Sombras

Capítulo 6: El Espejo Roto

El reflejo la miraba desde el otro lado del espejo, la imagen era inquietante y a la vez fascinante. Con cada milímetro que se acercaba al cristal, podía sentir que se intensificaba la conexión entre ambas, como si el espejo fuese un portal a otra dimensión donde reside su verdadero yo, el que estaba lleno de secretos oscuros y verdades olvidadas.

“¿Quién eres?” susurró Elena, sintiendo que su voz se perdía entre las ondas del reflejo. La figura en el espejo sonrió, pero era una sonrisa torcida, cargada de malicia.

“Soy tú, y no soy tú,” respondió la figura con una voz que pareció resonar en cada rincón de la habitación. “Soy la parte de ti que ha estado silenciada, la que carga con los secretos que tu madre nunca tuvo el valor de enfrentar.”

Elena sintió una oleada de terror recorrerla. “No puedo ser tú. Yo... yo soy real,” replicó, aunque su mente tambaleaba ante la posibilidad de que esa sombra pudiera ser una versión distorsionada de lo que era.

“Realidad es solo una construcción, querida,” continuó la figura. “Tu madre tomó decisiones que la formaron, pero tú eres la que hereda el peso de sus elecciones. ¿Querías la verdad? Aquí la tienes.”

Elena apretó el puño, pero se sintió paralizada frente a la intensa mirada de su reflejo. “No tengo miedo de enfrentar lo que mi madre hizo,” dijo, aunque en el fondo sabía que su voz temblorosa delataba su vulnerabilidad. “Voy a descubrir la verdad, cueste lo que cueste.”

“¿De verdad estás lista para ello? La verdad no se revela sin sus efectos colaterales,” advirtió la figura. “Cada puerta que abras puede llevarte a un abismo, tal como lo hizo con tu madre.”

Elena se sintió atrayendo el abismo, la sombra a su alrededor estaba alimentándose de sus dudas, tratando de convencerse que lo que temía era solo el eco de su propia mente. “Todo lo que quiero es entender. Si esto es parte de mi historia, enfrentaré las consecuencias.”

“Entonces, bienvenida a la historia que han intentado ocultarte,” dijo la figura, sonriendo más ampliamente. De repente, su rostro se transformó, se volvió rígido y sombrío, como si una máscara hubiera caído sobre ella.

Con un movimiento de su mano, la figura del espejo cambió, y en lugar de su propio reflejo, emergieron imágenes distorsionadas: luces parpadeantes de eventos pasados, voces llamando desde la oscuridad. En un instante, una imagen se agudizó: una joven con su madre, riendo bajo un árbol, pero la atmósfera parecía cargada de algo más. Comenzaron a aparecer sombras que al principio eran solo figuras nebulosas, pero pronto cobraron forma.

“Tu madre sabía que había algo más allá de lo que los demás podían ver. Mientras más se acercaba a la verdad, más se alejaba de la luz. Esto es lo que ella nunca te contó,” dijo la figura, su voz resonando en el aire.

De repente, una escena más intensa se vislumbró: su madre, visiblemente agitada, hablando con alguien en una sala oscura, el hombre que había visto en las fotos. El rostro del hombre se tornó inconfundible: Samuel. La tensión era palpable. Podía ver cómo su rostro se fruncía en preocupación mientras sostenía una carta, su mirada fija en su madre, como si le estuviera implorando.

“No puedes hacer esto,” decía él. “Las consecuencias son demasiado grandes. Dejarás que otros tomen decisiones por ti si sigues este camino.”

Elena sintió que su corazón latía con fuerza. Las palabras de Samuel reverberaban en su mente mientras la visión continuaba desarrollándose. ¿Qué decisiones había tomado su madre que la había llevado a su caída?

“Ella no estaba sola en esto. La sombra se extiende más allá de su voluntad, y ahora, tú también llevarás ese peso,” continuó la figura. “Pero el conocimiento no es solo un regalo, también es una maldición.”

Sudor frío le recorrió la frente mientras la escena cambiaba, mostrándole cómo su madre se alejó de Samuel en una rabia silenciosa, como si una decisión ya la hubiera atrapado en sus garras. Elena deseaba gritarle a su madre que regresara, que detuviera el ciclo, que la historia no tenía por qué continuar así.

“¿Acaso no ves? Tu madre fue la primera en romperla, pero ahora estás llamada a decidir. Puedes deshacer el daño, pero eso significará hacer sacrificios,” advirtió la figura, su mirada fija y penetrante.

“¿Sacrificios?” Elena parpadeó ante la horrenda certeza de que este ciclo debía romperse, pero las palabras resonaban en su mente, un eco envolvente que parecía capturar toda esperanza. “¿Cómo puedo romper algo que ni siquiera entiendo?”

De repente, una puerta apareció detrás del espejo, su borde luminoso contrarrestaba la profundidad oscura de los reflejos. La figura del espejo se desvaneció, pero no sin antes dejarle una advertencia final. “Cuando entiendas la verdad, asegúrate de estar dispuesta a pagar el precio.”

Elena se enfrentó a la puerta, sintiendo un tumulto de emociones. Todos sus instintos le decían que atravesar esa puerta era arriesgado, pero la curiosidad ardía en su interior.

Con una respiración profunda, la empujó suavemente. El sonido resonó cuando la puerta se abrió, revelando un salón que parecía ser otra dimensión; era más grande de lo que había anticipado y estaba lleno de objetos reminiscencias de su madre: fotografías, cartas y recuerdos que habían sido olvidados. La atmósfera estaba impregnada de nostalgia y un pesado silencio.

Mientras avanzaba, todo parecía cobrar vida, despertando ecos del pasado que se entrelazaban en su mente. Un lugar donde su madre había estado presente en cada instante. Se detuvo ante una mesa, cubierta con una manta polvorienta; al despejarla, encontrando un viejo cuaderno. La portada estaba desgastada, y abriéndolo, se encontró con la caligrafía familiar, pero las palabras eran diferentes, más urgentes, llenas de angustia.

“Escribí esto para ti, para que entendieras. Estás destinada a enfrentar lo que yo no pude,” decía la primera línea. Elena sintió que un escalofrío le recorría la espalda al leerlo. Mientras pasaba las páginas, la historia de su madre comenzaba a desarrollarse, revelando una red de secretos.



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En el texto hay: misterio, thriller psicologico, suspenso

Editado: 22.02.2026

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