposición. Estaba en una habitación cerrada, con paredes llenas de sangre seca y símbolos que no podía entender.

Al mirar sus manos, notó que su piel se caía a pedazos. Veía su propia carne expuesta, negra y desgarrada. Cada vez que intentaba gritar, salía tierra de su garganta. A lo lejos, se oían susurros que lo llamaban por su nombre, cada vez más fuertes, más insistentes, como si algo... o alguien... estuviera por alcanzarlo.




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