En un lejano pueblo. Una mujer caminaba con prisa, llevando de la mano a un pequeño niño de cabellos oscuros. Amaba a ese niño, su hijo. Lili había descubiertó que él era distinto, ante emociones fuertes su cuerpo cambiaba, y emanaba un calor que podía quemar lo que tenía enfrente.
Ante ello, Lili decidió consultar con la curandera del pueblo. La casa de la mujer era pequeña, de madera. Lili golpeó la puerta, con timidez. Desde el interior se escucho una voz suave, "Pasa esta abierto" Lili al empujar la puerta, se encontró frente a una pequeña cabaña, con muchas tarimas con hierbas secas y posiones, estaba saturada de todo tipo de tónicos y brebajes, en el centro había un caldero hirviendo. El ambiente estaba cargado con un dulce aroma a lavanda.
La mujer una anciana de cabello plateado y una mirada sabia, miró a León con intensidad y se fue acercando hasta tomar sus pequeñas manos en las suyas y mientras las sostenía dijo: con voz grave " Este niño... no es humano completamente. Su sangre arde con el fuego ansestral. Es mitad dragón por parte de su padre" Lili palideció al escuchar eso; recordo esa noche años atras cuando conoció al padre de su hijo, un hombre misterioso, que solo vió una sola vez. "Un dragón" "¿Pero cómo puede ser?" pregunto temblando mientras instintivanente abrazo a su hijo.
"Los hombres-dragones son raros, y es más raro aún que engendren un hiijo con una humana. Tu hijo es muy especial. No debes dejar que se descubra lo que es. Los dragones,son muy poderosos y viven escondidos entre nosotros desde tiempos inmemorables.No se dejan ver si no quieren" dijo la mujer.
Miró los ojos grises de León y le toco la mejilla. "El aún es joven, no controla su poder. Lo cual es peligroso, para todos, si quieres yo te ayudaré a criarlo, le puedo a enseñar a controlar su habilidad"
Lili comprendió que desde ahora ella debía proteger el secreto de su pequeño hijo. La vida de Lili cambió ya no charlaba con la gente del pueblo, solo lo suficiente para realizar sus trabajos de costura pero nada más. León dejo de ir a la escuela. Ella y la anciana se encargaron de su educación. Para la gente del pueblo, el niño estaba enfermo y su madre era una mujar sufrida. Que no aceptaba ayuda.
La curandera visitaba frecuentemente la pequeña casa de Lili, para enseñale al pequeño a controlar su poder. Se sentaba horas frente al fuego de la chimenea, enseñandole a manejar las llamas. Lo sentaba frente a la chimenea y le decía: "respira hondo...escucha los latidos de tu corazón....no dejes que el calor que sientes suba hasta tu pecho. ¡¡Concentrate León!! Si no controlas tu ira este poder te consumira"
León apretaba sus pequeños puños hasta dejar sus nudillos blancos, cada que intentaba detener el fuego dentro de él, de sus manos salían chispas y sus ojos tomaban un color rojjo intenso.
La mujer continuó "no es solo el fuego el que debes dominar... es tu mente un dragón sin control destruye todo a su paso. "¿Que sientes?¿El fuego esta subiendo?
"Si, pero no quiero quemar nada" respondió León. "Concentrate" insistio ella. "Respira hondo, escucha tu corazón, tranquilo pequeño. Imagina que la llama se hace pequeña como la luz de una vela"
León cerro los ojos,y poco a poco su respiración se volvío lenta, mientras la llama de la chimenea comenzo a estinguirse.
"Bien, parece que estas mejorando. Lo lograras. Ten paciencia. Aprenderas."
Los meses pasaron, hasta convertirse en años. León ya era un adolescente y había aprendido a controlar su poder. En cuanto a su temperamento era muy reservado y solitario. Pocas veces iba al pueblo y cuando lo hacía, casi no hablaba con nadie. Desde hacía un año trabajaba en el pueblo como ayudante de carpintero. Y solo hablaba lo minimo con Oscar el dueño de la carpinteria. El hombre lo entendía. Ya que él mismo era bastante reservado.De esta manera León quería ayudar a su madre con los gastos de la casa.
Lili trabajo de costurera toda la vida, así logro criar a su hijo. Le dío lo mejor que pudo. Su casa aunque pequeña era comoda, tenía todo lo que necesitaban. Era todo lo que podía darle junto con su amor Sabía que no era suficiente. Desde que León entendió que era distinto, sintió como él se cerro en si mismo, se alejo de ella también. No confiaba en nadie y sabía que eso lo hacía sufrir. El necesitaba saber de su familia draconiana. Pero ella no sabía nada de su padre, no podía ayudarlo. Lo veía tener una vida amargada. No tenia amigos, y cuando ella le preguntaba, él solo decía "no me hace falta tener amigos"
Una noche León le pregunto:
"Ma ¿No sabes nada de mi padre? Se que me dijiste que lo viste una sola noche, pero ¿no recuerdas nada de él?"
Lili levanto la mirada de la costura, siempre evitaba hablar de él. En parte por verguenza y en parte por miedo.
"Yo... no se mucho,solo lo que te conté. Estaba de pasada por el pueblo, era muy atractivo ; por un momento Lili cerro los ojos como si pudiera verlo, te pareces mucho a él. También tenía tus mismos ojos grises. Su nombre era Simón. es lo único que se de él."
"No hubo juramenttos, ni despedidas. Solo dos adultos que se gustaron. Y bueno cuando me entere que estaba embarazada. No tenia como contactarlo..." Hizo un pausa apretando su costura, sin darse cuenta. y luego continuó: "Yo decidí criarte sola. Tu eres mi mundo. " Las lagrimas comenzaron a salir, "Perdoname hijo, se que sufres mucho y yo no puedo ayudarte, Nunca imagime que él no fuera humano".
Su mundo era León y cada vez lo sentía más dsitante.
León, no dijo nada. solo tomó las manos de su madre y las beso. Estaba agotado, entendía que no podía encontrar a su padre al menos que él lo quisiera y parecía que no queria. Tal vez ni siquiera sabía de su existencia. No le quedaba otra, más que seguir viviendo como humano. Escondiendose de todos.
Lili se limpió las lagrmas, debía ser fuerte por su hijo " Yo te críe y se que eres un hombre fuerte que sabrás enfrentar todo lo ques se te presente. Vivé tu vida se que ellos te encontraran. Lo harán llegado el momento.
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Editado: 24.06.2026